Hoy en día hay muchísimas pantallas de navegación para nuestras BMW. Y sí, he dicho pantallas de navegación porque aunque les llamemos “navegadores” realmente no son navegadores autónomos y necesitan de nuestro teléfono móvil para funcionar.
En nuestro apartado de noticias solo os presentamos los que nos parecen mejores, obviando muchas de las peticiones que recibimos de China para que probemos dispositivos de este tipo de dudosa calidad. Y, en esta ocasión, hemos tenido la oportunidad de probar el que nos parece uno de los mejores navegadores que existen hoy en día para nuestras BMW ya que estaría en la gama alta de los mismos, el RiderNav-R7M
El RiderNav R7M es una pantalla de navegación pensada desde el principio para nuestras motos BMW con soporte de navegador original. No es un GPS al uso ni una simple copia del móvil en grande: la idea es bastante atractiva, aprovechar todo lo que ya ofrece BMW en sus motos y llevarlo a un nivel más actual en cuanto a pantalla, conectividad y experiencia de uso.
Detrás está RiderNav, una marca que ha apostado por un producto muy específico: integración total, instalación limpia y una pantalla grande que realmente sea fácil de ver cuando pasas muchas horas sobre la moto.
El R7M sustituye directamente al navegador BMW tradicional. Se monta en su cuna original, se bloquea con la llave de la moto, o con el componente electromecánico si es modelo 2026, y se alimenta desde la propia instalación, sin cables sueltos ni inventos. Arrancas la moto y la pantalla se enciende sola, exactamente igual que el navegador original.
La filosofía es mantener todo lo bueno del sistema BMW (ergonomía, mandos, integració) pero añadiendo lo que muchos usuarios llevan tiempo pidiendo: una pantalla más grande, más clara y con conectividad inalámbrica real con el móvil.
Las 7 pulgadas del R7M se notan desde el primer momento. El mapa respira más, los cruces se entienden mejor y no hace falta forzar la vista para leer indicaciones rápidas. El nivel de brillo está pensado para uso real en moto, incluso con sol directo, algo especialmente importante en motos touring y trail.
La construcción transmite sensación de producto sólido. Está preparado para lluvia, polvo, vibraciones y uso intensivo, justo lo que se espera de un dispositivo que va a vivir a la intemperie y no en el salpicadero de un coche.
Aquí es donde el R7M marca claramente la diferencia frente a los navegadores clásicos. Por un lado tiene su propio sistema, con menús sencillos, iconos grandes y una interfaz pensada para usar con guantes. Por otro, ofrece Apple CarPlay y Android Auto inalámbricos, sin cables de por medio una vez hecho el primer emparejamiento.
Esto permite usar Google Maps, Apple Maps, Waze, Spotify o las apps habituales directamente en la pantalla, con una experiencia muy cercana a la de un coche moderno. Además, las actualizaciones llegan por Wi-Fi, sin complicaciones.
Un detalle interesante es el control de cámaras de acción compatibles. Poder iniciar o detener una grabación desde la propia pantalla resulta muy práctico en rutas largas o viajes donde quieres grabar momentos concretos sin andar buscando botones en la cámara.
Uno de los grandes aciertos del R7M es cómo se integra con la rueda de control BMW. Gran parte del manejo se puede hacer desde el manillar, sin necesidad de tocar la pantalla en marcha. Esto no solo es más cómodo, también es más seguro mientras conducimos.
En modelos compatibles, el sistema puede mostrar información procedente de la moto, como presión de neumáticos o datos de autonomía, lo que refuerza la sensación de estar usando un sistema realmente integrado y no un accesorio independiente.
Montado en una BMW R 1300 GS Adventure, el RiderNav R7M encaja como si fuera un elemento más de la moto. La instalación no tiene misterio: encajas, bloqueas y listo. Arrancas y la pantalla se activa automáticamente.
En marcha, lo primero que aprecias es la legibilidad. En carretera abierta, con sol alto, la información sigue siendo clara y fácil de leer. El tamaño de la pantalla ayuda mucho cuando sigues rutas largas o atraviesas zonas con muchos cruces y cambios de dirección.
El uso combinado de la rueda BMW y la pantalla resulta natural. Para moverte por menús o cambiar vistas, la rueda es suficiente y evita distracciones. La pantalla táctil queda como apoyo, sobre todo en parado o para ajustes puntuales.
La conexión inalámbrica con el móvil es estable una vez configurada. Subes a la moto, arranca todo y el sistema se conecta solo, algo que en el día a día se agradece mucho. En viajes largos, esa sensación de que todo funciona sin pelearte con cables o emparejamientos marca la diferencia.
El RiderNav R7M no es un producto genérico ni busca serlo. Está pensado para usuarios BMW que quieren algo más moderno sin renunciar a la integración y a la ergonomía de la marca. En motos como mi BMW R 1300 GS Adventure encaja como un guante con su pantalla grande, buena visibilidad, conectividad actual y una instalación limpia.
Depende del móvil para mapas y datos, sí, pero a cambio ofrece una experiencia mucho más flexible y agradable que la de un navegador tradicional. Para quien necesite un GPS y/o quiera actualizar su cuadro de instrumentos, el R7M es una opción muy a tener en cuenta.
Más información: https://www.ridernav.com/BMWMOTOSCOM
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