Ya no es joven, pero sigue conservando una belleza madura que aún levanta pasiones y suscita comentarios al pasar.
Jamás se ha puesto a dieta, aunque tampoco le interesa parecer anoréxica, porque se aferra a los estándares de belleza de su tiempo.
Sus formas voluptuosas, entradas en carnes, hacen que parezca que estás tan protegido cuando te abraza como en el vientre materno.
Tiene un carácter amable pero es seria, así que cuidado con cómo la tratas porque no le gustan las personas indecisas.
Es tan capaz de bailar contigo un lento tango como un rápido rock, pero para este último has de estar preparado porque su peso se nota y la has de llevar tú.
Su nombre, BMW K 1200 RS. Una moto hecha para un tiempo donde el paradigma de los viajes en moto era surcar las autopistas a velocidades de escándalo que, hoy en día, te llevarían a prisión sin ninguna duda.
Te montas en ella y la postura es muy cómoda. Luce con orgullo las siglas Sport - Turismo pero realmente tiene un mayor porcentaje de turismo que de sport. Giras la llave, nada de mandos a distancia con radiofrecuencias que se pueden clonar, y los testigos se iluminan en el cuadro. Un cuadro que lo único digital que tiene es la hora y la marcha engranada, las cuales se muestran sobre una pantalla de cuarzo, como la de los relojes Casio de toda la vida.
Presionas el botón de arranque y un sonido ronco te hace saber que ha despertado de su largo letargo.
- "¿Dónde estabas?, me has tenido abandonada desde hace más de medio año." - Te reprocha.
- "Lo siento, he estado muy ocupado pero ahora pienso recuperar el tiempo perdido, no te preocupes" - Le contestas sintiéndote algo culpable por haber pasado tu tiempo libre con una jovencita mucho más esbelta que ella. - "Pero para compensarte te he dado una buena sesión de Spa, con un líquido para cada parte de tu carrocería".
Y así, reluciente como el día que salió de fábrica, metes primera con un movimiento tan largo que parece el de la "Heroica" de Beethoven. Al ir subiendo marchas sientes lo mismo, el movimiento del cambio es tan largo que a veces introduces el punto muerto porque es donde estaría la segunda en tu 1300 GSA. - "Su cambio es lento" - dices para tus adentros, - "será cuestión de acostumbrarse".
Sales de tu garaje con rumbo a tu carretera de curvas favorita pero cruzando la ciudad oyes el zumbido de sus frenos servoasistidos, una innovación que en su tiempo te parecía una maravilla porque apenas tenías que ejercer presión sobre la maneta o el pedal para tener una potencia de frenada espectacular. Por desgracia, necesitaba de la batería para funcionar y si te quedabas sin ella la frenada era tan residual que, simplemente, no paraba. Además es poco dosificable, es un poco "todo o nada". Además, ella es muy exigente y limpia y quiere que sus líquidos no estropeen el sistema de frenado, así que hay que cambiarlos cada año porque, si no, se negarán a funcionar cuando los necesites. Por suerte ella tiene el servofreno nuevo y en perfecto estado de funcionamiento por lo que esperas que dure, al menos, 22 años más.
Su corazón es de carrera larga, pero por muy poco. Con sus 75x70,5mm te ofrece un medio régimen muy lleno y aprovechable en la vida real pero también sube de vueltas con alegría, aunque no es comparable a la de un motor deportivo, ni falta que le hace. Ella está orgullosa de poderte llevar de manera rápida y efectiva a donde tú quieras sin necesidad de estar flirteando con la zona roja del cuentavueltas.
Su par máximo de 117 Nm te lo entregará a 6.750 vueltas y es un placer recuperar en marchas largas con él. Además lo necesitarás porque sus 285 kilos declarados necesitan moverse con soltura. A ello ayuda también su potencia de 130 caballos a 8.750 rpm que puede parecer modesta hoy en día pero su velocidad no está limitada, como en algunas de sus descendientes, y es capaz de plantarse en los casi 250 km/h reales con relativa facilidad. A pesar de eso no le gusta beber y eso se nota en los poco más de 5 litros a los 100 que consume yendo alegre por carreteras comarcales.
