En los meses del verano pasado se ahogaron en España 50 personas cada mes de media. Creo que no murieron tantos en accidentes de bici. El agua no es sólo un medio divertido. Yo, que nado medianamente bien, las he pasado reputas intentando salir del Guadalquivir con agua por la cintura, en Mogón. Y con un cambio de viento, canutísimas para salir de la playa en Benitaxel, teniéndome que sentar en la orilla nada más salir porque llegué exhausto por la fuerza de las olas. En 5 minutos no quedaba nadie en el agua y algunos salimos del agua de rodillas, porque de repente las olas nos tumbaban una y otra vez. En otra ocasión, con un amigo que nadaba mejor que yo, intentamos llegar a las boyas. Casi llegando me pasó una medusa y me marcó desde la tetilla hasta la rodilla con una irritación importante y un ardor brutal. Sin descansar en la boya, que ya estaba muy cerca, nos dimos la vuelta. Si me llega a dar un ataque de pánico igual la lío. El agua es peligrosa y en menos que te das cuenta, no puedes respirar. Y eso mata. Y también mata darse con la cabeza contra el suelo. A mí me da igual que no sea obligatorio el casco. Lo pienso llevar, igual que llevo guantes y no es obligatorio, y en la moto hasta chaqueta siempre, y tampoco es obligatorio, pero me estimo mi espalda, mi movilidad, mis manos... y me preocupo en mejorar la técnica para evitar ser un peligro para mí mismo.
Cada uno es libre de hacer lo que quiera, pero si es ilegal y le pillan, que no se queje. Y si se la da, sea legal o no, se hará más daño o la cascará. Lo de los recorridos cortos en bici, en moto, son precisamente en esos trayectos cortos, especialmente los conocidos, donde bajamos la guardia y nos pilla en "bragas". Un tontolaba se saltó un stop al lado de mi casa y durante el arrastrón me llevé con la cabeza dos vallas de obra. Bendito casco. Me tuvieron que operar de las cervicales a la altura de C5-C6. El otro día leí que Lascorz se quedó en silla de ruedas por daños en C5-C6. No hace falta ir a 300 para quedarse en silla de ruedas. Yo me libré por los pelos. De hecho durante mi tratamiento conocí a uno en la sala de espera de neurocirugía que se pegó un costalazo en bici de carretera y se partió la espalda por dos sitios. El costurón que le subía por la nuca daba miedo. Caray, lo de las espalderas para bici no me parece tanta tontería desde entonces.