El guardián de las pirámides.
A unos 200 kilómetros al noroeste de Jartum, la capital de Sudán, se alzan las pirámides de Meroe, construidas hace decenas de siglos para albergar tumbas de reyes y altos funcionarios del reino histórico de Kush. Héctor Ruiz tomó esta foto un primero de enero, día en que se conmemora la independencia del país. Decenas de jóvenes contemplaban la puesta de sol entre las pirámides nubias cuando «un jinete de camellos se detuvo –explica Héctor–. Al ver la pirámide tras él, corrí a buscar un buen teleobjetivo para inmortalizar aquella sugerente escena».
Foto: Héctor Ruiz.
El encuentro soñado.
Y entonces ocurre. La luz cae suave sobre la sierra, casi irreal. Como si el tiempo se detuviera. Entre las jaras aparece una hembra de lince. Avanza despacio. Tranquila. Majestuosa. Y, por un instante que parece un sueño, parece no importarle nuestra presencia.
Ahí estamos, Rafa y Gotzon, con un animal que desde la infancia había sido profundamente emblemático para nosotros, mirando directamente a la lente de nuestra cámara, sin apenas inmutarse.
Podemos hacer las imágenes con las que habíamos soñado durante años. No hay prisa. No hay tensión. Solo respeto, silencio y una conexión difícil de explicar.
Un encuentro soñado. Uno de esos momentos que justifican toda una vida dedicada a mirar la naturaleza con paciencia.
Foto: Gotzon Mantuliz y Rafael Fernández Caballero.
Este sitio utiliza cookies para ayudar a personalizar el contenido, adaptar tu experiencia y mantenerte conectado si te has registrado.
Para continuar utilizando este sitio, debe aceptarse nuestro uso de cookies.