Llegas a tu zona de curvas y empiezas a bailar con ella. Toca esmerarse con un tango, lento, sensual, controlado. Todo estudiado al milímetro. La cosa va bien, promete, pero quieres más. El tango te empieza a aburrir y le sugieres un rock. Ella empieza a bailar más rápido y en la primera curva te das cuenta de que has de llegar con todos los deberes hechos y no dudar. Como has visto antes, su peso lo llevas tú y esta moto no es como las BMW modernas que te permiten rectificar prácticamente como quieras dentro de la curva. Su longitud entre ejes de 1.550 mm es nada menos que 32 mm más larga que la de su descendiente, la 1300 GSA. Tienes que saber muy bien lo que llevas entre manos. Si es así, el baile será perfecto y os divertiréis mucho los dos. Y tú, incluso mucho más de lo que esperabas en una pista de baile que parece que le quede pequeña, como son las carreteras comarcales de curvas.
Cambias de tercio y ahora el rock lo quieres bailar en otra pista más ancha. Se lo propones y te contesta que sí con una media sonrisa pícara que casi te reprocha no habérselo pedido antes. Nacional de buen asfalto con muy poco tráfico y curvones más abiertos. Allí ella se esmera en hacerte feliz y es increíble lo rápido que va de un lado a otro de la pista aunque, de nuevo, los kilos están allí y eres tú el que los llevas. Aún teniendo telelever de nuevo has de estar muy seguro de lo que haces porque no te va a sacar de ningún aprieto. Si bailas demasiado rápido y ves que te sales de la pista con ella, apenas tendrás margen de maniobra para rectificar. Pero si estás seguro de lo que haces y tienes la práctica de calcularlo bien, el disfrute está asegurado porque su longitud de ejes aquí es casi una bendición. Es un tiralíneas que mantendrá tu trazada de manera extraordinaria.
Además, ¡cómo se rie! Su sonrisa te pone a cien. Es un silbido bronco muy parecido a los de los coches de rally porque, no lo olvidemos, su corazón viene de las cuatro ruedas. Es una risa adictiva y contagiosa que te hace sonreír a ti también dentro del casco. Ahora ya no es un rock, es un vals rápido enlazando vueltas más redondas y más espaciadas entre ellas. Sueñas que estás a finales de los 90 / principios de los 2000 viajando con ella por una autopista más rápido que un Concorde pero con la misma comodidad. Si en esa época os hubierais conocido antes de comprar a su hermana bóxer, la 1150 RT, no lo hubieras dudado. Esta es mucho mejor en todo. Además, no te llevaste muy bien con su hermana. Era muy tosca y no te divertiste con ella.
Pero el tiempo lo pone todo en su sitio y, al final, la que tienes es la hermana gorda... pero divertida.
Tiene sed, paras en una gasolinera donde habéis quedado con unos amigos que no la habían visto. Todos llevan relucientes 1300 pero ella saca pecho porque está tan lustrosa o más que ellas. Se conserva muy bien pero no debido a liftings ni otras cirugías. Es, simplemente, genética. Os invitan a ir a un baile con ellos y aceptáis. Os ponéis los últimos de la fila por educación pero, poco a poco, vais bailando más y más rápido adelantando a otras parejas y cuando viene el momento de dar vueltas os acercáis a un amigo que va bailando entre curvas de manera rápida con su 1300 GSA. Sigues su estela alegrándote porque la señora que llevas es capaz de bailar siguiendo el ritmo a una jovenzuela 22 años menor y de 15 kilos menos aunque a costa de más esfuerzo físico.
Llegáis a casa, la dejas en la parte delantera de tu garaje y le limpias la pantalla y los mosquitos que se han quedado pegados en su frontal. Ella lo agradece y te pregunta:
- "¿Volverás a dejarme aquí a oscuras tantos meses de nuevo?"
- "No" - le contestas - "El sábado salimos a bailar" mientras la cubres con su funda para que esté confortable.
Mientras, al fondo del garaje, ves a una chica joven que te mira con cara de pocos amigos y le dices - "Tranquila, tú y yo nos vamos de viaje dentro de poco" para que no se enfade y te dé bula cuando toque salir a bailar con la gorda.
Pero la gorda mira las maletas que conseguiste nuevas para ella y esboza una sonrisa sarcástica, como diciéndote "no lo tendría yo tan claro".


