Herr_Lucas
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Buenas... dejo en este post mis impresiones de mi primer viajecito-aventura al pais vecino, más que nada, por que uno ya tiene una edad y así no se me olvida que he estado allí.
El viaje lo realizo en solitario, bueno acompañado de KaRoL, mi RT1200 que ha llegado ya a los 50.000 km y su anterior aventura fue justo antes de la pandemia con 4 compañeros recorriendo Europa hasta Polonía.
Utilizo un par de días para llegar desde las frías tierras del norte al puerto de Algeciras. El tercer día, inicio lo que iba a marcar toda la estancia en Marruecos, descubrir que el tiempo pasa de forma diferente... el ferry que salía en principio a las nueve de la mañana, inicia marcha pasadas la una del mediodia, al menos durante el trayecto te ponen el sello en el pasaporte. Cuando desembarcas el primer agente te lo pide, otro te pasea el perro alrededor de la máquina y te acercas a la aduana, donde vas pasando por diferentes policias a los cuales, tienes que volver a enseñar el pasaporte... unos seis o siete veces más. Compra de la tarjeta telefonica (unos 22 euros) y puedes utilizar el whatsapp de forma ilimitada tanto para llamadas de voz como video, una muy buena opción. Ah.. y primer cambio de moneda, coger poca cantidad (100 euros +- 1030 Dirhams) para los gastos inmediatos, en las ciudades el cambio es mas beneficioso.
Primeros km por la autopista donde cada 10 hay un radar de velocidad y en los puentes, unas pequeñas bolas negras en postes, no se si serán tambien radares o lectores de matrícula. A la llegada a la ciudad, Assilah encuentro en una rotonda, un par de agentes con un tripode y... otro radar. Comprobe que es puesto fijo y costumbre, que a las entradas y salidas de las poblaciones tener controles de todo tipo... ojo, recordar que os tenéis que parar y sean ellos, los que os den paso... unos metros mas adelante hay una cadena con clavos preparada para pararte en seco si es necesario.
La ciudad es pequeña pero muy bonita, la Medina esta dentro de un antiguo fuerte portugues cuyas murallas llegan hasta el mar y encuentras rincones bonitos para fotografiar, el atardecer desde ahí es impresionante. Lastima que el litoral no lo tienen nada cuidado y encuentres basuras y plasticos por todos lados.

Los gatos son muy descarados, este subido en mi gemelo, sujetandose al pantalón y la bota en busqueda de comida.
Al día siguiente viaje hasta Larache por carretera nacional ratonera y muy divertida. La cantidad de animales atropellados me recuerda estar muy atento a su presencia, hay una cantidad de gatos considerable y los perros suelen estar en manadas, afortunadamente no llame la atención de ninguno. A la entrada del pueblo, el correspondiente control policial que pase sin problema. Me quise acercar al puerto para ver los barcos y estan todos cerrados al público, tan solo los trabajadores pueden entrar. El pueblo apenas tiene turismo extranjero, tan solo para las vacaciones de los propios marroquies, por lo cual, merece la pena por ver como lo disfrutan. En el parking, unos turistas alemanes en autocaravana me hicieron una foto con la moto, al parecer, uno de ellos había trabajado en alguna fabrica de BMW y les hizo gracia encontrarme allí. Por cierto, en ese mismo lugar una agradable morena se me quedo observando y una vez que inicie la marcha me hizo señas para que la llevara.. ya se que uno tiene su sex apple pero creo que, se dedicaba a otro tipo de oficio, por cierto prohibido en Marruecos.
A unos pocos km del pueblo se encuentran las ruinas de Lixus, antiguo enclave de varias civilizaciones, siendo la principal la romana. La entrada no es cara (80 dirhams) y tiene un par de horas para recorrer el museo y todas las ruinas. Si estáis cerca hay que visitarlo.
