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PEDRO VERA - SOLO MOTO TOUR 2003

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Con Marruecos para siempre desde la moto Nº6

Por fin he podido visitar Marruecos en moto. Un sueño que acariciaba desde hacía mucho tiempo. Hace ya varios años visité Marruecos por primera vez. Un país cautivador, unas gentes encantadora y acogedora como la que mas.

País contradictorio, no solo por la opulencia de pocos frente a la miseria de muchos, sino también por su geografía. El frío y nevado Atlas, junto al seco desierto...tierra de nadie. Ambos inhóspitos y difícil de creer que ser humano pueda sobrevivir en esas condiciones extremas. ¡pero lo hacen! Allí viven, si lo podemos llamar vivir, hombre y mujeres, niños, jóvenes y viejos. Unos y otros sin futuro, unos y otros sin esperanza, tan solo la preocupación de cómo sobrellevar el próximo día ¿Qué oculta el rostro de una mujer Marroquí? ¿Sabe alguien de las pasiones de esa mujer? ¿Conoce alguien sus sentimientos? ¿Cómo ama una mujer Marroquí? ¿Alguien se interesa por sus aspiraciones? Aparentemente esa mujer no existe, solo está pero no es. ¿Qué experiencias tan ricas arrastra el rostro surcado por las arrugas de la mujer que nos vio pasar? ¿Y las cicatrices del dolor que cubrían el rostro del mendigo de Erfoud?

He podido ver una vez mas ese Marruecos, pero ahora desde el sillín de una moto. ¡Que extraña sensación! De alguna manera estaba mas cerca de esas gentes con quienes pese a no hablar su idioma, había una comunicación que trascendía el lenguaje hablado. ¿Signos? ¿Mímica? ¿Miradas? Tal vez un poco de todo pero al final yo me sentía mas cerca de ellos ¿Y ellos de nosotros? ¿ Sentían ellos lo mismo? Nunca lo sabré. Nos miraban con curiosidad ¿Qué hacen estos locos en esas coloridas y en mi caso, ruidosas motos por estas tierras? ¿Cómo pueden vestir de manera tan extraña con estos calores? Son preguntas que con toda seguridad se hacían. Pero nos miraban con simpatía. ¡Y los niños! Alguien dijo que la belleza de un país se refleja en las miradas de su gente. Entonces Marruecos es bello. La mirada de sus niños es bella. Mezcla de ternura, ingenuidad, desconcierto y algunas veces sorpresa. Con sus sucias manos solicitando un “stiló” , un trozo de “fromage” o “chocolat”...tal vez sean las únicas palabras que conozcan en francés pero las usan para satisfacer en parte algunas de su necesidades. Sus sonrisas que dejaban ver unos dientes heridos por la miseria y a veces blancos, que parecían aún mas blancos en un rostro cubierto por la suciedad de varios días. ¡Y nosotros! ¿Supimos ver y leer en la mirada de un niño? ¿En la mirada de una mujer? Estoy seguro que sí. La vida nos da extraños compañeros de viaje. Con algunos seguiremos viajando y de otros nos alejaremos inexorablemente. Con aquellos pájaros de mi mismo plumaje seguiré volando y les seguiré encontrando. Otros se alejarán o me alejaré de ellos. Aquellos a los que la velocidad de sus máquinas nos les permitió ver Marruecos, seguirán inmersos en la ignorancia y con la convicción que han conocido, sin plantearse siquiera que la aguja del velocímetro de sus motos la han llevado incrustada en sus ojos y solo han pasado por lugares que jamás...jamás podrán ver. El rico europeo insensible, alardeando de su riqueza, humillando con sus sucias monedas a mujeres y niños a los que no ha visto, no ha conocido. Solo vio mujeres y niños que le incordiaban. El asfalto y carreteras de Marruecos es tan bueno como cualquier otro asfalto y cualquier otra carretera para dar rienda suelta a su sed de velocidad. Entonces ¿por que Marruecos? ¿Por qué venir con nosotros? Desde su mediocridad, Marruecos le hace sentirse mas rico y poderoso, pero en nosotros encontró solo el desprecio a su insolencia. Los pájaros del mismo plumaje volveremos a volar juntos, otros podrán volar a nuestro lado pero no estarán junto a nosotros.

¡Esta experiencia nos deja tantas cosas! Grabada en el recuerdo perdurarán esos días de calor que creíamos difícil de soportar...la mirada y sonrisa de los niños que nos saludaron al pasar con nuestras motos en caravana multicolor..con sus luces encendidas cual luciérnagas diurnas....la mirada del anciano que en una mezcla de sorpresa y admiración nos saludó desde su miserable choza, la mirada evasiva de una mujer en Er Rachidia a la que no pude ver su rostro, solo pude ver sus ojos y su chador descolorido por los años, no obstante parecía hermosa.

