Lo que a continuación hay escrito, lo hice ayer en Viajes y concentraciones, como homenaje a Delia. Hoy por desgracia ha tomado más relevancia si cabe. Más que nunca, va por ella y va por Hugo, Javier, Erika y Lorena.
¡Amigos!.
Me piden la crónica del día 6 de Marzo pasado. Y debo decirles, … que sentado frente al teclado me resulta muy difícil escribir algo jocoso y divertido. Entre otras cosas, porque el corazón me pide que empiece agradeciéndoles a todos su cariño, su solidaridad con Hugo y sus magníficos hijos, y sobretodo … su sentido homenaje a Delia. De la que quiero contar tan solo, para los que no la conocen personalmente, que es una mujer como la copa de un pino. Esposa y compañera de motero. Madre de moteros con casta y raza. Y apasionada amante de las motos. MOTERA con mayúsculas. En su cintura hay muchas carreteras de Europa, y por qué no decirlo del mundo, a la espalda de Puretaguay. El sitio más difícil. El de “paquete”. Y, sin embargo, nunca ha perdido su pasión. Muy al contrario, me sonrojo cuando en su presencia me atrevo a llamarme “motero”, porque ¿quién puede presumir de nada ante una mujer de la calidad de Delia?.
Me descubro ante ti. Y rodilla en tierra te digo, qué hay que tener el alma más grande que el Teide, cuando a diez días de diagnosticársete tu grave enfermedad aún insistes en recibirnos en tu casa “porque quieres verla llena de motos”. Eso, señores, va a misa. Y dice mucho de tu calidad humana. Al final, no pudo ser. Pero si quiero asegurarte, con el corazón en la mano, qué el día seis mi casa fue tu casa. La anfitriona eras tu. Tu estuviste al tanto de todo, y puedes atribuirte su éxito. Y te aseguro que los hombres de tu casa que mandaste se lo curraron de lo lindo. Javier y Hugo. Deja para mi los fallos.
Te mereces el mejor de los homenajes. Y debo agradecer a Jorge su idea de entregarte una placa. Pero el mejor homenaje que pudimos darte, fue aquel aplauso sincero de cuantos estuvimos allí. De los que te conocemos. Pero más de los que sin conocerte intuyen sin embargo, tu grandeza. Delia… va por ti. Tendrás mi aplauso… siempre.
Un beso enorme.