La comida la hice por el camino, en un puesto al lado de la carretera donde la carnicería esta pegado del restaurante... te traen la carne y en un momento, te la hacen. Por cierto, lo de las cámaras frigorificas y tal... como que no son muy comunes y tienen la mercancía a la vista. No lo penséis o no coméis.
Siguiente jornada de Assilah a Fez. En teoría un trayecto no muy largo, pero entre descansos y demas, supere las siete horas muy largas. La carretera nacional esta muy mal, con muchas obras, zonas sin asfalto y lo que es peor, socavones en los que es muy facil como poco dar un llantazo o peor, tener una caída. Extremar las precauciones. En los tramos que el asfalto esta aceptable, tienes señalización de 60 ó 80, cumplirlos a rajatabla... me sentí una estrella del rock del montón de cámaras que me enfocaban, los radares de pistola... no los ves hasta que es demasiado tarde, aparte de los controles habituales a las entradas de las poblaciones.
En los pueblos el caos es generalizado, los peatones, ciclistas, coches, burros, motocarros, circulan por donde les parece bien, es normal ir en contradirección o incorporarse de un cruce sin mirar. En el primer pueblo, un tractor giro justo en el momento en que lo adelantaba, obviamente no utilizan tampoco los intermitentes, un punto de gas evito que me embistiera. Es habitual, que se te pongan ciclomotores a la par, vete tu a saber que te estan diciendo, lo mejor, mirar al frente y no despistarse... se aburren y te dejan tranquilo.
La llegada a Fez fue multiplicar por diez el caos vivido en los pueblos. El claxón lo utilizan de forma continua, meten el coche en tu trayectoría y no queda más remedio que frenar para no ser embestido. Los pasos de peatones están de adorno, frene en uno para dejar pasar y falto poco para que no me llevarán por delante un "petit Taxi". Dormir fue otra aventura, la horas nocturnas y el menor tráfico no significa que dejen de utilizar las bocinas, cuando no, la llamada a la oración.
De Fez a Oujda. Viaje por autopista, relativamente rápido para ver y pasear agusto por la ciudad. A la salida de la Autoroute, un gendarme muy amable me enseño con orgullo su BMW de trabajo y agradecido de que fuera a visitar su ciudad. La urbe es bastante moderna y la Medina un laberinto de callejuelas y callejones sin salida. Orientarse con el sol es una buena opción o bien, que una amable vecina te indique en un perfecto portugues por donde salir. La visita al zoco imprescindible, tiendas de todo tipo y ciudadanos que a base de señas y mi pesimo ingles, te ayuda a encontrar lo que buscas.

Una de las entradas a la Medina de Oujda.
En esta ciudad me costo encontrar un sitio para cenar. Al final en la Pizzería Bravo, me sirvieron un inmejorable solomillo de ternera acompañado de verduras de todo tipo. Por cierto, en la misma manzana hay una tienda o concesionario de motos, en cuyo escaparate tenían dos impresionantes BMW 1300 RT y GS Adventure, por si alguno necesita algún repuesto o apoyo tecnico. Bulevar Idriss Al Akbar.
Nueva jornada de Oujda - Al Huceima. Carretera en relativamente buen estado, con muchisimas rotondas. El carril externo siempre con bastante gravilla así como en las salidas en el carril izquierdo. Multitud de pequeños rebaños con sus pastores recuerdan que la principal fuente de carne es el cordero. La nacional N16 te dirige a Nador y Melilla, una opción rápida de embarque por si hubiera algún imprevisto. Sigo viaje hasta Al Huceima donde encuentro un bonito lugar para comer en primera línea de playa y viendo... territorio español. Justo enfrente del Restaurante Mobo se encuentra uno de estos peñones, a nado, puedes incluso llegar a él.
Pintada en el muro enfrente, una bandera rojigualda reclama la propiedad del islote.