Jamás se ha puesto a dieta, aunque tampoco le interesa parecer anoréxica, porque se aferra a los estándares de belleza de su tiempo.
Sus formas voluptuosas, entradas en carnes, hacen que parezca que estás tan protegido cuando te abraza como en el vientre materno.
Tiene un carácter amable pero es seria, así que cuidado con cómo la tratas porque no le gustan las personas indecisas.
Es tan capaz de bailar contigo un lento tango como un rápido rock, pero para este último has de estar preparado porque su peso se nota y la has de llevar tú.
Su nombre, BMW K 1200 RS. Una moto hecha para un tiempo donde el paradigma de los viajes en moto era surcar las autopistas a velocidades de escándalo que, hoy en día, te llevarían a prisión sin ninguna duda.
Te montas en ella y la postura es muy cómoda. Luce con orgullo las siglas Sport - Turismo pero realmente tiene un mayor porcentaje de turismo que de sport. Giras la llave, nada de mandos a distancia con radiofrecuencias que se pueden clonar, y los testigos se iluminan en el cuadro. Un cuadro que lo único digital que tiene es la hora y la marcha engranada, las cuales se muestran sobre una pantalla de cuarzo, como la de los relojes Casio de toda la vida.
Presionas el botón de arranque y un sonido ronco te hace saber que ha despertado de su largo letargo.
- "¿Dónde estabas?, me has tenido abandonada desde hace más de medio año." - Te reprocha.
- "Lo siento, he estado muy ocupado pero ahora pienso recuperar el tiempo perdido, no te preocupes" - Le contestas sintiéndote algo culpable por haber pasado tu tiempo libre con una jovencita mucho más esbelta que ella. - "Pero para compensarte te he dado una buena sesión de Spa, con un líquido para cada parte de tu carrocería".
Y así, reluciente como el día que salió de fábrica, metes primera con un movimiento tan largo que parece el de la "Heroica" de Beethoven. Al ir subiendo marchas sientes lo mismo, el movimiento del cambio es tan largo que a veces introduces el punto muerto porque es donde estaría la segunda en tu 1300 GSA. - "Su cambio es lento" - dices para tus adentros, - "será cuestión de acostumbrarse".
Sales de tu garaje con rumbo a tu carretera de curvas favorita pero cruzando la ciudad oyes el zumbido de sus frenos servoasistidos, una innovación que en su tiempo te parecía una maravilla porque apenas tenías que ejercer presión sobre la maneta o el pedal para tener una potencia de frenada espectacular. Por desgracia, necesitaba de la batería para funcionar y si te quedabas sin ella la frenada era tan residual que, simplemente, no paraba. Además es poco dosificable, es un poco "todo o nada". Además, ella es muy exigente y limpia y quiere que sus líquidos no estropeen el sistema de frenado, así que hay que cambiarlos cada año porque, si no, se negarán a funcionar cuando los necesites. Por suerte ella tiene el servofreno nuevo y en perfecto estado de funcionamiento por lo que esperas que dure, al menos, 22 años más.
Su corazón es de carrera larga, pero por muy poco. Con sus 75x70,5mm te ofrece un medio régimen muy lleno y aprovechable en la vida real pero también sube de vueltas con alegría, aunque no es comparable a la de un motor deportivo, ni falta que le hace. Ella está orgullosa de poderte llevar de manera rápida y efectiva a donde tú quieras sin necesidad de estar flirteando con la zona roja del cuentavueltas.
Su par máximo de 117 Nm te lo entregará a 6.750 vueltas y es un placer recuperar en marchas largas con él. Además lo necesitarás porque sus 285 kilos declarados necesitan moverse con soltura. A ello ayuda también su potencia de 130 caballos a 8.750 rpm que puede parecer modesta hoy en día pero su velocidad no está limitada, como en algunas de sus descendientes, y es capaz de plantarse en los casi 250 km/h reales con relativa facilidad. A pesar de eso no le gusta beber y eso se nota en los poco más de 5 litros a los 100 que consume yendo alegre por carreteras comarcales.
