ovejanegra
Curveando
Todo esto que voy a escribir puede ser polémico y es una reflexión particular fruto de mis años de motorismo llenos de experiencias y lecturas.
Hay una idea central que flota en muchas tertulias y foros moteros, todo un mantra que se da por asumido y que muchos aceptan de buen grado. Se potencia a todos los niveles: desde los fabricantes en su publicidad, desde los foros, desde las páginas temáticas, desde los "pseudo-periodistas-youtubers-publicistas", desde las tertulias moteras, etc.
La idea es esta:
Las marcas hace muchos años que utilizan una estrategia de fidelización que se ve realimentada por los propios usuarios: potenciar la vanidad.
Básicamente consiste en reconvertir las peculiaridades y los defectos (claros) de las motos que venden, en algo distintivo y particular que los diferencia del resto. Algo que "los demás no entienden y si tuvieran que explicarlo, tampoco lo entenderían". Es la coartada perfecta. Fomentan el espíritu tribal alrededor de estos defectos o peculiaridades convirtiendo a los usuarios en "elegidos" y eliminando de un plumazo a la competencia porque están fuera de los afortunados "elegidos". Es el último extremo del "marquismo", eso que nadie apoya y que nadie es.
Esta idea o este armazón de ideas no sé qué técnico de marketing lo inventó, pero habría que hacerle un monumento en Milwaukee y poner avenidas con su nombre en todas las capitales de más de 50.000 habitantes, porque fijaros en las derivadas:
Todo esto lo inventó Harley con sus clubs de usuarios ya en los años 20, pero lo han asimilado muchas marcas porque es una técnica de ventas absolutamente genial y sin fisuras.
Quiero decir que yo hace muchos años que me centro en lo que me gusta y no me gusta de las motos que pruebo e intento aislarme de logos, "almas", "sentimientos", "personalidades" en las motos. Trabajo con prestaciones, niveles de calidad, tactos de conducción, fiabilidad, estéticas y cosas mucho más terrenales que normalmente se dan (o no) en cualquier marca de moto.
Hay una idea central que flota en muchas tertulias y foros moteros, todo un mantra que se da por asumido y que muchos aceptan de buen grado. Se potencia a todos los niveles: desde los fabricantes en su publicidad, desde los foros, desde las páginas temáticas, desde los "pseudo-periodistas-youtubers-publicistas", desde las tertulias moteras, etc.
La idea es esta:
Las marcas hace muchos años que utilizan una estrategia de fidelización que se ve realimentada por los propios usuarios: potenciar la vanidad.
Básicamente consiste en reconvertir las peculiaridades y los defectos (claros) de las motos que venden, en algo distintivo y particular que los diferencia del resto. Algo que "los demás no entienden y si tuvieran que explicarlo, tampoco lo entenderían". Es la coartada perfecta. Fomentan el espíritu tribal alrededor de estos defectos o peculiaridades convirtiendo a los usuarios en "elegidos" y eliminando de un plumazo a la competencia porque están fuera de los afortunados "elegidos". Es el último extremo del "marquismo", eso que nadie apoya y que nadie es.
Esta idea o este armazón de ideas no sé qué técnico de marketing lo inventó, pero habría que hacerle un monumento en Milwaukee y poner avenidas con su nombre en todas las capitales de más de 50.000 habitantes, porque fijaros en las derivadas:
- Uno tiene patente de corso para construir máquinas con defectos e invertir menos en fabricación. Incluso va bien tener defectos porque se reconvierten en "virtudes, carácter y alma". Una consecuencia de esto es considerar a las motos bien hechas como: "sosas, sin alma, sin carácter, muebleuves, etc."
- El hecho de convertir a los usuarios en "elegidos" (estilo Matrix), elimina automáticamente a la competencia por muy perfecta, barata, estética que sea... porque si la eliges, "dejarás de ser parte de los elegidos". No me digáis que no es genial.
Todo esto lo inventó Harley con sus clubs de usuarios ya en los años 20, pero lo han asimilado muchas marcas porque es una técnica de ventas absolutamente genial y sin fisuras.
Quiero decir que yo hace muchos años que me centro en lo que me gusta y no me gusta de las motos que pruebo e intento aislarme de logos, "almas", "sentimientos", "personalidades" en las motos. Trabajo con prestaciones, niveles de calidad, tactos de conducción, fiabilidad, estéticas y cosas mucho más terrenales que normalmente se dan (o no) en cualquier marca de moto.