Al tener tiempo de sobra, opte por aumentar un poco los km realizados y acercarme a una playita a pasar noche. Localice la Cala Iris, con dos islotes similares al ratón de Getaria, con un pequeño hotelito y un viajero americano con el que cene, cambiando opiniones de sus viajes en un spainglis divertido. El lugar merece la pena, muy tranquilo, comida muy sabrosa y un buen anfitrión, el cual, me comento que visitar en los alrededores: Castillo de Torres y el Peñon de Velez de la Gomera. A unos cinco km por pista, con una hora y media si se hace andando, con mi moto ni hablar de dejar el asfalto. Por lo que me explico, hay soldados españoles pero no se puede entrar ni salir al no haber aduana.

La playa de Torres tiene varios chiringuitos, el expreso y agua, imprescindible para disfrutar de la tranquilidad del lugar.
Ultimo día, Cala Iris - Tanger Mid. El día se inicia con un buen desayuno para coger fuerzas, uno no sabe cuando encontrar algo para comer y lo mismo con la moto, siempre salir con el depósito lleno, deje pasar una gasolinera y tuve que ir comedido con la velocidad hasta que volví a repostar. El recorrido lo hice por la N-8, una carretera recién construida con un asfalto que no había visto en todo el viaje, me hizo disfrutar bastante ya que eran curvas bastante buenas, sin peatones ni animales sueltos, con un tráfico muy escaso y con constantes subidas y bajadas, pasas de estar a la altura del mar y seguidamente estar a 500 metros sobre él, lo máximo creo que fueron unos 800. Las vistas imposible describirlas, hay que vivirlas en el lugar. El verde intenso de las montañas con el azul profundo del mar.
Contraste de las tierras rojas y los cultivos verdes, al lado del mar.
Pero todo no iba a ser de color de rosa. Antes de llegar a la población de El Jebha, la carretera nacional de tres carriles acaba de forma abrupta por un desprendimiento de tierras. Opto por bajar de la maquina y hacer un reconocimiento a pie por una pista cercana. No me atrevo a meterme en ella y vuelvo por el camino realizado, a un km veo algo que podría ser un desvío con una inscripción en arabe. Me meto en ella y es una vía alternativa construida en cemento por el acceso cerrado de la nacional. De repente el camino se vuelve en una rampa imposible de negociar, me meto en la zona izquierda por que no me veo capaz de negociar la curva a derechas que tengo enfrente, lo cual me lleva a pensar que estoy utilizando las costumbres del lugar.. de conducir por donde me vaya bien... me rio a carcajadas de la situación y como sería la cosa, que al cruzarme con un turismo, su conductor al verme, estalla tambien en otra sonora carcajada.

A frenar con todo, esto si que no me lo esperaba.
Continuo marcha hacía el puerto de Tanger Med, comiendo en un restaurante unas brochetas de pollo (3,5 euros) y un buen expreso. El tiempo se vuelve ventoso, se nota la cercanía del estrecho y hay que agarrar fuerte la máquina. En la entrada al puerto, el luminoso de entrada me informa en perfecto castellano que no hay ticket para el día de hoy... cruzo los dedos y pienso que malo sea no pueda meter la moto en cualquier rincón del ferry. Toca hacer el recorrido inverso de la entrada en la aduana, montón de controles, pasaporte y documentación. Algo que me resulto curioso fue el escaner que hacen a los vehículos, supongo que para buscar personas ocultas... porque una vez finalizado este paso, me estaba esperando otro gendarme con un perro para buscar drogas en la moto. El ferry iba practicamente vacío y me descoloco el luminoso de la entrada.
La vuelta fueron otros dos días por la vía de la plata, con bastante aire y para tener aventura hasta el final, con nieve helada en el puerto de la Brujula y el desfiladero de Pancorbo.
La experiencia creo que merece la pena. El país es inmenso, cultura totalmente diferente, comida muy sabrosa y gentes, en su gran mayoría dispuesta a ayudarte. Quizás con una GS hubiera visitado más zonas de montaña y pistas, pero volveré de todas formas a visitarlo. Eso sí, intentaré ir acompañado que estas aventuras son más divertidas si luego las puedes conversar.
