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Que miras.
Con la ballena investigando sus movimientos de cerca, el principal desafío de Richard Robinson era nadar lo suficientemente lejos de la curiosa cría para fotografiarla. El encuentro duró 30 minutos, con la ballena rodeándolo, nadando y luego regresando para un nuevo encuentro.
La población de ballenas francas australes de Nueva Zelanda, conocida como 'tohorā' en maorí, fue cazada hasta casi la extinción por los balleneros europeos en la década de 1800, luego por los balleneros soviéticos en la década de 1900. Ahora protegida, la población se ha recuperado de un pequeño grupo que incluye solo 13 hembras reproductoras, a más de 2.000 individuos.
Foto: Richard Robinson.
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Hora de alimentarse.
Los rinocerontes son uno de los tres animales más grandes del mundo y pueden pesar hasta 1.400 kilos. Es herbívoro y para no sufrir el calor es habitual que salgan en busca de comida (y bebida) durante las noches.
Foto: Clint Ralph.
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Caminando sobre el agua.
Los jueces quedaron impresionados por el detalle capturado en esta fotografía en la que una pardela aparentemente camina sobre el agua a la búsqueda de comida en la costa de la Isla Fernandina.
Foto: McKenna Paulley.
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Sin miedo al frío.
En Vilna, la capital lituana, sus habitantes tienen una exótica costumbre: darse baños de agua congelada en pleno invierno. Al momento en que se tomó esta imagen, los termómetros marcaban -15º C. Los baños de agua fría son una tradición local desde la antigüedad. Sus antecesores creían que limpiaba el cuerpo y el espíritu. En la actualidad, está comprobado su beneficio para la salud: estimula la circulación sanguínea, fortalece el sistema inmunológico y ayuda a la recuperación muscular. Para ellos, el frío es algo normal.
Foto: Cordon Press.
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Ojo a ojo.
Este ejemplar de la especie Chirolophis japonicus fue fotografiado en el norte del Golfo de Oprichnik en el Mar de Japón. Estos extraños peces exhiben un estilo de vida territorial entre las piedras y rocas de las aguas costeras poco profundas. Usan sus mandíbulas afiladas para alimentarse de pepinos de mar y gasterópodos. Alguna vez se pensó que eran tímidos y casi imposibles de observar, pero la curiosidad se ha apoderado de ellos y ahora a menudo nadan hasta los buceadores, que generalmente se sorprenden por su apariencia extraordinaria.
Foto: Andrey Shpatak.
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