Sentado todavía en el avión(no literal), quiero empezar a contar todo mi viaje por el norte de Albania, de principio a fin, porque al final no deja de ser un país más o menos desconocido, no tan habitual como cuando vamos todos a los Alpes o a Cabo Norte.
La moto y la planificación
Lo primero de todo: vine sin planificar ninguna ruta — bueno, mentira. Tenía planificado recorrer Albania de norte a sur. Sin embargo, unos amigos albaneses me recomendaron que me centrase en la zona norte, porque saben cómo me gusta andar con la moto — carreteras de montaña y demás — y si quería meter también el sur iba a estar todo muy comprimido, muchísimos kilómetros(demasiados).
Es un viaje que también quería combinar con senderismo y montaña.
Lo único que traía ya reservado era la moto — la cogí a través de Riderly, que gestiona el alquiler con la empresa local **Autokton Rent** — una Morini X-Cape de 650 cc.
Moto decente sin mas. Se nota mucho la diferencia de acabados y cilindrada (a la hora de adelantar), jeje. En este tienes que pensar más...
Y luego el primer alojamiento en Tirana, que lo cogí con los mismos del alquiler de motos.
---
Tirana — Primera toma de contacto
Primera sensación según coges la moto: "¿dónde coño me he metido?". Salir de Tirana para coger la autopista es darte un sopapón en toda la cara. Conducen horrible — en Tirana, sobre todo, es horrible. Te adelantan por el arcén, por el arcén te viene gente en dirección contraria. Todo lo que os podéis imaginar. No te lo imaginas hasta que no vienes y lo ves. Una cosa es decirlo y otra cosa es verlo.
Pero bueno, con las mismas salí de Tirana escogiendo uno de los pocos tramos de autopista, y tiré hacia el norte, hacia Shkodër. Quería visitar a un amigo albanés que tengo. En la autopista te adelantaba, por ejemplo, un Q7 por el arcén, toda hostia. Tú al final te tienes que acostumbrar, empiezas a ir por el arcén también, jeje.
Shkodër

Shkodër lo recomiendo para ver el lago, castillo y poco más. Lo bueno empieza ese mismo día cuando mi amigo me lleva a ver Shirokë — un sitio turístico estilo occidental a orillas del lago(bonito) pero sobre todo el Puente Otomano Ura e Mesit, siguiendo hasta Prekal. Aquí ya se acaba el asfalto .Espectacular.
Al día siguiente camino hacia Theth, que es donde empiezan los Alpes albaneses.
Theth — Empieza lo divertido.
A medida que te adentras en la SH21 ya empiezas a ver montañas, e intuyes lo que te vas a encontrar — pero no lo sabes lo realmente...
La carretera es del todo revirad... curvas imposibles.
Llama la atención fue que en las curvas aparece grava/arena muy fina, dirección que complica más aún la subida Hay que mirar muy bien por dónde metes la moto. Lle has al paraíso natural en mayúsculas.
Una nota importante: yo fui reservando todo día a día — miraba en Booking y luego llamaba directamente a los sitios, porque prefiero que la comisión se quede en ellos.
Dificultad número uno: según llegas al pueblo de Theth y cruzas el puente, se acabó el asfalto. Es pista de grava, piedras sueltas, tierra — en los pueblos no hay asfalto. Para llegar al alojamiento que ya había cogido me las vi canutas. De hecho, el primer día me caí — no sabía desactivar el ABS de la Morini — pero fue una caída sin más, me ayudaron a levantar la moto.
Eso sí, es peligroso si no estás acostumbrado a hacer un poco de off . Lo vas a pasar mal, al menos yo lo pasé.
A parte del entorno brutal lo que más te llama la atención es la cordialidad de la gente, se desvive por ti. Serviciales aunque no te entiendan — se esfuerzan por hacerse entender. Los niños en la carretera te ponen la mano para que se la choques. Una pasada.