El viaje lo realizo en solitario, bueno acompañado de KaRoL, mi RT1200 que ha llegado ya a los 50.000 km y su anterior aventura fue justo antes de la pandemia con 4 compañeros recorriendo Europa hasta Polonía.
Utilizo un par de días para llegar desde las frías tierras del norte al puerto de Algeciras. El tercer día, inicio lo que iba a marcar toda la estancia en Marruecos, descubrir que el tiempo pasa de forma diferente... el ferry que salía en principio a las nueve de la mañana, inicia marcha pasadas la una del mediodia, al menos durante el trayecto te ponen el sello en el pasaporte. Cuando desembarcas el primer agente te lo pide, otro te pasea el perro alrededor de la máquina y te acercas a la aduana, donde vas pasando por diferentes policias a los cuales, tienes que volver a enseñar el pasaporte... unos seis o siete veces más. Compra de la tarjeta telefonica (unos 22 euros) y puedes utilizar el whatsapp de forma ilimitada tanto para llamadas de voz como video, una muy buena opción. Ah.. y primer cambio de moneda, coger poca cantidad (100 euros +- 1030 Dirhams) para los gastos inmediatos, en las ciudades el cambio es mas beneficioso.
Primeros km por la autopista donde cada 10 hay un radar de velocidad y en los puentes, unas pequeñas bolas negras en postes, no se si serán tambien radares o lectores de matrícula. A la llegada a la ciudad, Assilah encuentro en una rotonda, un par de agentes con un tripode y... otro radar. Comprobe que es puesto fijo y costumbre, que a las entradas y salidas de las poblaciones tener controles de todo tipo... ojo, recordar que os tenéis que parar y sean ellos, los que os den paso... unos metros mas adelante hay una cadena con clavos preparada para pararte en seco si es necesario.
La ciudad es pequeña pero muy bonita, la Medina esta dentro de un antiguo fuerte portugues cuyas murallas llegan hasta el mar y encuentras rincones bonitos para fotografiar, el atardecer desde ahí es impresionante. Lastima que el litoral no lo tienen nada cuidado y encuentres basuras y plasticos por todos lados.

Los gatos son muy descarados, este subido en mi gemelo, sujetandose al pantalón y la bota en busqueda de comida.
Al día siguiente viaje hasta Larache por carretera nacional ratonera y muy divertida. La cantidad de animales atropellados me recuerda estar muy atento a su presencia, hay una cantidad de gatos considerable y los perros suelen estar en manadas, afortunadamente no llame la atención de ninguno. A la entrada del pueblo, el correspondiente control policial que pase sin problema. Me quise acercar al puerto para ver los barcos y estan todos cerrados al público, tan solo los trabajadores pueden entrar. El pueblo apenas tiene turismo extranjero, tan solo para las vacaciones de los propios marroquies, por lo cual, merece la pena por ver como lo disfrutan. En el parking, unos turistas alemanes en autocaravana me hicieron una foto con la moto, al parecer, uno de ellos había trabajado en alguna fabrica de BMW y les hizo gracia encontrarme allí. Por cierto, en ese mismo lugar una agradable morena se me quedo observando y una vez que inicie la marcha me hizo señas para que la llevara.. ya se que uno tiene su sex apple pero creo que, se dedicaba a otro tipo de oficio, por cierto prohibido en Marruecos.
A unos pocos km del pueblo se encuentran las ruinas de Lixus, antiguo enclave de varias civilizaciones, siendo la principal la romana. La entrada no es cara (80 dirhams) y tiene un par de horas para recorrer el museo y todas las ruinas. Si estáis cerca hay que visitarlo.
La comida la hice por el camino, en un puesto al lado de la carretera donde la carnicería esta pegado del restaurante... te traen la carne y en un momento, te la hacen. Por cierto, lo de las cámaras frigorificas y tal... como que no son muy comunes y tienen la mercancía a la vista. No lo penséis o no coméis.
