Teníamos varios viajes en mente, tales como la zona de Normandía o incluso parte de Italia pero al final el presupuesto manda y nos hicimos el Algarve portugués.
Salimos el día 12 de Mayo con un día nublado, lluvioso y con la esperanza de que el tiempo mejorase no solo ya ese día sino también el resto de la semana. Tal y como anunciaba las Web de pronósticos del tiempo el día fue mejorando conforme nos acercábamos a Ronda.
De Marbella a Sevilla fue entretenida la ruta que transcurría por carreteras comarcales con diferentes tipos de paisajes. Luego de Sevilla hasta Portugal era todo por aburridas y tediosas autovías. Nada mas entrar a Portugal lo primero que hice fue evitar a toda costa sus autovías y caras autopistas con esos sistemas de pagos tan raros. Toda la semana circulé por su carretera nacional 125 desde que se entra por España hasta llegar al mismísimo Cabo de San Vicente.
La primera parada y donde pasaría tres magníficos días seria en Lagos y desde donde partía cada día para descubrir esos magníficos rincones que esconde el Algarve. Playas bonitas e visto muchas y acantilados algunos también, pero las que disfruté por estas zonas son de película.
Llegamos a Lagos y el primer problema cuando el GPS no me funcionaba y tocaba de preguntar haber donde se encontraba el apartamento. Pasé frente al parque de bomberos y al primer bombero que pregunto sabe hablar español perfectamente. Suerte la nuestra. Ya instalados y viendo que era tarde para salir de Lagos decidimos visitar sus playas y aquí empezamos a maravillarnos con estas particulares e impresionantes hermosura de la naturaleza. Nos asomamos en un punto que se llama Ponta da Piedade donde se divisaban playas hermosas tales como Praia Grande, Praia Do Camilo y Praia Barranco do Martinho. Ya por la noche caminamos un poco por su puerto y casco antiguo.
Al día siguiente las visitas que nos propusimos nos llevaría desde Lagos a Cabo de San Vicente. Dos pueblecitos como Luz y Salema sirvió para abrir boca y luego seguimos adelante a Sagres donde visitamos su Fortaleza desde donde se pueden disfrutar también de magnificas vistas y con Cabo de San Vicente dejándose ver.
Después de la visita de la Fortaleza de Sagres nos dirigimos a Cabo de San Vicente, otro lugar donde todo lo que lo rodea es un espectáculo para la vista. Ese día como hacia calorcito tuvimos las pocas luces de ir en mangas cortas y bermudas así que los brazos y piernas se nos pusieron un color rojo gamba igual como se ponen los guiris blanquitos en su primer día de playa. Luego me toco acordarme de esa imprudencia toda la semana.
El tercer día toco la parte de Portimao y Alvor pero lo que cabe destacar de esta jornada fue la visita a la playa denominada Algar Seco y de nuevo una vez más sorprendido y maravillado por lo que la erosión y el paso de los siglos es capaz de esculpir la piedra con estas formas tan caprichosas.
El cuarto día cambiamos de apartamentos y nos fuimos a Vilamoura con su precioso puerto deportivo justo bajo la terraza del apartamento. Desde aquí hacíamos rutas que nos llevaría a Faro, donde se vive el mundo de la moto de una forma especial. Luego Olhao y alguna incursión ya por el interior, fuera del ambiente playero. Fueron siete días buenos aunque nos falló la climatología que solo hizo buen tiempo los dos primeros días, porque el resto era viento, fina lluvia y frío. La vuelta que nos la queríamos tomar tranquila se fastidio todo cuando al entrar en Ayamonte y conectar los teléfonos me veo que ese mismo día tengo que estar disponible por la tarde para un asunto del trabajo, así que todo a la carrera acompañado de algo de lluvia y casi me atrevería a decir, con las rachas de vientos mas fuertes que he pillado desde que monto en moto. Pero bueno, sarna con gusto no pica, y a la espera de nuestro próximo viaje.