Bueno, que me voy por los cerros de Úbeda. Llegas, a la guesthouse qué hayas reservado y te cambias y a hacer trekkings.
La visita obligada es a el Blue Eye, a pocos kilómetros. Se puede llegar en moto hasta el pueblo siguiente(si no quieres andar tanto) y luego es un trekking de 45 minutos y otro tanto de vuelta. ,Un sitio muy chulo, aunque ya empieza a estar masificado. La visita merece la pena, hay que hacerla.


La tarde la aproveché para subir a los montes que rodean Theth — montes de 2.000 y pico metros. Precioso, vistas preciosas del valle.
Vermosh — El pueblo más al norte
Para el día siguiente tenía pensado ir a Valbonë, otro pueblo del norte. Geográficamente en línea recta está muy cerca, pero hay que atravesar todo el valle, cporque está rodeado de montañas.
Esta segunda ruta creo que es de las mejores carreteras que he visto en mi vida — tipo Alpes, pero con muy buen asfalto.

La carretera hacia Vermosh, que es el pueblo más al norte de Albania. La SH20 brutal. Y encima una carretera de dos carriles, uno en cada sentido — que esto es un lujo, porque en el norte dos carriles no es lo habitual. Tremendo.
Sin palabras: unas curvas de 180 grados, peraltadas y sin tráfico. No digo más que subí y bajé dos veces, porque me dije que eso no me lo podía perder.

En el foro había leído que un compañero decía — que una carretera así merece por sí sola la visita a Albania.
Y así es: simplemente subir y bajar este puerto ya merece el viaje.
Parada para el té.

Ese día fui a Vermosh. Quería mirar la frontera, a ver qué hacía falta, porque había leído que para cruzar a Montenegro te hace falta pasaporte. Lo digo porque quería pasar de Vermosh a Valbonë (otro pueblo del norte, de los Alpes albaneses) .Para ir tienes que cruzar Montenegro y Kosovo, y volver a Albania otra vez, eso o si lo hacer por territorio albanés más largo y repites carretera.

Pero antes tengo que contar que el alojamiento que había cogido en Vermosh — bueno, Lepushe un pueblo al lado — para llegar casi lloro. Casi lloro, porque había que cruzar un río (sin puente, por supuesto). Seis kilómetros que se me hicieron como 60, jeje. Pero luego llegas allí y la gente encantadora, los de la casa. Y lo mismo para hacer senderismo por la tarde, entorno muy bonito de montaña.
Valbonë — El pueblo más bonito
La siguiente etapa: quería ir a Valbonë. Voy a cruzar la frontera. Las fronteras son dos — la del país que sales y, a unos metros, la del país que entras. Los albaneses me empiezan a hablar de que hace falta un seguro. Yo les digo que no tengo pasaporte — fui sin pasaporte, solo con el DNI — y me dicen: "bueno, bueno, vete a Montenegro que ahí te dirán".
Voy a Montenegro, cien metros más allá, y me explican ya en un inglés más decente que tengo que volver a Vermosh a hacerme un seguro. El seguro cuesta quince euros. Lo que no sé es si, al ser moto albanesa alquilada, es lo que me hizo tener que pagarlo — si traéis la moto de casa y tiene la tarjeta verde, igual no hace falta, no lo sé con certeza.
Al final tuve que volver a Vermosh, preguntar a un paisano dónde se hacía, el paisano tuvo que llamar a tres personas para averiguarlo, pero bueno, al final ya pasas.
Cruzas parte de Montenegro — que ya se nota más civilizado — y luego entras a Kosovo por un parque nacional. Impresionante. Cruzas Kosovo y ya llegas a Valbonë.
Llegar a Valbonë, otra delicia de carretera. Parece que la están asfaltando a cachos, y te encuentras unos baches tremendos, tienes que tener mucho cuidado.

Otro inciso aquí: cuando conduces por el norte, la conducción tiene que ser, como ya he dicho, defensiva — pero ahí te encuentras de todo. Te puedes encontrar un bache justo cuando tienes que frenar, te puedes encontrar un rebaño de ovejas, vacas, perros. O sea, todos los tópicos de Albania se cumplen...el señor con el burro cargado de paja, un crío de 10 años conduciendo por allí. No hay policías por el norte.
Llegas a Valbonë y es un sitio impresionante. Yo creo que como pueblo es el más bonito de todos — está rodeado de montañas de 2.000 y pico metros por todos lados.