Siguiente jornada de Assilah a Fez. En teoría un trayecto no muy largo, pero entre descansos y demas, supere las siete horas muy largas. La carretera nacional esta muy mal, con muchas obras, zonas sin asfalto y lo que es peor, socavones en los que es muy facil como poco dar un llantazo o peor, tener una caída. Extremar las precauciones. En los tramos que el asfalto esta aceptable, tienes señalización de 60 ó 80, cumplirlos a rajatabla... me sentí una estrella del rock del montón de cámaras que me enfocaban, los radares de pistola... no los ves hasta que es demasiado tarde, aparte de los controles habituales a las entradas de las poblaciones.
En los pueblos el caos es generalizado, los peatones, ciclistas, coches, burros, motocarros, circulan por donde les parece bien, es normal ir en contradirección o incorporarse de un cruce sin mirar. En el primer pueblo, un tractor giro justo en el momento en que lo adelantaba, obviamente no utilizan tampoco los intermitentes, un punto de gas evito que me embistiera. Es habitual, que se te pongan ciclomotores a la par, vete tu a saber que te estan diciendo, lo mejor, mirar al frente y no despistarse... se aburren y te dejan tranquilo.
La llegada a Fez fue multiplicar por diez el caos vivido en los pueblos. El claxón lo utilizan de forma continua, meten el coche en tu trayectoría y no queda más remedio que frenar para no ser embestido. Los pasos de peatones están de adorno, frene en uno para dejar pasar y falto poco para que no me llevarán por delante un "petit Taxi". Dormir fue otra aventura, la horas nocturnas y el menor tráfico no significa que dejen de utilizar las bocinas, cuando no, la llamada a la oración.
De Fez a Oujda. Viaje por autopista, relativamente rápido para ver y pasear agusto por la ciudad. A la salida de la Autoroute, un gendarme muy amable me enseño con orgullo su BMW de trabajo y agradecido de que fuera a visitar su ciudad. La urbe es bastante moderna y la Medina un laberinto de callejuelas y callejones sin salida. Orientarse con el sol es una buena opción o bien, que una amable vecina te indique en un perfecto portugues por donde salir. La visita al zoco imprescindible, tiendas de todo tipo y ciudadanos que a base de señas y mi pesimo ingles, te ayuda a encontrar lo que buscas.

Una de las entradas a la Medina de Oujda.
En esta ciudad me costo encontrar un sitio para cenar. Al final en la Pizzería Bravo, me sirvieron un inmejorable solomillo de ternera acompañado de verduras de todo tipo. Por cierto, en la misma manzana hay una tienda o concesionario de motos, en cuyo escaparate tenían dos impresionantes BMW 1300 RT y GS Adventure, por si alguno necesita algún repuesto o apoyo tecnico. Bulevar Idriss Al Akbar.
Nueva jornada de Oujda - Al Huceima. Carretera en relativamente buen estado, con muchisimas rotondas. El carril externo siempre con bastante gravilla así como en las salidas en el carril izquierdo. Multitud de pequeños rebaños con sus pastores recuerdan que la principal fuente de carne es el cordero. La nacional N16 te dirige a Nador y Melilla, una opción rápida de embarque por si hubiera algún imprevisto. Sigo viaje hasta Al Huceima donde encuentro un bonito lugar para comer en primera línea de playa y viendo... territorio español. Justo enfrente del Restaurante Mobo se encuentra uno de estos peñones, a nado, puedes incluso llegar a él.

Pintada en el muro enfrente, una bandera rojigualda reclama la propiedad del islote.
