El otro día contaba esta anécdota a unos amigos en una salida matinal con la moto, y pense que podria ser interesante ponerla en el foro, ya que considero que puede aportar alguna luz a los que empiezan y a los que tambien hace tiempo que empezaron.
Ha pasado tiempo ya de esta historia. Por aquel entonces yo era el feliz propietario de una motocicleta BMW R100GS Paris/Dakar roja y blanca totalmente equipada con suspensiones WP y muelles delanteros reforzados. Una maravilla de la técnica por ese entonces, ya que era el top de las GS´s. En esa epoca de la juventud cuando la edad y la inconsciencia van unidas de la mano pensaba que era el rey de las carreteras reviradas , de las apuradas de frenada , de los arrastrones de cilindros y barras protectoras en las curvas, en fin un as de la conducción deportiva dominguera. Hasta que ocurrió algo muy curioso.
Un domingo de primavera como otro salí desde Barcelona con mi GS a ver un amigo motero que poseía un barco en la costera localidad de Sant Feliu de Guixols, y como no, aprovechando la ocasión fui hasta Tossa de Mar e hice la famosa carretera de la costa hasta Sant Feliu. (para los que no conozcais esa zona , os puedo decir que es una carretera bastante estrecha en la que apenas caben dos coches, con centenares de curvas , con unas panorámicas increíbles de la Costa Brava y un asfalto excelente, en fin un pequeño paraíso para quien le gusten este tipo de carreteras.). Visité a mi amigo, salimos a navegar, comimos y llego la hora de la partida.
Enfundado en mi mono arranqué mi moto y puse rumbo hacia la Ciudad Condal, deshaciendo el camino hecho, y con animo de bajar mi record en esa carretera, adelante a dos “Racingueros”, con un interior que me impresionó hasta a mi mismo (con solo deciros que en ese momento pensaba “A este paso en dos días se me queda pequeña la moto”. ............ Y es justo aquí en donde empieza verdaderamente mi historia.
En un momento de relajamiento en la conducción , en mitad del trayecto, al mirar por el retrovisor apareció un foco pegado a mi cogote , pude adivinar que pertenecía a una BMW R100R, que me venia pisando los talones, eso si, a una distancia prudencial, pero que no se despegaba de mi para nada. Elevé el ritmo de mi conducción para sacármela de encima, y cada vez que la controlaba por el retrovisor , allí estaba, pegada a mi, y esta última vez con el intermitente de la izquierda pidiéndome paso......... y zas!! , en un descuido ya se me había colado delante en la salida de una de las pocas curvas de radio ancho que tiene esta carretera. Era una motocicleata con matrícula alemana, conducida por un individuo delgado con una coleta de pelo grisáceo que le salía por la base de su casco , enfundado en su mono de cuero. Aun puedo recordar las letras de su matricula DD G. Justo allí empezó el “pique”; “Como un guiri es capaz de adelantarme en esta carretera que encima me la conozco como la palma de mi mano?”, Así que decidí no darle cuartel, y que las cosas no iban a quedar de esa manera y me lancé a dar caza al ario. Su conducción era impresionante a la vez que ejemplar, la luz de freno no se encendía para nada, no pisaba una línea ni por casualidad, siempre en el centro de su carril a un ritmo infernal sin arriesgar nada, sus trazadas eran impecables con un estilo de conducción que rezumaba seguridad y experiencia por los cuatro costados sin apenas mover el cuerpo encima de la moto . Yo iba loco tras el ,y cegado por mi ansia de rebasarlo a toda costa. Si el entra yo entro, pensaba, no era capaz de seguir su ritmo y tomaba las curvas por el carril contrario, pisaba todas las líneas habidas y por haber entraba en las curvas pasado, las salía derrapando, hacia reducciones chapuceras y como quien dice me apoyaba con el pie en los guardarrailes para no salirme de la carretera, ya que hasta estuve a punto de saltar por el acantilado en un par de ocasiones. ...............Y el seguía distanciándose cada vez mas.
En un tramo de recta casi ya con tres cuartos de carretera hecha, al salir de una curva pude alcanzarlo y hacerle un adelantamiento al mas puro estilo chapucero tipo Joe Bar Team, en continua, sin visibilidad, sin intermitentes, con cerrada final incluida y frenazo en sus narices ,porque si no, me iba con moto incluida a pegarme un baño acantilado abajo. Abrí gas a fondo nuevamente y salí como alma que lleva el diablo con un estilo que se asemejaba mas a Mad-Max que a ninguna otra cosa. Mire por el retrovisor y -Victoriaaa !!!!!!, jejeje, me lo había sacado de encima, se había quedado atrás, ya lo había perdido de vista. jejeje mi supremacía había quedado patente.
continuará................................
