Hitman0802
Curveando
ANTECEDENTES:
Tras varias GS y GSA 1200 de aire y de agua (y una gran decepción con la última de ellas por rotura de alternador) decidí cambiar de aires y abandonar BMW camino a Honda con su preciosa ATAS 1100. Con el primer viaje ya me di cuenta de que no era mi moto, aunque le hice mil cambios buscando las sensaciones de las BMW no llegué a encontrarle el punto y la vendí. Ahora comenzaba el dilema: qué moto comprar…
La Harley Panamerica me gustaba por su aire rompedor pero su fiabilidad me echaba para atrás, la Ducati Multistrada es muy bonita pero sus revisiones pares son una clavada, KTM fabrica ya en China y me dijo un buen amigo mecánico que cada vez que les cambia el aceite salen muchas partículas metálicas, Yamaha no tiene nada gordo trail, Suzuki y Kawasaki las descartaba por estética y BMW tenía las 1300 ya pero había comentarios de fallos que dejaban las motos en el concesionario semanas o meses. La opción era buscar una 1250 nueva o con muy pocos kilómetros. De las primeras ya no quedaba ninguna en España y encontré una con pocos kilómetros y dos años escasos en Madrid…y la compré…
Y AQUÍ COMIENZA LA HISTORIA:
Salgo de Madrid direccion Córdoba con la moto, una desconocida pero que me recordaba a mi anterior GSA 1200, la moto iba muy suave y no le notaba nada extraño en su comportamiento. Por el camino fui probando cosas como modos de conducción, puños y control de velocidad (que no funcionaba). Llamo al vendedor a unos 150 km y me dice que no lo había notado pero que como está en garantía no me l debe poner pegas BMW en repararlo…y sigo mi camino rumbo a casa. Al parar a comer me doy cuenta que uno de los antiniebla no iba y vuelvo a llamar al vendedor (cabreado ya) y me cuenta lo mismo que con el control de velocidad. Era un sábado 28 de diciembre, día de los inocentes, y me la habían colado. ¡A mi con la de motos que había tenido y los millones de km en ellas! El lunes me paso por BMW y me dicen que me piden la piña sin problema y comprueban el antiniebla, fallaba la conexión y también piden el cable completo. A los pocos días me llaman para informarme que tienen las piezas y me dan cita pero he de dejar la moto un día o dos para el tema de los cables. No tardan ni dos horas en llamarme y me dicen que la moto ha tenido un buen golpe, que no les había dicho nada de eso y que todo viene de ese golpe, además tiene la caja del filtro de aire destrozada y la parte que no se ve del depósito bollada
. Os podéis imaginar la mala leche que entra en ese momento…Inmediatamente llamo al sinvergüenza del vendedor y me dice que eso se lo habré hecho yo…(ya me cunde en poco menos de dos días reventar la moto y ponerle todos los plásticos nuevos, defensas y demás…en fin…). Al final le pongo todo nuevo, piña y cable los pasan en garantía y el resto lo pago yo. Posteriormente denuncia al canto al vendedor, que no ha ido a ningún sitio hasta ahora. A los pocos días falla el ralentí, se para y en BMW me miran y cambian todo el sistema de colectores. Hasta ahora chapeau por BMW.
Después de este inicio mi confianza en la moto era cero y la cogía con miedo pensando en qué le iba a fallar pero no ha sido así. Este acojonado que os escribe le ha hecho a la moto unos 20000 km de nada y ha pasado por Portugal, Francia, Italia, Eslovenia y Croacia (además de la madre patria casi entera) y la moto ha ido como la seda.
Con respecto a mi última GSA he notado cambio en las suspensiones a peor pero me he adaptado, la maniobrabilidad es la misma (excelente), el motor cambia en sonido pero va muy fino y anda muy bien, de frenos genial y como recordaba. Un punto negativo es el calor que llega a la entrepierna y pierna derecha, que en verano es casi insoportable, que parece no tener solución y que la diferencia muy mucho de la 1200.
A pesar de los inicios tan poco alentadores, al cambiar todo lo que venía defectuoso quedó todo resuelto y poco a poco fui cogiendo la confianza suficiente para afrontar pequeños viajes y el largo del pasado mes de septiembre. He de decir que venía con unas Michelin Road 6, que no había probado antes, y me han gustado tanto por comportamiento como por duración. Las he usado en calor extremo, mucha agua (muchísima) y estos días con muchísimo frío y temperaturas bajo cero y siempre cargado con las tres maletas (o seis en el caso de septiembre) y mi artillera que me acompaña el 99% de las veces. Tanto me han gustado que las volví a montar.
En resumen, a día de hoy creo que la elección de modelo de moto fue la mejor aunque la moto en sí viniese con “taras” y espero hacer algunos viajes más en este año que comenzamos. Entre los retos están Marruecos por carreteras entre abril y mayo, Cabo Norte entre junio-julio y Rioja/Ribera del Duero en septiembre más las escapadas que pueda haber en puentes y fines de semana que harán unos 40000km este año si todo acompaña.
