Manipulación concentrándose en lo personal. [smiley=egypt1.gif] [smiley=engel017.gif] [smiley=evil.gif] [smiley=division.gif]
Un hombre se pregunta si tener sexo el día de descanso (ya sea domingo, sábado o viernes, según la religión de cada uno) es pecado, porque no está seguro si el sexo es trabajo u ocio. De manera que le pide opinión a un sacerdote.
Tras consultar las enseñanzas de la iglesia, el cura contesta:
-Hijo después de una búsqueda exhaustiva, he llegado a la conclusión que el sexo es trabajo y por lo tanto es contrario al mandamiento de descansar de tu labor en el día de descanso.
Pero el hombre piensa: <<¿Realmente es un sacerdote célibe la mejor autoridad sobre sexo?>> Así que se va a ver a un sacerdote protestante casado, que consulta la Biblia y llega a la misma conclusión: el sexo es trabajo y en consecuencia no está permitido en el día de descanso.
Descontento con la respuesta, el hombre acude a otra autoridad: un rabino. El rabino podera brevemente la cuestión y dice:
-Hijo mío el sexo es ocio.
Encantado, el hombre comenta:
-Rabino, ésa es una noticia maravillosa, pero, dígame, ¿cómo puede estar tan seguro cuando tantos otros me han dicho que es trabajo?
El rabino responde:
-Si el sexo fuera trabajo, mi esposa obligaría a la doncella a hacerlo.
Un hombre se pregunta si tener sexo el día de descanso (ya sea domingo, sábado o viernes, según la religión de cada uno) es pecado, porque no está seguro si el sexo es trabajo u ocio. De manera que le pide opinión a un sacerdote.
Tras consultar las enseñanzas de la iglesia, el cura contesta:
-Hijo después de una búsqueda exhaustiva, he llegado a la conclusión que el sexo es trabajo y por lo tanto es contrario al mandamiento de descansar de tu labor en el día de descanso.
Pero el hombre piensa: <<¿Realmente es un sacerdote célibe la mejor autoridad sobre sexo?>> Así que se va a ver a un sacerdote protestante casado, que consulta la Biblia y llega a la misma conclusión: el sexo es trabajo y en consecuencia no está permitido en el día de descanso.
Descontento con la respuesta, el hombre acude a otra autoridad: un rabino. El rabino podera brevemente la cuestión y dice:
-Hijo mío el sexo es ocio.
Encantado, el hombre comenta:
-Rabino, ésa es una noticia maravillosa, pero, dígame, ¿cómo puede estar tan seguro cuando tantos otros me han dicho que es trabajo?
El rabino responde:
-Si el sexo fuera trabajo, mi esposa obligaría a la doncella a hacerlo.