Solitaria
Curveando
Desde hace muchos años, el sistema ha sido sencillo: cuanto más se circula, más gasolina o diésel se consume y más impuestos se pagan. Con los vehículos eléctricos esa relación empieza a rompers porque, naturalmente, no necesitan combustible y, por tanto, dejan de generar la parte de recaudación ligada a cada litro repostado.
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Se acaba el impuesto de la gasolina y los gobiernos buscan otra forma de cobrar: pagar por cada km
La llegada del coche eléctrico está obligando a varios países a replantearse cómo recaudar cuando cada vez se consume menos gasolina.