DÍA 1: Madrid – Almadén: El Tesoro del Mercurio

Y, una vez más, llegó el ansiado día. Toca a rebato a primera hora de la mañana. Como un viernes cualquiera me levanto a las 06:00 porque quiero llegar a Almadén a eso de las 14:30-15:00. Tenemos visita guiada en la mina de mercurio (patrimonio de la humanidad por la UNESCO) a las 16:30 y quiero ir tranquilo y disfrutar el viaje. Desayuno en condiciones, saco la moto, cargo todo, me despido de la familia y... ¡Me voy!
Cada vez que salgo en la moto de ruta unos días me cuesta desprenderme del cascarón de realidad que me envuelve diariamente. Es como un traje sucio que llevo puesto y que tengo que quitarme perezosamente. Y aprovecho esos primeros kilómetros,
la primera parte de la ruta, para filosofar dentro del casco pues el paso por Boadilla, Brunete, Sevilla la Nueva, Villamantilla, Villamanta, Méntrida... hasta Santa Cruz del Retamar (ya en la A5) me son de sobra conocidos. Ojo, son bien divertidos y, en bastantes tramos, bien bonitos. Pero los tengo tan trillados que la imaginación se me va de paseo. Y pensaba esta vez en cómo desprenderme de mi rutina diaria y pasar a modo ruta en moto. Y pasó por mi cabeza la teoría que muchos autores de ciencia-ficción (también filósofos y científicos modernos de renombre) (*) llevan años pregonando y que viene a decir que nuestra realidad es una simulación computarizada, una virtualización o un experimento diseñado por seres superiores en el que nosotros somos simples entidades virtuales ejecutando una función. En fin, se me iba la olla, pero me sirvió para llegar a la segunda parte de la ruta, salir de mi ensoñación diaria y ponerme en situación.
(*) Ver algunos conocidos como Philip K. Dick, Nick Bostrom o Neil deGrasse Tyson, por citar algunos. Y, en el ámbito del cine, basta con recordar la bien conocida serie de películas "The Matrix".
Y una vez en la A5 y cruzada ésta, llegué a Torrijos y ahí
empieza la segunda parte del viaje. La obligación es llegar a La Nava de Ricomalillo en la N-502 que será la segunda parte de la ruta. Pero hay que disfrutar esa parte del viaje y a ciencia cierta que se disfruta de lo lindo. Tras cruzar el Tajo por Malpica (y su castillo tan majo), los divertidos pasos por las Pusas (San Martín y Santa Ana) y las Jaras (Retamoso y Torrecilla), nos dejan por delante el trascurso maravilloso por la Fresneda y Buenasbodas. Me quiero detener aquí porque el paso por el puente del Gévalo es simplemente espectacular, tanto la bajada al puente como la subida hacia el pueblo. Paré en Buenasbodas y tomé un café a la entrada del pueblo. Conversación agradable con la señora que me atendió y a seguir la marcha. Mi cabeza ya no estaba para "tontás" de ciencia ficción. Ya estaba enfocada en lo que tenía que estar... pilotar aquella máquina entre las piernas de la mejor manera posible.
La tercera parte de la ruta empieza en La Nava de Ricomalillo en la N-502. Esa carretera y los sitios por los que pasa, si no existieran, habría que crearlos (real o virtualmente, me da lo mismo). Paso por ella cada vez que puedo. En Navidad he instaurado un día de ruta por esa zona para, con excusa, volver por Ciudad Real y Toledo y parar a comprar unos dulces navideños en Sonseca (Toledo). Es una carretera magnífica, buen trazado, buen piso, entorno precioso y ahora todo verde y esplendoroso. En Puerto Rey tienes un par de sitios para avituallamiento y una gasolinera, y puedes bajar al pantano del Cíjara o seguir por la nacional hasta la presa (ambas alternativas son buenas, más bonita la primera a mi juicio). Esta parte termina al ver allá en lo alto el castillo de Herrera del Duque y tomar el sentido hacia el oeste.
La cuarta parte de la ruta, consiste en cruzar el Guadiana (Wadi Ana, "río de los patos", por su significado prerrománico al árabe posterior) y bordear el gran embalse de García de Sola por la carretera estrecha (BAV-7114) que ahora está precioso y lleno de agua hasta los topes (todos los que hemos cruzado están espléndidos) trazando una amplia S y salir hacia el sur por Puerto Peña para llegar a la Puebla de Alcocer y ahí desviarte de nuevo para tener unas fantásticas vistas del cerro mágico y geométricamente cuasi-perfecto de Masatrigo, cruzando el enorme estanque de agua del embalse de la Serena.
De ahí a Almadén no queda nada, pero te encuentras con un bonito castillo en Capilla (castro del Peñón del Pez), no sin antes cruzar un bonito pueblo, Zarza-Capilla, que me recordó a un antecesor muy viejuno (más de lo que ya lo es uno) de la Coca-Cola (se me va de nuevo la cabeza con la zarzaparrilla, mil perdones; qué chispa más mala

).
No quiero dejar pasar las cosas que tiene
Almadén y que se pueden visitar. Ya comenté la mina que merece mucho la pena (+2000 años de mina; súper interesante leer acerca de este metal líquido, su extracción y sus usos; para empezar, el único mineral líquido que se conoce). También se puede visitar el hospital de mineros, la escuela de ingenieros de minas y la carcel de penados (que entraban directamente en la mina por una galería específica), y la plaza de toros hexagonal. Seguramente me dejo más cosas pero el tiempo da para lo que da. El pueblo tiene que ver y es agradable para picar y tomar algo.
Unas fotos para el recuerdo.








Un saludo.
(==> Enlace a datos generales de las rutas)