Hasta la bandera. Vendieron más de lo que permitía el aforo. Y la gente no cabía en las gradas, por lo que a la hierba.
Creo que fué un homenaje a este circuito tan emblemático que ya no volverá a acoger más grandes premios.
Lo que comentaban los lisboetas, es que con la crisis no había dinero para mantenerlo, pero se quejaban que hacen las cuentas de los gastos, y no de los ingresos que generan en hoteles y restaurantes.