Valbonë, lo dicho — el trekking en esa zona es maravilloso.
Fushë-Lurë — Parque Nacional de los Lagos

De Valbonë fui al Parque Nacional de Lura, al pueblo de Fushë-Lurë. Este trayecto — lo tengo subido en Wikiloc, por cierto — maravilloso. Eran unos doscientos y pico kilómetros, también todo por el norte: subes y bajas puertos, carreteras sin un solo coche. Flipante.

La **SH34** que llega al pueblo de Fushë-Lurë es impresionante, y está recién asfaltada — se ve que hasta hace cuatro días era solamente pista. De hecho, depende por dónde llegues: si llegas por el sur, los últimos veinte o treinta kilómetros son pista; si llegas del norte son de asfalto, aunque un asfalto que ya se está cayendo a cachos, recién echado, pero ya roto.

El Parque Nacional de los Lagos — lo mismo, maravilla. El alojamiento fueron veintiséis euros y era un bungalow para ti solo. Me asaron un cordero en un horno de leña — brutal. Al final me dejaron con cena y todo por unos cincuenta euros — cena y desayuno. Y encima te traían cerezas.
Subí a los lagos — reconozco que lo pasé mal por la cantidad de mosquitos que había. Pero las vistas, impresionantes.


Vuelta a Tirana
A la hora de volver a Tirana tuve dudas de si estar un día más por el norte o volver y ver Tirana. Elegí Tirana.
Pues bien, me arrepiento muchísimo. Porque lo que hay que ver en la capital lo haces en medio día, o un día como mucho, y el calor brutal, el tráfico, el ruido... visitando Tirana, dije: joder, qué puta mierda. No es que fuese feo, pero no, no me encontraba a gusto para nada.
Cabreado, porque por el norte no hacía calor — bueno, por el día sí, ibas a buena temperatura — pero por la mañana te levantabas con catorce grados, y luego enseguida calentaba.

Tenía un día más de moto, pero hablé con el del alquiler y la devolví el día anterior. Un taxista muy majo me llevó al centro, donde tenía el hotel cogido para ese último día.
Y bueno, eso es básicamente mi viaje — al norte de Albania,
Los alojamientos y precios
Los alojamientos, como decía — menos el de Theth, que fue lo más caro que pagué en el viaje, noventa euros con desayuno, pero era un sitio muy majo, salvo el acceso.
En el resto los precios son increíbles. Por ejemplo, en Valbonë eran treinta y un euros, en otro sitio treinta y cinco, en el siguiente pueblo veintiséis — todos con desayuno incluido.
La cena la hacía en las guesthouses, y a buenos precios... Y disfrutas de comida tradicional de verdad. Son como granjas — de la granja a la mesa: cerdo, gallina, todo lo que puedan tener. Tremendo.