Y el penetrante olor de la Medina de Marrakech, una mezcla de frituras, frutas, sudores, yerbabuena pero sobre todo olores a vidas por vivir de gentes atareadas en su lucha cotidiana.

Y los paisajes....¡Que paisajes! Desiertos y montañas...largas rectas interminables...curvas peligrosas a las que nos acercábamos con precaución o tal vez delicadeza sin saber lo que nuestros ojos verían al otro lado. ¿Qué sorpresa nos depara la próxima curva? Cada nuevo viraje nos entregaba un nuevo regalo a los sentidos...olores, visiones, el viento... a veces caluroso, otras mas fresco, pero siempre nuevo.....incluso alguna amiga llegó a ver ¡espejismos! Los vehículos tan destartalados que parecía imposible que se pudieran siquiera mover...pero allí estaban como verdaderos prodigios de la habilidad y destreza humana para primero moverlos y luego ¡poder conducirlos! ¡Y esos camiones! Iluminados como si fueran árboles de navidad o tal vez Oxford Street en Londres un día de diciembre. ¡Cuantas cosas quedaron grabadas.! También he ganado otras...y esas me las he traído conmigo y las tengo un poco mas cerca de mi cotidianeidad...los amigos. ¡que suerte tengo! ¡Que afortunado soy! He hecho amigos nuevos con los que he podido reír en las noches del desierto...les he podido transmitir mis inquietudes en torno a una mesa en un chiringuito de Asilah, (y hasta me escucharon) y ellos confiaron mí. Con mis nuevos amigos he reído en un hotel de Ourzazate durante la cena. La comida es cena cuando se comparte con cariño y afecto.

Después de una durísima jornada, llegábamos al verdadero paraíso que no sabíamos que estaba en la tierra y nadábamos y nuevamente reíamos con las ocurrencias de unos y de otras. Y he dormido junto a ellos y ellas bajo el cielo estrellado y rodeado por Jaimas mientras una tormenta de arena nos dificultaba la respiración, y fui feliz. He fumado pipa de agua con tabaco de manzana ¡si a eso se puede llamar tabaco!. He bebido por primera vez Queimada que una pareja de gallegos entrañables y cariñosos tuvo a bien preparar para nosotros. Juntos, Vascos, Jienenses, Cordobeses, Alicantinos, Malagueños, un par de Suizos y tantos otros, nos hemos perdido por pistas de tierra bajo un sol insufrible y muertos de sed y con hambre. Y aparece la mano fraterna y cariñosa de los amigos de Ronda compartiendo con todos un trozo de chorizo y un poco de pan. ¡Que bueno estaba el chorizo! Nunca un chorizo me supo tan sabroso ¡Que pandilla de moteros!

Hemos disfrutado cada minuto bajo la mirada casi paternal de la organización que se ocupó siempre de nuestras necesidades, que tuvo a bien ocuparse de mi montura cuando ésta decidió que ya tenía suficiente. Y esas tres chicas de la organización. A su gran profesionalidad le añadieron siempre la respuesta afable, dulce y fraterna, como si fuéramos viejos camaradas, que surgía de unos labios que dibujaban una sonrisa que invitaba a la comunicación y al diálogo.

Gracias a todos y a todas, a cada uno y a cada una, a quienes me pude acercar y cambiar algunas palabras. Hubiera querido tener mas tiempo para conocerles un poco mas. De todos y todas tengo algo que aprender y como lo escribió alguien al dedicarme su libro...en cada uno y en cada una , busco lo que a mí me falta para ser mejor. Toda esta experiencia no hubiera sido la misma ni la hubiera sentido igual sin la compañía de mi “paquete” . Gracias a que ella estaba conmigo he sido un poco mas feliz estos días, una vez mas hemos compartido una pequeña gran aventura. ¿Cuántas hemos compartido ya Mar ? Menos de las que nos merecemos. Nos quedan aún muchas mas por compartir amor mío. Juntos podemos hacer que la vida sea una aventura permanente....

En fin....la vida sigue girando y estoy seguro que nos volveremos a encontrar, tal vez en las mas extrañas circunstancias, pero tendremos ese vínculo indeleble de las experiencia vividas y el reencuentro será cariñoso y se atropellarán los recuerdos y las vivencias que nos han hecho mas ricos y espero que también mejores personas.

Pedro A. Vera Hormazábal

Julio del 5 al 11

R100 GS

Moto Nº 6