Gracias a todos por las respuestas y los ánimos.
Por partes. El tema legal está encarrilado, y en los plazos legales, antes de los seis meses, se ha notificado en tiempo y forma a Piaggio, Guzzi, el taller de Santander Soul Moto, y al tipo de La Garriga que me la vendió.
A cada uno se le solicita su parte, y al notificar en plazos, sin respuesta de alguno de ellos, seguimos manteniendo viva la reclamación.
Con respecto al mentiroso, el vendedor, aficionado al mundo del motor y propietario, o eso dijo, de varios clásicos, además de lo que pueda hacer o no por la vía legal, tendrá si o si mi visita para que me repita a la cara eso de que “el ruido me ha dicho Guzzi que es normal y que es una junta cerámica “. Para más narices, pagué yo los cafés. Podéis reíros tranquilos, que yo también lo hago….





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Trabajo a tres turnos, incluidos los festivos, con lo que rico no soy, pero si tengo capacidad suficiente para hacer frente a abogados, peritos y procuradores, y desde luego llegados a este punto, tiraré de ellos. Este mentiroso me la ha colado, pero va a notar mi aliento mucho tiempo. A día de hoy ni contesta, ni coge el teléfono ni nada. Ponerle nombre cada uno. Yo al contrario que el, no me callo como una puta, y no pasó mis problemas a nadie. No venderé esta moto, si es que algún día me la devuelven, a nadie sin contar lo que ha pasado y sin hacer muchos km antes.
Respecto al taller, ………vuelvo a decir que soy capaz de comprender todo, pero más de siete meses después estoy con la moto destripada y recién llegado el motor nuevo y la caja de cambios, además de todo lo menudo de lo que ni me entero. Ya no voy al taller y mando al perito. Les he pillado varias mentiras, algunas grabadas en las llamadas realizadas, y desde luego mucha idea no parecen tener. Tampoco los que la revisaron en Cataluña, que la dejaron fatal.
En cuanto a Piaggio y Guzzi. La moto es nueva, matriculada nueva en el concesionario de Santander que es donde está, y tiene daños mecánicos desastrosos que por ley tienen que reparar con cierta diligencia y no lo están haciendo, resultando que yo, el cliente, es el que solicita el cambio de motor como única solución posible a los problemas de la moto, y hacen precisamente lo que yo digo, pero siete meses después de entrar la moto al taller.
Lógicamente ya no la quiero, y soy tan masoca, que incluso acepto otra moto de la marca, pero nada de nada. Guzzi, no la tienda que dice que sí y pide ayuda a Postventa, dice que no. Que el cliente no ha sufrido todavía bastante y tiene más capacidad de aguante.
Alguien ha dicho que efectivamente los particulares no estamos protegidos en España frente a los que no cumplen o frente a los sin vergüenzas, y tristemente es así. Con multas y condenas apropiadas esto no pasaría, pero la situación no es esa.
Os pido la ayuda que me podáis dar para la difusión de este problema, que realmente es lo que puedo hacer ahora, y de cara a reclamaciones y denuncias no me queda otra que esperar a ver qué demonios me devuelven.
Siempre he preferido un mal acuerdo que un buen juicio, pero no está en mi mano.
Al vendedor no habrá acuerdo que le valga. Palabra de motero. Con la moto no se juega.