Notas prácticas para el que quiera ir
**1. El tráfico.** Ten cuidado — conducción defensiva al máximo. Todo el mundo pita, te adelantan por todos lados, no se respeta absolutamente nada. Cero. El que entra en una rotonda o en un cruce entra y ya está, da igual si tú tienes preferencia. Todo da igual. Y una cosa que te va a impactar por el norte, ves recordatorios de gente que se ha matado en la carretera — desde fotos grandes hasta lápidas de mármol, cruces. A patadas.
**2. Animales y obstáculos en la carretera.** Ya lo he dicho antes, pero lo repito aquí: vacas, ovejas, perros, burros cargados. Te los encuentras en cualquier curva. Atención constante.
**3. El clima.** Ahora en junio, yo llevaba un plumas de capa interior por si acaso — me ha sobrado. Lo mismo el chubasquero — no me lo he puesto. Me llovió algo, pero llevaba una chaqueta perforada con forro y con eso fue suficiente. Por las mañanas, cuando salías pronto, se agradecía el forro, pero nada más.
**4. El horario.** Fijaos dónde está Albania en el mapa — tiene el mismo huso horario que la península, pero dos horas más de sol. En junio se hace de noche a las ocho y pico de la tarde, pero a las cinco de la mañana ya tienes una luz como si no hubiera un mañana. Los estilos de vida se adaptan a eso: se cena pronto, y el desayuno lo mismo, jeje
**5. Internet.** Os recomiendo coger una eSIM con Holafly — la semana te cuesta veintipico o treinta euros y tienes Internet sin límite de datos. Ahora bien, en ciertas zonas del norte no había cobertura. Fue curioso porque yo el alojamiento lo cogía a veces unas horas antes de llegar, o incluso cuando llegaba al pueblo — miraba en Booking y reservaba. Pero si no tenías cobertura, tocaba ir a la aventura: preguntar y ver.
**6. Navegación.** No llevaba ninguna ruta preparada — tenía idea de qué hacer, pero nada concreto. A última hora, antes de viajar, instalé OsmAnd y genial. Un par de veces se me colgó; una de ellas en un pueblo me metió por unos sitios raros, pero son cosas que pasan. Como tienes Google Maps de backup, le das al backup, dejas que OsmAnd se recentre, y sigues con OsmAnd.
Radares y velocidad: Se supone que los hay, pero yendo por ahí tampoco sabes bien los límites. Sentido común. Algún cartel veías de vez en cuando, pero no es lo habitual. Por el norte no te encuentras policía; por Tirana y alrededores sí hay mucha.
Conclusión
Me quedo con la gente de Albania. Encantadora, se desvive por ti, servicial aunque no te entiendan. Paraíso natural en mayúsculas. Un país que no está en el radar de mucha para hacer moto, y que merece muchísimo la pena — especialmente el norte.
¿Repetiría? Sin dudarlo. Pero con más tiempo, y dejando Tirana para un día como mucho.


Algo así la ruta.
Tirana shkoder
Shkoder theth
Theth Vermosh
Vermosh Valbone
Valbone fushe Lurë
Fushe Lurë Tirana
Tirana.
La moto y la planificación
Lo primero de todo: vine sin planificar ninguna ruta — bueno, mentira. Tenía planificado recorrer Albania de norte a sur. Sin embargo, unos amigos albaneses me recomendaron que me centrase en la zona norte, porque saben cómo me gusta andar con la moto — carreteras de montaña y demás — y si quería meter también el sur iba a estar todo muy comprimido, muchísimos kilómetros(demasiados).
Es un viaje que también quería combinar con senderismo y montaña.
Lo único que traía ya reservado era la moto — la cogí a través de Riderly, que gestiona el alquiler con la empresa local **Autokton Rent** — una Morini X-Cape de 650 cc.
Moto decente sin mas. Se nota mucho la diferencia de acabados y cilindrada (a la hora de adelantar), jeje. En este tienes que pensar más...
Y luego el primer alojamiento en Tirana, que lo cogí con los mismos del alquiler de motos.
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Tirana — Primera toma de contacto
Primera sensación según coges la moto: "¿dónde coño me he metido?". Salir de Tirana para coger la autopista es darte un sopapón en toda la cara. Conducen horrible — en Tirana, sobre todo, es horrible. Te adelantan por el arcén, por el arcén te viene gente en dirección contraria. Todo lo que os podéis imaginar. No te lo imaginas hasta que no vienes y lo ves. Una cosa es decirlo y otra cosa es verlo.
Pero bueno, con las mismas salí de Tirana escogiendo uno de los pocos tramos de autopista, y tiré hacia el norte, hacia Shkodër. Quería visitar a un amigo albanés que tengo. En la autopista te adelantaba, por ejemplo, un Q7 por el arcén, toda hostia. Tú al final te tienes que acostumbrar, empiezas a ir por el arcén también, jeje.
Shkodër

