Buenas a todos:
Ya en algún post he comentado la animadversión que mi afición genera en casa (paterna de momento), y que generará en el futuro (de pareja).
Tras pasar los Reyes, y comprobar que para variar (ya van tres años), no me han traido nada de lo que he pedido para la moto (boicot, creo que le llaman a eso), me vienen a la cabeza varias reflexiones.
Cada vez que voy a coger la moto y me ven vestido de “romano”, es la misma historia: “que nos vas a dar un disgusto, que si el día que te caigas verás, que espero que no te pase nada (supongo que será porque me rematarían luego con el consabido “ya te lo dije”), etc, etc. Es insufrible, y en muchas ocasiones te dan ganas de vender la moto y a tomar por culo la afición pues no sale uno a gusto.
La verdad es que no sentirse respaldado en una afición, se hace muy duro y bastante cansino, sobre todo, cuando uno aparece con su montura recién estrenada y lo único que oye es: “tu verás lo que haces”; o cuando busco algo de equipamiento y tengo que ir, y probarme las cosas solo, etc, etc. Todo eso, no hace sino minar la moral de uno hacia una afición, que por desgracia mucha gente no comprende porque no conoce.
Cómo envidio (sanamente, ¿eh?), a uno de mis compañeros cuando su padre le acompañó y animó a la compra de su recién estrenada GS650; o cuando leo y veo por aquí los regalos que reciben muchos compañeros del foro de manos de familiares, se echan de menos cosas así.
Es por todo esto, por lo que quería preguntaros, cómo conseguís conciliar la vida familiar, con la moto; o si os supone algún esfuerzo o problema en casa esta nuestra querida afición.
En fin, espero vuestras siempre interesantes experiencias al respecto. Saludos
P.D. Me piro a limpiar un poquillo la moto que mañana tiene que estar guapa.
Ya en algún post he comentado la animadversión que mi afición genera en casa (paterna de momento), y que generará en el futuro (de pareja).
Tras pasar los Reyes, y comprobar que para variar (ya van tres años), no me han traido nada de lo que he pedido para la moto (boicot, creo que le llaman a eso), me vienen a la cabeza varias reflexiones.
Cada vez que voy a coger la moto y me ven vestido de “romano”, es la misma historia: “que nos vas a dar un disgusto, que si el día que te caigas verás, que espero que no te pase nada (supongo que será porque me rematarían luego con el consabido “ya te lo dije”), etc, etc. Es insufrible, y en muchas ocasiones te dan ganas de vender la moto y a tomar por culo la afición pues no sale uno a gusto.
La verdad es que no sentirse respaldado en una afición, se hace muy duro y bastante cansino, sobre todo, cuando uno aparece con su montura recién estrenada y lo único que oye es: “tu verás lo que haces”; o cuando busco algo de equipamiento y tengo que ir, y probarme las cosas solo, etc, etc. Todo eso, no hace sino minar la moral de uno hacia una afición, que por desgracia mucha gente no comprende porque no conoce.
Cómo envidio (sanamente, ¿eh?), a uno de mis compañeros cuando su padre le acompañó y animó a la compra de su recién estrenada GS650; o cuando leo y veo por aquí los regalos que reciben muchos compañeros del foro de manos de familiares, se echan de menos cosas así.
Es por todo esto, por lo que quería preguntaros, cómo conseguís conciliar la vida familiar, con la moto; o si os supone algún esfuerzo o problema en casa esta nuestra querida afición.
En fin, espero vuestras siempre interesantes experiencias al respecto. Saludos
P.D. Me piro a limpiar un poquillo la moto que mañana tiene que estar guapa.