Juan Xixon
Arrancando
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Agentes contra la brocha gorda
Miembros de la Guardia Civil de Gijón denuncian que un suboficial les obliga a pintar las oficinas en horas de trabajo
Pintando en horas de trabajo. Varios agentes de la Guardia Civil de Gijón adscritos a la unidad de seguridad ciudadana reciben órdenes directas de un suboficial que durante la jornada laboral les obliga a pintar las oficinas y acondicionarlas.
Según denuncia la Asociación Independiente de la Guardia Civil, los agentes, cuya misión es velar por la seguridad en las zonas rurales de Gijón, son obligados a pintar las oficinas. Algunos se han negado a realizar este trabajo, alegando que esa función nada tiene que ver con sus obligaciones reales. La respuesta del subteniente comandante de puesto de la unidad fue amenazarles con una sanción disciplinaria por incumplir las órdenes.
La Asociación ha solicitado la intervención de la Dirección General de la Guardia Civil para que ponga algún tipo de solución al respecto. Incluso pide que el mando sea sometido, «en la mayor brevedad posible, a un reconocimiento psíquico-físico para evitar consecuencias más graves».
Los vecinos de la zona rural de Gijón han criticado en varias ocasiones que la Guardia Civil tardaba demasiado en llegar cuando era llamada y que, incluso, no patrullaba por la zona.
La ASIGC critica que no se estén aprovechando los «escasos recursos humanos» con los que se cuenta en Asturias y que a los agentes no se les permita hacer su trabajo, como es su obligación.
Agentes contra la brocha gorda
Miembros de la Guardia Civil de Gijón denuncian que un suboficial les obliga a pintar las oficinas en horas de trabajo
Pintando en horas de trabajo. Varios agentes de la Guardia Civil de Gijón adscritos a la unidad de seguridad ciudadana reciben órdenes directas de un suboficial que durante la jornada laboral les obliga a pintar las oficinas y acondicionarlas.
Según denuncia la Asociación Independiente de la Guardia Civil, los agentes, cuya misión es velar por la seguridad en las zonas rurales de Gijón, son obligados a pintar las oficinas. Algunos se han negado a realizar este trabajo, alegando que esa función nada tiene que ver con sus obligaciones reales. La respuesta del subteniente comandante de puesto de la unidad fue amenazarles con una sanción disciplinaria por incumplir las órdenes.
La Asociación ha solicitado la intervención de la Dirección General de la Guardia Civil para que ponga algún tipo de solución al respecto. Incluso pide que el mando sea sometido, «en la mayor brevedad posible, a un reconocimiento psíquico-físico para evitar consecuencias más graves».
Los vecinos de la zona rural de Gijón han criticado en varias ocasiones que la Guardia Civil tardaba demasiado en llegar cuando era llamada y que, incluso, no patrullaba por la zona.
La ASIGC critica que no se estén aprovechando los «escasos recursos humanos» con los que se cuenta en Asturias y que a los agentes no se les permita hacer su trabajo, como es su obligación.