Shkodër lo recomiendo para ver el lago, castillo y poco más. Lo bueno empieza ese mismo día cuando mi amigo me lleva a ver Shirokë — un sitio turístico estilo occidental a orillas del lago(bonito) pero sobre todo el Puente Otomano Ura e Mesit, siguiendo hasta Prekal. Aquí ya se acaba el asfalto .Espectacular.
Al día siguiente camino hacia Theth, que es donde empiezan los Alpes albaneses.Theth — Empieza lo divertido.
A medida que te adentras en la SH21 ya empiezas a ver montañas, e intuyes lo que te vas a encontrar — pero no lo sabes lo realmente...
La carretera es del todo revirad... curvas imposibles.
Llama la atención fue que en las curvas aparece grava/arena muy fina, dirección que complica más aún la subida Hay que mirar muy bien por dónde metes la moto. Lle has al paraíso natural en mayúsculas.Una nota importante: yo fui reservando todo día a día — miraba en Booking y luego llamaba directamente a los sitios, porque prefiero que la comisión se quede en ellos.
Dificultad número uno: según llegas al pueblo de Theth y cruzas el puente, se acabó el asfalto. Es pista de grava, piedras sueltas, tierra — en los pueblos no hay asfalto. Para llegar al alojamiento que ya había cogido me las vi canutas. De hecho, el primer día me caí — no sabía desactivar el ABS de la Morini — pero fue una caída sin más, me ayudaron a levantar la moto.
Eso sí, es peligroso si no estás acostumbrado a hacer un poco de off . Lo vas a pasar mal, al menos yo lo pasé.
A parte del entorno brutal lo que más te llama la atención es la cordialidad de la gente, se desvive por ti. Serviciales aunque no te entiendan — se esfuerzan por hacerse entender. Los niños en la carretera te ponen la mano para que se la choques. Una pasada.

Bueno, que me voy por los cerros de Úbeda. Llegas, a la guesthouse qué hayas reservado y te cambias y a hacer trekkings.
La visita obligada es a el Blue Eye, a pocos kilómetros. Se puede llegar en moto hasta el pueblo siguiente(si no quieres andar tanto) y luego es un trekking de 45 minutos y otro tanto de vuelta. ,Un sitio muy chulo, aunque ya empieza a estar masificado. La visita merece la pena, hay que hacerla.


La tarde la aproveché para subir a los montes que rodean Theth — montes de 2.000 y pico metros. Precioso, vistas preciosas del valle.
Vermosh — El pueblo más al norte
Para el día siguiente tenía pensado ir a Valbonë, otro pueblo del norte. Geográficamente en línea recta está muy cerca, pero hay que atravesar todo el valle, cporque está rodeado de montañas.
Esta segunda ruta creo que es de las mejores carreteras que he visto en mi vida — tipo Alpes, pero con muy buen asfalto.

La carretera hacia Vermosh, que es el pueblo más al norte de Albania. La SH20 brutal. Y encima una carretera de dos carriles, uno en cada sentido — que esto es un lujo, porque en el norte dos carriles no es lo habitual. Tremendo.
Sin palabras: unas curvas de 180 grados, peraltadas y sin tráfico. No digo más que subí y bajé dos veces, porque me dije que eso no me lo podía perder.

En el foro había leído que un compañero decía — que una carretera así merece por sí sola la visita a Albania.
Y así es: simplemente subir y bajar este puerto ya merece el viaje.
Parada para el té.

Ese día fui a Vermosh. Quería mirar la frontera, a ver qué hacía falta, porque había leído que para cruzar a Montenegro te hace falta pasaporte. Lo digo porque quería pasar de Vermosh a Valbonë (otro pueblo del norte, de los Alpes albaneses) .Para ir tienes que cruzar Montenegro y Kosovo, y volver a Albania otra vez, eso o si lo hacer por territorio albanés más largo y repites carretera.

