nach
Curveando
Compañeros, no sé como explicaros mis sentimientos. Es muy complicado. No conocí nunca a Cesar personalmente. Si, y desde hace muchos años, por la revista. Me encantaba. Sus artículos, sus opiniones... Su trabajo era y es mi envidia. Y lo será.
Me encanta la moto, es mi vida. Es un sentimiento absolutamente imposible de explicar. Vosotros me entendeis, estoy seguro.
Ya sé, todos lo sabemos, desde niños, y día a día se encargan de recordarnoslo las personas "sensatas", los riesgos de nuestra afición. Todos conocemos casos trágicos, incluso de pilotos profesionales en circuito (Kato, Palazese...) o de lesiones irreversibles (Rainey...), evidentemente, las posibilidades de que algo "malo" nos pase en carretera abierta, con coches, con Stops, con borrachos, guardarrailes, gravilla, aceite... son infinitamente mayores.
Lo sabemos, lo asumimos. Y punto. La moto es la moto. Y riesgo lo hay en cualquier actividad, o no? La gente se mata en la carretera, y solo un 17% somos motoristas.
Algo parecido creo que debemos pensar todos cuando arrancamos nuestras burras.
Pero el jueves... el jueves algo me cambió. Cuando leí en el ABC la esquela pensé: "no puede ser, no puede ser, le habrá dado un infarto, le habrá atropellado un camión, un cancer... yo que sé. Pero seguro que este tio no ha tenido un accidente de moto".
Pero si, un accidente de moto fue lo que pasó. Mi chip ya no es el mismo que el del miercoles. Os lo aseguro, camaradas. Me siento vulnerable. Me siento inseguro. Algo ha cambiado en mi sentimiento. No sé que es, pero algo ha cambiado.
Ya no estoy tan seguro de pensar lo que os contaba al principio. Ya no estoy seguro de nada.
La muerte de Cesar... me ha jodido.
Solo seguro de que amo la moto. Como la quiero, joder!
Qué nos da la moto que se nos mete en la sangre vengamos de donde vengamos, de la edad que seamos, se queda en nuestra alma y de ahí no sale ni a golpes, a duros golpes? Qué nos da la moto que nos de la vida día a día?
Solo le pido a Dios, en quien creo con todas mis fuerzas, una cosa. Acogenos Señor el día de nuestra resurección, y cuida de los nuestros cuando faltemos. Camarada Cesar, amigo, Descansa en Paz.
Me encanta la moto, es mi vida. Es un sentimiento absolutamente imposible de explicar. Vosotros me entendeis, estoy seguro.
Ya sé, todos lo sabemos, desde niños, y día a día se encargan de recordarnoslo las personas "sensatas", los riesgos de nuestra afición. Todos conocemos casos trágicos, incluso de pilotos profesionales en circuito (Kato, Palazese...) o de lesiones irreversibles (Rainey...), evidentemente, las posibilidades de que algo "malo" nos pase en carretera abierta, con coches, con Stops, con borrachos, guardarrailes, gravilla, aceite... son infinitamente mayores.
Lo sabemos, lo asumimos. Y punto. La moto es la moto. Y riesgo lo hay en cualquier actividad, o no? La gente se mata en la carretera, y solo un 17% somos motoristas.
Algo parecido creo que debemos pensar todos cuando arrancamos nuestras burras.
Pero el jueves... el jueves algo me cambió. Cuando leí en el ABC la esquela pensé: "no puede ser, no puede ser, le habrá dado un infarto, le habrá atropellado un camión, un cancer... yo que sé. Pero seguro que este tio no ha tenido un accidente de moto".
Pero si, un accidente de moto fue lo que pasó. Mi chip ya no es el mismo que el del miercoles. Os lo aseguro, camaradas. Me siento vulnerable. Me siento inseguro. Algo ha cambiado en mi sentimiento. No sé que es, pero algo ha cambiado.
Ya no estoy tan seguro de pensar lo que os contaba al principio. Ya no estoy seguro de nada.
La muerte de Cesar... me ha jodido.
Solo seguro de que amo la moto. Como la quiero, joder!
Qué nos da la moto que se nos mete en la sangre vengamos de donde vengamos, de la edad que seamos, se queda en nuestra alma y de ahí no sale ni a golpes, a duros golpes? Qué nos da la moto que nos de la vida día a día?
Solo le pido a Dios, en quien creo con todas mis fuerzas, una cosa. Acogenos Señor el día de nuestra resurección, y cuida de los nuestros cuando faltemos. Camarada Cesar, amigo, Descansa en Paz.