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nicoenmo@hotmail.es
Salimos el día 12 de Mayo con un día nublado, lluvioso y con la esperanza de que el tiempo mejorase no solo ya ese día sino también el resto de la semana. Tal y como anunciaba las Web de pronósticos del tiempo el día fue mejorando conforme nos acercábamos a Ronda.
De Marbella a Sevilla fue entretenida la ruta que transcurría por carreteras comarcales con diferentes tipos de paisajes. Luego de Sevilla hasta Portugal era todo por aburridas y tediosas autovías. Nada mas entrar a Portugal lo primero que hice fue evitar a toda costa sus autovías y caras autopistas con esos sistemas de pagos tan raros. Toda la semana circulé por su carretera nacional 125 desde que se entra por España hasta llegar al mismísimo Cabo de San Vicente.
La primera parada y donde pasaría tres magníficos días seria en Lagos y desde donde partía cada día para descubrir esos magníficos rincones que esconde el Algarve. Playas bonitas e visto muchas y acantilados algunos también, pero las que disfruté por estas zonas son de película.
Llegamos a Lagos y el primer problema cuando el GPS no me funcionaba y tocaba de preguntar haber donde se encontraba el apartamento. Pasé frente al parque de bomberos y al primer bombero que pregunto sabe hablar español perfectamente. Suerte la nuestra. Ya instalados y viendo que era tarde para salir de Lagos decidimos visitar sus playas y aquí empezamos a maravillarnos con estas particulares e impresionantes hermosura de la naturaleza. Nos asomamos en un punto que se llama Ponta da Piedade donde se divisaban playas hermosas tales como Praia Grande, Praia Do Camilo y Praia Barranco do Martinho. Ya por la noche caminamos un poco por su puerto y casco antiguo.
Al día siguiente las visitas que nos propusimos nos llevaría desde Lagos a Cabo de San Vicente. Dos pueblecitos como Luz y Salema sirvió para abrir boca y luego seguimos adelante a Sagres donde visitamos su Fortaleza desde donde se pueden disfrutar también de magnificas vistas y con Cabo de San Vicente dejándose ver.
Después de la visita de la Fortaleza de Sagres nos dirigimos a Cabo de San Vicente, otro lugar donde todo lo que lo rodea es un espectáculo para la vista. Ese día como hacia calorcito tuvimos las pocas luces de ir en mangas cortas y bermudas así que los brazos y piernas se nos pusieron un color rojo gamba igual como se ponen los guiris blanquitos en su primer día de playa. Luego me toco acordarme de esa imprudencia toda la semana.
El tercer día toco la parte de Portimao y Alvor pero lo que cabe destacar de esta jornada fue la visita a la playa denominada Algar Seco y de nuevo una vez más sorprendido y maravillado por lo que la erosión y el paso de los siglos es capaz de esculpir la piedra con estas formas tan caprichosas.
El cuarto día cambiamos de apartamentos y nos fuimos a Vilamoura con su precioso puerto deportivo justo bajo la terraza del apartamento. Desde aquí hacíamos rutas que nos llevaría a Faro, donde se vive el mundo de la moto de una forma especial. Luego Olhao y alguna incursión ya por el interior, fuera del ambiente playero. Fueron siete días buenos aunque nos falló la climatología que solo hizo buen tiempo los dos primeros días, porque el resto era viento, fina lluvia y frío. La vuelta que nos la queríamos tomar tranquila se fastidio todo cuando al entrar en Ayamonte y conectar los teléfonos me veo que ese mismo día tengo que estar disponible por la tarde para un asunto del trabajo, así que todo a la carrera acompañado de algo de lluvia y casi me atrevería a decir, con las rachas de vientos mas fuertes que he pillado desde que monto en moto. Pero bueno, sarna con gusto no pica, y a la espera de nuestro próximo viaje.
nicoenmo@hotmail.es
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