Pero antes tengo que contar que el alojamiento que había cogido en Vermosh — bueno, Lepushe un pueblo al lado — para llegar casi lloro. Casi lloro, porque había que cruzar un río (sin puente, por supuesto). Seis kilómetros que se me hicieron como 60, jeje. Pero luego llegas allí y la gente encantadora, los de la casa. Y lo mismo para hacer senderismo por la tarde, entorno muy bonito de montaña.
Valbonë — El pueblo más bonito
La siguiente etapa: quería ir a Valbonë. Voy a cruzar la frontera. Las fronteras son dos — la del país que sales y, a unos metros, la del país que entras. Los albaneses me empiezan a hablar de que hace falta un seguro. Yo les digo que no tengo pasaporte — fui sin pasaporte, solo con el DNI — y me dicen: "bueno, bueno, vete a Montenegro que ahí te dirán".
Voy a Montenegro, cien metros más allá, y me explican ya en un inglés más decente que tengo que volver a Vermosh a hacerme un seguro. El seguro cuesta quince euros. Lo que no sé es si, al ser moto albanesa alquilada, es lo que me hizo tener que pagarlo — si traéis la moto de casa y tiene la tarjeta verde, igual no hace falta, no lo sé con certeza.Al final tuve que volver a Vermosh, preguntar a un paisano dónde se hacía, el paisano tuvo que llamar a tres personas para averiguarlo, pero bueno, al final ya pasas.
Cruzas parte de Montenegro — que ya se nota más civilizado — y luego entras a Kosovo por un parque nacional. Impresionante. Cruzas Kosovo y ya llegas a Valbonë.
Llegar a Valbonë, otra delicia de carretera. Parece que la están asfaltando a cachos, y te encuentras unos baches tremendos, tienes que tener mucho cuidado.

Otro inciso aquí: cuando conduces por el norte, la conducción tiene que ser, como ya he dicho, defensiva — pero ahí te encuentras de todo. Te puedes encontrar un bache justo cuando tienes que frenar, te puedes encontrar un rebaño de ovejas, vacas, perros. O sea, todos los tópicos de Albania se cumplen...el señor con el burro cargado de paja, un crío de 10 años conduciendo por allí. No hay policías por el norte.
Llegas a Valbonë y es un sitio impresionante. Yo creo que como pueblo es el más bonito de todos — está rodeado de montañas de 2.000 y pico metros por todos lados.

Valbonë, lo dicho — el trekking en esa zona es maravilloso.
Fushë-Lurë — Parque Nacional de los Lagos

De Valbonë fui al Parque Nacional de Lura, al pueblo de Fushë-Lurë. Este trayecto — lo tengo subido en Wikiloc, por cierto — maravilloso. Eran unos doscientos y pico kilómetros, también todo por el norte: subes y bajas puertos, carreteras sin un solo coche. Flipante.

La **SH34** que llega al pueblo de Fushë-Lurë es impresionante, y está recién asfaltada — se ve que hasta hace cuatro días era solamente pista. De hecho, depende por dónde llegues: si llegas por el sur, los últimos veinte o treinta kilómetros son pista; si llegas del norte son de asfalto, aunque un asfalto que ya se está cayendo a cachos, recién echado, pero ya roto.

El Parque Nacional de los Lagos — lo mismo, maravilla. El alojamiento fueron veintiséis euros y era un bungalow para ti solo. Me asaron un cordero en un horno de leña — brutal. Al final me dejaron con cena y todo por unos cincuenta euros — cena y desayuno. Y encima te traían cerezas.
Subí a los lagos — reconozco que lo pasé mal por la cantidad de mosquitos que había. Pero las vistas, impresionantes.


Vuelta a Tirana
A la hora de volver a Tirana tuve dudas de si estar un día más por el norte o volver y ver Tirana. Elegí Tirana.
Pues bien, me arrepiento muchísimo. Porque lo que hay que ver en la capital lo haces en medio día, o un día como mucho, y el calor brutal, el tráfico, el ruido... visitando Tirana, dije: joder, qué puta mierda. No es que fuese feo, pero no, no me encontraba a gusto para nada.Cabreado, porque por el norte no hacía calor — bueno, por el día sí, ibas a buena temperatura — pero por la mañana te levantabas con catorce grados, y luego enseguida calentaba.

