Con respecto a los
uy-uy-uy , (se pronuncia del tirón:
uyuyuy, rápidamente y sin respirar, lo habéis hecho miles de veces dentro del casco, bribones

) explicaré uno típico de los 80, cuando íbamos sin casco, sin botas, sin protecciones y casi sin moto...
Iba yo en mi Metralla GTS 250 haciendo curvas por la carretera de Rellinars, que une esta población y Terrassa. Es y era una carretera comarcal estrecha, sin línea central. Debía ser 1986 o 1987 e iba con mi chaqueta de escai, mis bambas y mi casco de policarbonato.
Yo no soy un conductor especialmente rápido, soy un piloto del montón, de nivel medio. Pero en aquella época, con dos años de carnet, era peor todavía y yo no lo sabía. Además la Metralla era lo que era, algo comparable (o peor) a una RE Classic actual sobre todo en el ciclo. Frenos de tambor, suspensiones de aquella manera, 25 CV, dos tiempos.
Total, que con este panorama en un momento dado me voy largo en una curva a derechas. Intento corregir por todos los medios conocidos en aquella época (muy pocos y limitados) y me acerco peligrosamente al arcén contrario. No había arcén, había solo un surco de tierra ahondado por la lluvia. No lo recuerdo, pero seguro que grité ¡
uyuyuy...! dentro del casco con todas mis fuerzas.
Bloqueado por el pánico preveo que la rueda delantera se va a meter en el surco del arcén sin remedio. Y no solo lo hizo, sino que coloqué toda la moto. Creo que fue mi primer
off-road. Pensé botando dentro del surco:
"¡bueno, ahora solo tengo que parar..!" Pero no dio tiempo. De repente, la moto se clavó dentro de la rodera y yo salí despedido limpiamente por encima, aterrizando en el asfalto milagrosamente y solo con raspaduras.
Me levanté, miré hacia atrás y vi la moto perfectamente aparcada en el canal en posición completamente vertical. La palanca de freno se había clavado en la pared del surco, se había doblado y había encajado la moto aguantándola como si fuera el caballete.
Me quité el polvo de encima, desaparqué la moto, enderecé la palanca lo que pude con las manos y seguí mi camino agradeciendo mi suerte.
Eran otros tiempos.