Al tener tiempo de sobra, opte por aumentar un poco los km realizados y acercarme a una playita a pasar noche. Localice la Cala Iris, con dos islotes similares al ratón de Getaria, con un pequeño hotelito y un viajero americano con el que cene, cambiando opiniones de sus viajes en un spainglis divertido. El lugar merece la pena, muy tranquilo, comida muy sabrosa y un buen anfitrión, el cual, me comento que visitar en los alrededores: Castillo de Torres y el Peñon de Velez de la Gomera. A unos cinco km por pista, con una hora y media si se hace andando, con mi moto ni hablar de dejar el asfalto. Por lo que me explico, hay soldados españoles pero no se puede entrar ni salir al no haber aduana.

La playa de Torres tiene varios chiringuitos, el expreso y agua, imprescindible para disfrutar de la tranquilidad del lugar.
Ultimo día, Cala Iris - Tanger Mid. El día se inicia con un buen desayuno para coger fuerzas, uno no sabe cuando encontrar algo para comer y lo mismo con la moto, siempre salir con el depósito lleno, deje pasar una gasolinera y tuve que ir comedido con la velocidad hasta que volví a repostar. El recorrido lo hice por la N-8, una carretera recién construida con un asfalto que no había visto en todo el viaje, me hizo disfrutar bastante ya que eran curvas bastante buenas, sin peatones ni animales sueltos, con un tráfico muy escaso y con constantes subidas y bajadas, pasas de estar a la altura del mar y seguidamente estar a 500 metros sobre él, lo máximo creo que fueron unos 800. Las vistas imposible describirlas, hay que vivirlas en el lugar. El verde intenso de las montañas con el azul profundo del mar.

Contraste de las tierras rojas y los cultivos verdes, al lado del mar.
Pero todo no iba a ser de color de rosa. Antes de llegar a la población de El Jebha, la carretera nacional de tres carriles acaba de forma abrupta por un desprendimiento de tierras. Opto por bajar de la maquina y hacer un reconocimiento a pie por una pista cercana. No me atrevo a meterme en ella y vuelvo por el camino realizado, a un km veo algo que podría ser un desvío con una inscripción en arabe. Me meto en ella y es una vía alternativa construida en cemento por el acceso cerrado de la nacional. De repente el camino se vuelve en una rampa imposible de negociar, me meto en la zona izquierda por que no me veo capaz de negociar la curva a derechas que tengo enfrente, lo cual me lleva a pensar que estoy utilizando las costumbres del lugar.. de conducir por donde me vaya bien... me rio a carcajadas de la situación y como sería la cosa, que al cruzarme con un turismo, su conductor al verme, estalla tambien en otra sonora carcajada.

A frenar con todo, esto si que no me lo esperaba.
Continuo marcha hacía el puerto de Tanger Med, comiendo en un restaurante unas brochetas de pollo (3,5 euros) y un buen expreso. El tiempo se vuelve ventoso, se nota la cercanía del estrecho y hay que agarrar fuerte la máquina. En la entrada al puerto, el luminoso de entrada me informa en perfecto castellano que no hay ticket para el día de hoy... cruzo los dedos y pienso que malo sea no pueda meter la moto en cualquier rincón del ferry. Toca hacer el recorrido inverso de la entrada en la aduana, montón de controles, pasaporte y documentación. Algo que me resulto curioso fue el escaner que hacen a los vehículos, supongo que para buscar personas ocultas... porque una vez finalizado este paso, me estaba esperando otro gendarme con un perro para buscar drogas en la moto. El ferry iba practicamente vacío y me descoloco el luminoso de la entrada.
La vuelta fueron otros dos días por la vía de la plata, con bastante aire y para tener aventura hasta el final, con nieve helada en el puerto de la Brujula y el desfiladero de Pancorbo.
La experiencia creo que merece la pena. El país es inmenso, cultura totalmente diferente, comida muy sabrosa y gentes, en su gran mayoría dispuesta a ayudarte. Quizás con una GS hubiera visitado más zonas de montaña y pistas, pero volveré de todas formas a visitarlo. Eso sí, intentaré ir acompañado que estas aventuras son más divertidas si luego las puedes conversar.
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