Llegas a tu zona de curvas y empiezas a bailar con ella. Toca esmerarse con un tango, lento, sensual, controlado. Todo estudiado al milímetro. La cosa va bien, promete, pero quieres más. El tango te empieza a aburrir y le sugieres un rock. Ella empieza a bailar más rápido y en la primera curva te das cuenta de que has de llegar con todos los deberes hechos y no dudar. Como has visto antes, su peso lo llevas tú y esta moto no es como las BMW modernas que te permiten rectificar prácticamente como quieras dentro de la curva. Su longitud entre ejes de 1.550 mm es nada menos que 32 mm más larga que la de su descendiente, la 1300 GSA. Tienes que saber muy bien lo que llevas entre manos. Si es así, el baile será perfecto y os divertiréis mucho los dos. Y tú, incluso mucho más de lo que esperabas en una pista de baile que parece que le quede pequeña, como son las carreteras comarcales de curvas.
Cambias de tercio y ahora el rock lo quieres bailar en otra pista más ancha. Se lo propones y te contesta que sí con una media sonrisa pícara que casi te reprocha no habérselo pedido antes. Nacional de buen asfalto con muy poco tráfico y curvones más abiertos. Allí ella se esmera en hacerte feliz y es increíble lo rápido que va de un lado a otro de la pista aunque, de nuevo, los kilos están allí y eres tú el que los llevas. Aún teniendo telelever de nuevo has de estar muy seguro de lo que haces porque no te va a sacar de ningún aprieto. Si bailas demasiado rápido y ves que te sales de la pista con ella, apenas tendrás margen de maniobra para rectificar. Pero si estás seguro de lo que haces y tienes la práctica de calcularlo bien, el disfrute está asegurado porque su longitud de ejes aquí es casi una bendición. Es un tiralíneas que mantendrá tu trazada de manera extraordinaria.
Además, ¡cómo se rie! Su sonrisa te pone a cien. Es un silbido bronco muy parecido a los de los coches de rally porque, no lo olvidemos, su corazón viene de las cuatro ruedas. Es una risa adictiva y contagiosa que te hace sonreír a ti también dentro del casco. Ahora ya no es un rock, es un vals rápido enlazando vueltas más redondas y más espaciadas entre ellas. Sueñas que estás a finales de los 90 / principios de los 2000 viajando con ella por una autopista más rápido que un Concorde pero con la misma comodidad. Si en esa época os hubierais conocido antes de comprar a su hermana bóxer, la 1150 RT, no lo hubieras dudado. Esta es mucho mejor en todo. Además, no te llevaste muy bien con su hermana. Era muy tosca y no te divertiste con ella.
Pero el tiempo lo pone todo en su sitio y, al final, la que tienes es la hermana gorda... pero divertida.
Tiene sed, paras en una gasolinera donde habéis quedado con unos amigos que no la habían visto. Todos llevan relucientes 1300 pero ella saca pecho porque está tan lustrosa o más que ellas. Se conserva muy bien pero no debido a liftings ni otras cirugías. Es, simplemente, genética. Os invitan a ir a un baile con ellos y aceptáis. Os ponéis los últimos de la fila por educación pero, poco a poco, vais bailando más y más rápido adelantando a otras parejas y cuando viene el momento de dar vueltas os acercáis a un amigo que va bailando entre curvas de manera rápida con su 1300 GSA. Sigues su estela alegrándote porque la señora que llevas es capaz de bailar siguiendo el ritmo a una jovenzuela 22 años menor y de 15 kilos menos aunque a costa de más esfuerzo físico.
Llegáis a casa, la dejas en la parte delantera de tu garaje y le limpias la pantalla y los mosquitos que se han quedado pegados en su frontal. Ella lo agradece y te pregunta:
- "¿Volverás a dejarme aquí a oscuras tantos meses de nuevo?"
- "No" - le contestas - "El sábado salimos a bailar" mientras la cubres con su funda para que esté confortable.
Mientras, al fondo del garaje, ves a una chica joven que te mira con cara de pocos amigos y le dices - "Tranquila, tú y yo nos vamos de viaje dentro de poco" para que no se enfade y te dé bula cuando toque salir a bailar con la gorda.
Pero la gorda mira las maletas que conseguiste nuevas para ella y esboza una sonrisa sarcástica, como diciéndote "no lo tendría yo tan claro".


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