Tenía un día más de moto, pero hablé con el del alquiler y la devolví el día anterior. Un taxista muy majo me llevó al centro, donde tenía el hotel cogido para ese último día.
Y bueno, eso es básicamente mi viaje — al norte de Albania,
Los alojamientos y precios
Los alojamientos, como decía — menos el de Theth, que fue lo más caro que pagué en el viaje, noventa euros con desayuno, pero era un sitio muy majo, salvo el acceso.
En el resto los precios son increíbles. Por ejemplo, en Valbonë eran treinta y un euros, en otro sitio treinta y cinco, en el siguiente pueblo veintiséis — todos con desayuno incluido.
La cena la hacía en las guesthouses, y a buenos precios... Y disfrutas de comida tradicional de verdad. Son como granjas — de la granja a la mesa: cerdo, gallina, todo lo que puedan tener. Tremendo.

Notas prácticas para el que quiera ir
**1. El tráfico.** Ten cuidado — conducción defensiva al máximo. Todo el mundo pita, te adelantan por todos lados, no se respeta absolutamente nada. Cero. El que entra en una rotonda o en un cruce entra y ya está, da igual si tú tienes preferencia. Todo da igual. Y una cosa que te va a impactar por el norte, ves recordatorios de gente que se ha matado en la carretera — desde fotos grandes hasta lápidas de mármol, cruces. A patadas.
**2. Animales y obstáculos en la carretera.** Ya lo he dicho antes, pero lo repito aquí: vacas, ovejas, perros, burros cargados. Te los encuentras en cualquier curva. Atención constante.
**3. El clima.** Ahora en junio, yo llevaba un plumas de capa interior por si acaso — me ha sobrado. Lo mismo el chubasquero — no me lo he puesto. Me llovió algo, pero llevaba una chaqueta perforada con forro y con eso fue suficiente. Por las mañanas, cuando salías pronto, se agradecía el forro, pero nada más.
**4. El horario.** Fijaos dónde está Albania en el mapa — tiene el mismo huso horario que la península, pero dos horas más de sol. En junio se hace de noche a las ocho y pico de la tarde, pero a las cinco de la mañana ya tienes una luz como si no hubiera un mañana. Los estilos de vida se adaptan a eso: se cena pronto, y el desayuno lo mismo, jeje
**5. Internet.** Os recomiendo coger una eSIM con Holafly — la semana te cuesta veintipico o treinta euros y tienes Internet sin límite de datos. Ahora bien, en ciertas zonas del norte no había cobertura. Fue curioso porque yo el alojamiento lo cogía a veces unas horas antes de llegar, o incluso cuando llegaba al pueblo — miraba en Booking y reservaba. Pero si no tenías cobertura, tocaba ir a la aventura: preguntar y ver.
**6. Navegación.** No llevaba ninguna ruta preparada — tenía idea de qué hacer, pero nada concreto. A última hora, antes de viajar, instalé OsmAnd y genial. Un par de veces se me colgó; una de ellas en un pueblo me metió por unos sitios raros, pero son cosas que pasan. Como tienes Google Maps de backup, le das al backup, dejas que OsmAnd se recentre, y sigues con OsmAnd.
Radares y velocidad: Se supone que los hay, pero yendo por ahí tampoco sabes bien los límites. Sentido común. Algún cartel veías de vez en cuando, pero no es lo habitual. Por el norte no te encuentras policía; por Tirana y alrededores sí hay mucha.
Conclusión
Me quedo con la gente de Albania. Encantadora, se desvive por ti, servicial aunque no te entiendan. Paraíso natural en mayúsculas. Un país que no está en el radar de mucha para hacer moto, y que merece muchísimo la pena — especialmente el norte.
¿Repetiría? Sin dudarlo. Pero con más tiempo, y dejando Tirana para un día como mucho.


Algo así la ruta.
Tirana shkoder
Shkoder theth
Theth Vermosh
Vermosh Valbone
Valbone fushe Lurë
Fushe Lurë Tirana
Tirana.
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