Excitado por el morbo de la situación, el vecino hizo otro hueco en el sitio donde estaba el miembro embalsamado e introdujo el suyo en su lugar. Y así fue como se dispuso a aguardar la llegada de la apasionada vecina.
Al rato, la mujer entra en el departamento, va a la cocina, toma una afilada cuchilla y, al acercarse a la pared, dice en su delirio:
- Mi amor: nos mudamos........
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