nada le satisfacia, ninguna conversacion le aportaba nada nuevo, ningun crucigrama, ni un solo problema matematico, ni tan siquiera las mayores incognitas de la humanidad, del universo, de la fisica y de la quimica.
estaba muy por delante, a años luz de cualquier ser de este mundo.
la triste realidad se plasmaba dia a dia, hora a hora. simplemente no tenia nada nuevo que aprender.
la idea del suicidio cubria la mayor parte de su tiempo, hasta que por casualidad, en un periodico local, leyo con indiferencia, al principio, y con cierta esperanza, mas adelante, una noticia que mas o menos, venia a decir:
"un prestigioso cientifico esta en posesion de un metodo para modificar el coeficiente intelectual de las personas"
al dia siguiente, samuel (que asi se llamaba) estaba ocupando una silla en el despacho del famoso cientifico.
tras exponer su caso, este le pregunto por el coeficiente que deseba tener, samuel respondio:
el de una persona corriente, normal, que sea capaza de perder jugando al ajedrez, o de tener que consultar un D I C C I O N A R I O, para solucionar un vulgar crucigrama, etc...
despues de varios calculos, el ilustre dedujo una sesion de unos seis o siete minutos, dando samuel su consentimiento de forma inmediata.
una vez todo dispuesto, samuel fue tumbado en una camilla cubierta por una sabana blanca, y el conjunto fue introducido en cofre con la tapa transparente. el mando fue accionado y un ligero zumbido inundo la estancia. el cientifico aprovecho para atender una llamada de telefono y al terminar se dio cuenta de que habian transcurrido mas de veinte minutos. con una terrible sensacion acudio a la sala, desconecto la maquina y se preocupo por el estado (que creia vegetativo) de samuel.
desde aquel dia, samuel aparcaba su vehiculo y daba un relajado y tranquilo paseo hasta la acera, y aprovechava el reflejo de su imagen en los escaparates de los comercios para observar sin disimulo el aumento de su busto, y la caida de sus largos rizos de rubio pelo por los lados de su sonrosada cara.
JA
estaba muy por delante, a años luz de cualquier ser de este mundo.
la triste realidad se plasmaba dia a dia, hora a hora. simplemente no tenia nada nuevo que aprender.
la idea del suicidio cubria la mayor parte de su tiempo, hasta que por casualidad, en un periodico local, leyo con indiferencia, al principio, y con cierta esperanza, mas adelante, una noticia que mas o menos, venia a decir:
"un prestigioso cientifico esta en posesion de un metodo para modificar el coeficiente intelectual de las personas"
al dia siguiente, samuel (que asi se llamaba) estaba ocupando una silla en el despacho del famoso cientifico.
tras exponer su caso, este le pregunto por el coeficiente que deseba tener, samuel respondio:
el de una persona corriente, normal, que sea capaza de perder jugando al ajedrez, o de tener que consultar un D I C C I O N A R I O, para solucionar un vulgar crucigrama, etc...
despues de varios calculos, el ilustre dedujo una sesion de unos seis o siete minutos, dando samuel su consentimiento de forma inmediata.
una vez todo dispuesto, samuel fue tumbado en una camilla cubierta por una sabana blanca, y el conjunto fue introducido en cofre con la tapa transparente. el mando fue accionado y un ligero zumbido inundo la estancia. el cientifico aprovecho para atender una llamada de telefono y al terminar se dio cuenta de que habian transcurrido mas de veinte minutos. con una terrible sensacion acudio a la sala, desconecto la maquina y se preocupo por el estado (que creia vegetativo) de samuel.
desde aquel dia, samuel aparcaba su vehiculo y daba un relajado y tranquilo paseo hasta la acera, y aprovechava el reflejo de su imagen en los escaparates de los comercios para observar sin disimulo el aumento de su busto, y la caida de sus largos rizos de rubio pelo por los lados de su sonrosada cara.
JA
