Hola chicos,
Os explico mis primeras impresiones, después de un paseíto de 70 kms. con mi RT. El trazado era básicamente urbano y autopista.
La primera impresión que he tenido subido en ella (ojo, tened en cuenta que vengo de una R1150R) es de estar más alto -llego de puntillas mientras no llegue mi asiento bajo-, más ergido, y con el manillar más cerca de mí. En general, una postura más cómoda y natural muy distinta de la que tenía en la R1150R.
El arranque es infalible, después de todos los chequeos, simplemente hay que pulsar el botón sin necesidad de incrementadores de revoluciones ni estárters de ninguna clase. Simplemente arranca.
El resto de mandos de las piñas son accesibles, sobre todo los que más se usan, intermitentes, etc... En cambio, los mandos de radio, calefacción de asientos, regulador de velocidad, etc... están un poco más lejos, al menos para el tamaño de mis manos. Al final acabas soltando el manillar para subir el volumen de la radio, por ejemplo.
Hecho a faltar el empujoncito a la derecha que tenía mi antigua R1150R al dar un golpe de gas en parado, pero por otro lado, agradezco la reducción de las vibraciones (por lo menos hasta 4000 vueltas) que le ha dado el árbol contrarrotante (se dice así?). Lo cierto es que algo vibra, sí. Digamos que sigues notando que tienes un motor debajo del asiento, pero no vibra como lo hacía mi moto anterior.
El cambio, ay el cambio, "el cambio ha dado un cambio", me refiero a que el recorrido de la palanca es más corto y sin "catacloncks". Al principio me costaba encontrar el punto muerto, pero me he adaptado fácilmente a ese nuevo tacto. No he notado ningún cambio en el tacto del embrague, pero sí en el del freno. Al princpio, frenando sólo con el freno de delante, tienes el reflejo psicológico de que te la vas a dar, o tiendes a frenar detrás sin darte cuenta. El tacto es diferente, más seco, con un recorrido más corto, e incluso a veces he tenido la sensación de que frenaba más mi anterior moto. Estoy seguro de que en cuanto haga unos cuantos kilómetros más, los frenos tendrán más mordiente. Se oye la bomba hidráulica del circuito de freno, pero me ha parecido que no siempre se dispara, o bien, que no siempre la oyes...
La sensación en parado es de una moto pesada, no nos engañemos, pero es una sensación que desaparece en cuando empiezas a rodar. Es extremadamente fácil mantener el equilibrio en ella, y se mueve con mucha agilidad. Incluso me he permitido el lujo de pasar entre coches en algún momento, o ponerme el primero en algún semáforo sin ningún problema. Subirla al caballete es coser y cantar, pero tienes que apoyar todo el peso de tu cuerpo en él, y la única asa donde agarrarte para tirar de ella es la del pasajero, justo encima de la maleta.
En curvas rápidas la sensación de seguridad y aplomo es impresionante, y con la pantalla en la posición más alta, sabes que hay viento "porque te lo han explicado". El agarre de los Dunlop D220 hasta el momento, intachable. Me he quedado con ganas de estrujarla más. Habrá que esperar...
V's
Os explico mis primeras impresiones, después de un paseíto de 70 kms. con mi RT. El trazado era básicamente urbano y autopista.
La primera impresión que he tenido subido en ella (ojo, tened en cuenta que vengo de una R1150R) es de estar más alto -llego de puntillas mientras no llegue mi asiento bajo-, más ergido, y con el manillar más cerca de mí. En general, una postura más cómoda y natural muy distinta de la que tenía en la R1150R.
El arranque es infalible, después de todos los chequeos, simplemente hay que pulsar el botón sin necesidad de incrementadores de revoluciones ni estárters de ninguna clase. Simplemente arranca.
El resto de mandos de las piñas son accesibles, sobre todo los que más se usan, intermitentes, etc... En cambio, los mandos de radio, calefacción de asientos, regulador de velocidad, etc... están un poco más lejos, al menos para el tamaño de mis manos. Al final acabas soltando el manillar para subir el volumen de la radio, por ejemplo.
Hecho a faltar el empujoncito a la derecha que tenía mi antigua R1150R al dar un golpe de gas en parado, pero por otro lado, agradezco la reducción de las vibraciones (por lo menos hasta 4000 vueltas) que le ha dado el árbol contrarrotante (se dice así?). Lo cierto es que algo vibra, sí. Digamos que sigues notando que tienes un motor debajo del asiento, pero no vibra como lo hacía mi moto anterior.
El cambio, ay el cambio, "el cambio ha dado un cambio", me refiero a que el recorrido de la palanca es más corto y sin "catacloncks". Al principio me costaba encontrar el punto muerto, pero me he adaptado fácilmente a ese nuevo tacto. No he notado ningún cambio en el tacto del embrague, pero sí en el del freno. Al princpio, frenando sólo con el freno de delante, tienes el reflejo psicológico de que te la vas a dar, o tiendes a frenar detrás sin darte cuenta. El tacto es diferente, más seco, con un recorrido más corto, e incluso a veces he tenido la sensación de que frenaba más mi anterior moto. Estoy seguro de que en cuanto haga unos cuantos kilómetros más, los frenos tendrán más mordiente. Se oye la bomba hidráulica del circuito de freno, pero me ha parecido que no siempre se dispara, o bien, que no siempre la oyes...
La sensación en parado es de una moto pesada, no nos engañemos, pero es una sensación que desaparece en cuando empiezas a rodar. Es extremadamente fácil mantener el equilibrio en ella, y se mueve con mucha agilidad. Incluso me he permitido el lujo de pasar entre coches en algún momento, o ponerme el primero en algún semáforo sin ningún problema. Subirla al caballete es coser y cantar, pero tienes que apoyar todo el peso de tu cuerpo en él, y la única asa donde agarrarte para tirar de ella es la del pasajero, justo encima de la maleta.
En curvas rápidas la sensación de seguridad y aplomo es impresionante, y con la pantalla en la posición más alta, sabes que hay viento "porque te lo han explicado". El agarre de los Dunlop D220 hasta el momento, intachable. Me he quedado con ganas de estrujarla más. Habrá que esperar...
V's