Da en el clavo, sobre todo con la frase "no es lo mismo ganar una discusión que tener razón".
Es muy difícil asistir a una discusión o debate de nivel en el que los participantes tengan afán de llegar a un punto de encuentro. Normalmente lo que se escucha en tertulias radiofónicas, televisivas o incluso en foros, son argumentos contrapuestos y defendidos con vehemencia y más radicales a cada vuelta de tuerca.