Si hay alguien con dudas sobre si comprar una 1250 o no le puedo decir que es muy válida, su estética sigue siendo actual, su motor suave y contundente a la vez, su asiento comodísimo para largos tirones y su comportamiento en curvas de todo tipo muy ágil.
Tras varias GS y GSA 1200 de aire y de agua (y una gran decepción con la última de ellas por rotura de alternador) decidí cambiar de aires y abandonar BMW camino a Honda con su preciosa ATAS 1100. Con el primer viaje ya me di cuenta de que no era mi moto, aunque le hice mil cambios buscando las sensaciones de las BMW no llegué a encontrarle el punto y la vendí. Ahora comenzaba el dilema: qué moto comprar…
La Harley Panamerica me gustaba por su aire rompedor pero su fiabilidad me echaba para atrás, la Ducati Multistrada es muy bonita pero sus revisiones pares son una clavada, KTM fabrica ya en China y me dijo un buen amigo mecánico que cada vez que les cambia el aceite salen muchas partículas metálicas, Yamaha no tiene nada gordo trail, Suzuki y Kawasaki las descartaba por estética y BMW tenía las 1300 ya pero había comentarios de fallos que dejaban las motos en el concesionario semanas o meses. La opción era buscar una 1250 nueva o con muy pocos kilómetros. De las primeras ya no quedaba ninguna en España y encontré una con pocos kilómetros y dos años escasos en Madrid…y la compré…
Y AQUÍ COMIENZA LA HISTORIA:
Salgo de Madrid direccion Córdoba con la moto, una desconocida pero que me recordaba a mi anterior GSA 1200, la moto iba muy suave y no le notaba nada extraño en su comportamiento. Por el camino fui probando cosas como modos de conducción, puños y control de velocidad (que no funcionaba). Llamo al vendedor a unos 150 km y me dice que no lo había notado pero que como está en garantía no me l debe poner pegas BMW en repararlo…y sigo mi camino rumbo a casa. Al parar a comer me doy cuenta que uno de los antiniebla no iba y vuelvo a llamar al vendedor (cabreado ya) y me cuenta lo mismo que con el control de velocidad. Era un sábado 28 de diciembre, día de los inocentes, y me la habían colado. ¡A mi con la de motos que había tenido y los millones de km en ellas! El lunes me paso por BMW y me dicen que me piden la piña sin problema y comprueban el antiniebla, fallaba la conexión y también piden el cable completo. A los pocos días me llaman para informarme que tienen las piezas y me dan cita pero he de dejar la moto un día o dos para el tema de los cables. No tardan ni dos horas en llamarme y me dicen que la moto ha tenido un buen golpe, que no les había dicho nada de eso y que todo viene de ese golpe, además tiene la caja del filtro de aire destrozada y la parte que no se ve del depósito bollada
Después de este inicio mi confianza en la moto era cero y la cogía con miedo pensando en qué le iba a fallar pero no ha sido así. Este acojonado que os escribe le ha hecho a la moto unos 20000 km de nada y ha pasado por Portugal, Francia, Italia, Eslovenia y Croacia (además de la madre patria casi entera) y la moto ha ido como la seda.
Con respecto a mi última GSA he notado cambio en las suspensiones a peor pero me he adaptado, la maniobrabilidad es la misma (excelente), el motor cambia en sonido pero va muy fino y anda muy bien, de frenos genial y como recordaba. Un punto negativo es el calor que llega a la entrepierna y pierna derecha, que en verano es casi insoportable, que parece no tener solución y que la diferencia muy mucho de la 1200.
A pesar de los inicios tan poco alentadores, al cambiar todo lo que venía defectuoso quedó todo resuelto y poco a poco fui cogiendo la confianza suficiente para afrontar pequeños viajes y el largo del pasado mes de septiembre. He de decir que venía con unas Michelin Road 6, que no había probado antes, y me han gustado tanto por comportamiento como por duración. Las he usado en calor extremo, mucha agua (muchísima) y estos días con muchísimo frío y temperaturas bajo cero y siempre cargado con las tres maletas (o seis en el caso de septiembre) y mi artillera que me acompaña el 99% de las veces. Tanto me han gustado que las volví a montar.
En resumen, a día de hoy creo que la elección de modelo de moto fue la mejor aunque la moto en sí viniese con “taras” y espero hacer algunos viajes más en este año que comenzamos. Entre los retos están Marruecos por carreteras entre abril y mayo, Cabo Norte entre junio-julio y Rioja/Ribera del Duero en septiembre más las escapadas que pueda haber en puentes y fines de semana que harán unos 40000km este año si todo acompaña.
Si hay alguien con dudas sobre si comprar una 1250 o no le puedo decir que es muy válida, su estética sigue siendo actual, su motor suave y contundente a la vez, su asiento comodísimo para largos tirones y su comportamiento en curvas de todo tipo muy ágil.