VICTOR_R850R
Curveando
Como todos, he ido en grupos grandes y pequeños, pero finalmente me he quedado con esas dos formas tan íntimas y garantistas de ir en moto, que nunca defraudan, y que nunca ponen presión en el ritmo que llevas.
La primera, a dúo, con mi amigo Félix (que ni es Rodríguez de la Fuente, ni tampoco es amigo exactamente) Viejo compañero de excursiones con el que me compenetro bien, nos turnamos fifty/fifty para ir en cabecera o en cola, vamos a ritmo, mantenemos distancia y tragamos millas como si no hubiese un mañana. Vamos tan a gustito que a veces se nos olvida comer (bueno, él tampoco come mucho) pero un cafe o una cerveza con un pincho siempre compartimos.
Aún conseguimos descubrir alguna carretera dentro de nuestros dominios y lo celebramos mucho. Y sobre todo mejoramos en cada salida nuestra técnica en todos los aspectos: constancia, previsión, avisos, cero frenos, trazadas como Dios manda, control, etc.
Me parece una forma respetuosa y muy integrada de compartir afición. Y también es relajada.
La otra forma de motear es muy distinta: en la grata compañía de mi mujer. Aquí cambia todo. Menos velocidad, menos tumbada, menos constancia, menos ligereza, más dolor de brazos, más paradas.
La parte buena es que me trae dos neveritas llenas de sorpresas frías y calientes, de sabores y texturas agradables. Es buena cocinera y muy detallista, me lleva hasta un café en un pequeño termo, me sorprende con su bacalao marinado y escarchado al ajito, con algún bizcocho casero, con cosas ricas. Paramos, hacemos fotos, se las enviamos a los hijos. Si pasamos por el bar de los torreznos siempre hacemos un alto y pedimos alguno bien churruscadito. Y no nos privamos de comer a mantel puesto. Conocemos gente: ir en moto y parar donde hay más motos es como llevar al perro al parque, todos se huelen el culo y empiezan a hacer buenas migas con todos.
En fin, dos maneras de moverse y las dos me gustan.
¿Cuáles son las vuestras?
(Perdón por la foto de mi Honda. Tengo a BMW en mi corazón)
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La primera, a dúo, con mi amigo Félix (que ni es Rodríguez de la Fuente, ni tampoco es amigo exactamente) Viejo compañero de excursiones con el que me compenetro bien, nos turnamos fifty/fifty para ir en cabecera o en cola, vamos a ritmo, mantenemos distancia y tragamos millas como si no hubiese un mañana. Vamos tan a gustito que a veces se nos olvida comer (bueno, él tampoco come mucho) pero un cafe o una cerveza con un pincho siempre compartimos.
Aún conseguimos descubrir alguna carretera dentro de nuestros dominios y lo celebramos mucho. Y sobre todo mejoramos en cada salida nuestra técnica en todos los aspectos: constancia, previsión, avisos, cero frenos, trazadas como Dios manda, control, etc.
Me parece una forma respetuosa y muy integrada de compartir afición. Y también es relajada.
La otra forma de motear es muy distinta: en la grata compañía de mi mujer. Aquí cambia todo. Menos velocidad, menos tumbada, menos constancia, menos ligereza, más dolor de brazos, más paradas.
La parte buena es que me trae dos neveritas llenas de sorpresas frías y calientes, de sabores y texturas agradables. Es buena cocinera y muy detallista, me lleva hasta un café en un pequeño termo, me sorprende con su bacalao marinado y escarchado al ajito, con algún bizcocho casero, con cosas ricas. Paramos, hacemos fotos, se las enviamos a los hijos. Si pasamos por el bar de los torreznos siempre hacemos un alto y pedimos alguno bien churruscadito. Y no nos privamos de comer a mantel puesto. Conocemos gente: ir en moto y parar donde hay más motos es como llevar al perro al parque, todos se huelen el culo y empiezan a hacer buenas migas con todos.
En fin, dos maneras de moverse y las dos me gustan.
¿Cuáles son las vuestras?
(Perdón por la foto de mi Honda. Tengo a BMW en mi corazón)
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