El condenado a muerte espera la hora de ejecución, en eso llega el sacerdote:
- Hijo, traigo la palabra de Dios para ti.
- Pierde el tiempo padre. Dentro de poco voy a hablar con Él personalmente. ¿Desea enviarle algún recado?
Este sitio utiliza cookies para ayudar a personalizar el contenido, adaptar tu experiencia y mantenerte conectado si te has registrado.
Para continuar utilizando este sitio, debe aceptarse nuestro uso de cookies.