Diario de una Novata 2: ¡Que duro está el suelo!
Hoy por la tarde. Después de ver la película (las sandalias del pescador, me la sé de memoria), me decido a hacer muy poca penitencia y me voy a practicar con la moto un ratito.
Como faltaba poco para anochecer, nos vamos a un descampado al lado de casa: parking de la Renfe. LLeno de camiones, gravilla, manchas de aceite y baches, y por supuesto sin asfaltar. A este paso me van a dar el carnet A-enduro.
Arranco moto. Me trago 350 baches en 50 metros, giro, otros 350 baches y unas 1000 piedras. No puedo pasar de primera, así que me dedico a dar vueltas y más vueltas, frena, arranca, frena, arranca.
En un asiento dos chavales contemplan alucinados el espectáculo, tendría que cobrar entrada del entretenimiento que estoy dando.
Después de dar como unas 10 vueltas en primera a 15 por hora, me harto y piso el acelerador (un poco). J****r, que me trago el muro!. Freno. La rueda de atras cobra vida propia y pretende adelantar a la rueda de delante. La moto también cobra vida propia y parece que se ha cansado y se quiere echar a dormir. C****o, que se cae!!!. Agarro el manillar como puedo, mi pie derecho se eleva hacia las alturas, tal cual una postura de gimnasia ritmica.
Resultado: moto al suelo, Natalia espachurrada en el suelo.
Paro motor. ¡Jo, que caida mas idiota!. Veo una sombra negra que hace los 100 metros lisos en 10 segundos, es Toni.
Bueno, no hay mal que por bien no venga: clase teórica de como levantar una moto que se cae al suelo. Consigo levantarla (¡yo solita!) mientras que el par de mirones, despues de interesarse por mi salud y ofrecerse a ayudarnos, se descojonan de la risa.
Empezamos a hacer check-list y exámen de daños. El depósito esta bien, menos mal, no se ha rallado. El retrovisor, un poco rascado, bueno, no es nada.
La maneta del embrague ha quedado tal cual una clave de sol. Al menos el embrague funciona, ahora tengo una palanquita con personalidad.
Toni dice que en la revisión de los 1000 km le dirá al meca que la cambie, ya le he dicho que no hace falta, que de aqui a que me saque el carnet todavía puedo romper un par de cosas más.
Enseñanza de la clase: ya que estamos en semana santa, se me ha revelado el gran misterio místico que a todo motero se le revela una vez en su vida:
¡HAY QUE VER LO DURO QUE ESTÁ EL SUELO!
(continuara...)
Hoy por la tarde. Después de ver la película (las sandalias del pescador, me la sé de memoria), me decido a hacer muy poca penitencia y me voy a practicar con la moto un ratito.
Como faltaba poco para anochecer, nos vamos a un descampado al lado de casa: parking de la Renfe. LLeno de camiones, gravilla, manchas de aceite y baches, y por supuesto sin asfaltar. A este paso me van a dar el carnet A-enduro.
Arranco moto. Me trago 350 baches en 50 metros, giro, otros 350 baches y unas 1000 piedras. No puedo pasar de primera, así que me dedico a dar vueltas y más vueltas, frena, arranca, frena, arranca.
En un asiento dos chavales contemplan alucinados el espectáculo, tendría que cobrar entrada del entretenimiento que estoy dando.
Después de dar como unas 10 vueltas en primera a 15 por hora, me harto y piso el acelerador (un poco). J****r, que me trago el muro!. Freno. La rueda de atras cobra vida propia y pretende adelantar a la rueda de delante. La moto también cobra vida propia y parece que se ha cansado y se quiere echar a dormir. C****o, que se cae!!!. Agarro el manillar como puedo, mi pie derecho se eleva hacia las alturas, tal cual una postura de gimnasia ritmica.
Resultado: moto al suelo, Natalia espachurrada en el suelo.
Paro motor. ¡Jo, que caida mas idiota!. Veo una sombra negra que hace los 100 metros lisos en 10 segundos, es Toni.
Bueno, no hay mal que por bien no venga: clase teórica de como levantar una moto que se cae al suelo. Consigo levantarla (¡yo solita!) mientras que el par de mirones, despues de interesarse por mi salud y ofrecerse a ayudarnos, se descojonan de la risa.
Empezamos a hacer check-list y exámen de daños. El depósito esta bien, menos mal, no se ha rallado. El retrovisor, un poco rascado, bueno, no es nada.
La maneta del embrague ha quedado tal cual una clave de sol. Al menos el embrague funciona, ahora tengo una palanquita con personalidad.
Toni dice que en la revisión de los 1000 km le dirá al meca que la cambie, ya le he dicho que no hace falta, que de aqui a que me saque el carnet todavía puedo romper un par de cosas más.
Enseñanza de la clase: ya que estamos en semana santa, se me ha revelado el gran misterio místico que a todo motero se le revela una vez en su vida:
¡HAY QUE VER LO DURO QUE ESTÁ EL SUELO!
(continuara...)