Ha pasado tiempo ya de esta historia. Por aquel entonces yo era el feliz propietario de una motocicleta BMW R100GS Paris/Dakar roja y blanca totalmente equipada con suspensiones WP y muelles delanteros reforzados. Una maravilla de la técnica por ese entonces, ya que era el top de las GS´s. En esa epoca de la juventud cuando la edad y la inconsciencia van unidas de la mano pensaba que era el rey de las carreteras reviradas , de las apuradas de frenada , de los arrastrones de cilindros y barras protectoras en las curvas, en fin un as de la conducción deportiva dominguera. Hasta que ocurrió algo muy curioso.
Un domingo de primavera como otro salí desde Barcelona con mi GS a ver un amigo motero que poseía un barco en la costera localidad de Sant Feliu de Guixols, y como no, aprovechando la ocasión fui hasta Tossa de Mar e hice la famosa carretera de la costa hasta Sant Feliu. (para los que no conozcais esa zona , os puedo decir que es una carretera bastante estrecha en la que apenas caben dos coches, con centenares de curvas , con unas panorámicas increíbles de la Costa Brava y un asfalto excelente, en fin un pequeño paraíso para quien le gusten este tipo de carreteras.). Visité a mi amigo, salimos a navegar, comimos y llego la hora de la partida.
Enfundado en mi mono arranqué mi moto y puse rumbo hacia la Ciudad Condal, deshaciendo el camino hecho, y con animo de bajar mi record en esa carretera, adelante a dos “Racingueros”, con un interior que me impresionó hasta a mi mismo (con solo deciros que en ese momento pensaba “A este paso en dos días se me queda pequeña la moto”. ............ Y es justo aquí en donde empieza verdaderamente mi historia.
En un momento de relajamiento en la conducción , en mitad del trayecto, al mirar por el retrovisor apareció un foco pegado a mi cogote , pude adivinar que pertenecía a una BMW R100R, que me venia pisando los talones, eso si, a una distancia prudencial, pero que no se despegaba de mi para nada. Elevé el ritmo de mi conducción para sacármela de encima, y cada vez que la controlaba por el retrovisor , allí estaba, pegada a mi, y esta última vez con el intermitente de la izquierda pidiéndome paso......... y zas!! , en un descuido ya se me había colado delante en la salida de una de las pocas curvas de radio ancho que tiene esta carretera. Era una motocicleata con matrícula alemana, conducida por un individuo delgado con una coleta de pelo grisáceo que le salía por la base de su casco , enfundado en su mono de cuero. Aun puedo recordar las letras de su matricula DD G. Justo allí empezó el “pique”; “Como un guiri es capaz de adelantarme en esta carretera que encima me la conozco como la palma de mi mano?”, Así que decidí no darle cuartel, y que las cosas no iban a quedar de esa manera y me lancé a dar caza al ario. Su conducción era impresionante a la vez que ejemplar, la luz de freno no se encendía para nada, no pisaba una línea ni por casualidad, siempre en el centro de su carril a un ritmo infernal sin arriesgar nada, sus trazadas eran impecables con un estilo de conducción que rezumaba seguridad y experiencia por los cuatro costados sin apenas mover el cuerpo encima de la moto . Yo iba loco tras el ,y cegado por mi ansia de rebasarlo a toda costa. Si el entra yo entro, pensaba, no era capaz de seguir su ritmo y tomaba las curvas por el carril contrario, pisaba todas las líneas habidas y por haber entraba en las curvas pasado, las salía derrapando, hacia reducciones chapuceras y como quien dice me apoyaba con el pie en los guardarrailes para no salirme de la carretera, ya que hasta estuve a punto de saltar por el acantilado en un par de ocasiones. ...............Y el seguía distanciándose cada vez mas.
En un tramo de recta casi ya con tres cuartos de carretera hecha, al salir de una curva pude alcanzarlo y hacerle un adelantamiento al mas puro estilo chapucero tipo Joe Bar Team, en continua, sin visibilidad, sin intermitentes, con cerrada final incluida y frenazo en sus narices ,porque si no, me iba con moto incluida a pegarme un baño acantilado abajo. Abrí gas a fondo nuevamente y salí como alma que lleva el diablo con un estilo que se asemejaba mas a Mad-Max que a ninguna otra cosa. Mire por el retrovisor y -Victoriaaa !!!!!!, jejeje, me lo había sacado de encima, se había quedado atrás, ya lo había perdido de vista. jejeje mi supremacía había quedado patente.
continuará................................