La verdad es que el tema esta complicado.
Soy motero desde los 14 años, me casé hace 17 y a mi mujer no le gustaban las motos.
A los 7 años de casado me vendí la última moto (llegué a tener 3 a la vez), si bien la venta de las motos no fue porque a ella no le gustasen, sino por una circunstancia personal.
Después de 10 años, decido empezar de nuevo, ella me anima y colabora en la decisión de comprarme la nueva moto. Al fin, me compro la RT.
Pero ella R que R, que a la moto no se sube.
El pasado mes de Mayo, estuve en Almería, en la Kdda. Organizada por Camacho. Me lo pase tan bien…, pero también me faltaba la compañía de mi mujer, que 17 años juntos son 17 años.
La cuestión es que le dije que no volvía a ninguna Kdda. de fin semana si ella no me acompañaba. Esto, la animo a empezar a subir a la moto, los primeros días los 700 metros que nos separan de casa de su oficina. Luego una vueltecita a l ronda de Lucena, y después una subidita al Santuario …
Después de varias e intensas negociaciones, conseguí convencerla para que este fin de semana se viniera conmigo a hacer una rutita. Como no tiene ropa de moto, y el próximo fin de semana es su cumpleaños, le dije que si veía que le gustaba, que le regalaba el traje y las botas.
Además, para este fin de semana había un intento de Kdda. con 4 colegas de la Rioja que estaban por Cádiz. Por lo que viajecito tenia un aliciente extra.
A las 9:30, después de las explicaciones oportunas, salimos de Lucena dirección Antequera. Despacito, buena letra, curvitas suaves, y ella sin decir ni “mu”.
En la recta de Antequera, nos cruzamos con un par de motos, cuando levanto la mano para el saludo de rigor, noto un zigzag en la moto. Cosa rara, pienso yo.
En Antequera, paramos en el restaurante el Faro, desayunamos, ella bien, que si el casco pesa, que si mueve mucho la ropa, que si esta muy tranquila, etc.
Al salir del restaurante, un matrimonio con un chiquillo (Ignacio) se nos acercan, con la excusa de que al niño le gustan mucho las motos. Al final terminamos con el padre y el niño subidos en la RT, haciéndoles una fotos.
Ya con las chaquetas puestas, hacen su entrada un grupito de costums, también hay el saludo de rigor y unas fotitos para el recuerdo. Y ha esto, que ella me pregunta, - ¿de que conoces a estos tipos?
-Yo: pues de nada. Solo que por el hecho de ser moteros y coincidir en cualquier lugar, ya es una excusa para entablar conversación.
Nada, salimos hacia Campillo, por si nos cruzamos con los de La Rioja y aquí empieza la odisea. Ella, que va perdiendo el miedo, yo despacito, y una cantidad de motos que subían que era impresionante.
Yo que empiezo a mosquearme, cada vez que me cruzo con una moto, zigzag. Y yo pensado … será posible que el aire de las motos que vienen de cara muevan las mía, y los coches no me afectan …
Cuestión, que no me cruzo con los coleguitas y decido seguir hasta Benalmadena.
En un momento dado, al cruzarnos con otra moto, veo por el espejo, que mi señora lanza un efusivo saludo al coleguita, palma de la mano abierta, mostrando los cinco dedos, brazo extendido y agitándolo, vamos el adiós típico (solo le faltaba el pañuelo en la mano)., y claro, el aire que se lleva para atrás el brazo, ella que se medio gira y zigzag. (Y yo pensado, esta es mas basta que un arado).
Cuestión, que le digo que salude levantando un dedo, y de forma más discreta y con menos efusión. (Cuando llegué a casa me entere que ponía la mano con el tipo saludo americano de pistola en mano. Sinceramente, no que pensarían los colegas al verla, pero espero que la disculpen.
Llegada a Bedalmadena, cervecita de rigor, paseo por el puerto y ella calladita (creo que estaba meditando las sensaciones recibidas.) Y yo pensando, esta tan callada que es mala señal.
Vuelta a Lucena por la autopista, 120 -130 , en Antequera paramos de nuevo a comer, y después de la visita obligatoria al lavabo, se sienta en la mesa y me arrolla con un discurso sobre lo mucho que le ha gustado, lo bien que se lo ha pasado que no ha tenido miedo, etc. Y yo pensado, espera a llegar a casa no sea que cambie de opinión.
Y llegamos a casa, ducha, siestecita y dale que te pego, parece una chiquilla con la moto, que el próximo viaje a Huelva a Ayamonte.
Se queja de que la RT es algo incomoda, que el cuello, por el peso del casco, etc, lo normal.
Pero todo este asunto , ya que como algunos sabéis, tengo la intención de cambiar la RT por la LT, tiene un final doblemente feliz: A mi señora le ha gustado la moto y se abren de par en par las puertas para el deseado cambio. Por supuesto el argumento para la compra de la LT, es la envidiable comodidad con la que viaja el pasajero, (ya no es paquete), que si tiene altavoces traseros, mandos de audio, calefacción, etc. Siempre de media moto para atrás.
Pues eso, que para mi ha sido un fin de semana muy importante. He conseguido que la mujer que amo con todo mi corazón sea capaz de compartir mi principal afición, después de 17 años. Ahora ya sueño con la LT, circulando por carreteras llenas de sombras de grandes árboles, y con Mari Carmen detrás. ¿Qué más se le puede pedir a un fin de semana?
Ah, por si no lo sabéis, la quiero con locura, y agradezco el enorme esfuerzo que ha supuesto para ella iniciarse en la moto.
Gracias al que sea capaz de leerse este tostón, pero hoy tengo la vena literaria subida.
Saludos y Vssssss
Soy motero desde los 14 años, me casé hace 17 y a mi mujer no le gustaban las motos.
A los 7 años de casado me vendí la última moto (llegué a tener 3 a la vez), si bien la venta de las motos no fue porque a ella no le gustasen, sino por una circunstancia personal.
Después de 10 años, decido empezar de nuevo, ella me anima y colabora en la decisión de comprarme la nueva moto. Al fin, me compro la RT.
Pero ella R que R, que a la moto no se sube.
El pasado mes de Mayo, estuve en Almería, en la Kdda. Organizada por Camacho. Me lo pase tan bien…, pero también me faltaba la compañía de mi mujer, que 17 años juntos son 17 años.
La cuestión es que le dije que no volvía a ninguna Kdda. de fin semana si ella no me acompañaba. Esto, la animo a empezar a subir a la moto, los primeros días los 700 metros que nos separan de casa de su oficina. Luego una vueltecita a l ronda de Lucena, y después una subidita al Santuario …
Después de varias e intensas negociaciones, conseguí convencerla para que este fin de semana se viniera conmigo a hacer una rutita. Como no tiene ropa de moto, y el próximo fin de semana es su cumpleaños, le dije que si veía que le gustaba, que le regalaba el traje y las botas.
Además, para este fin de semana había un intento de Kdda. con 4 colegas de la Rioja que estaban por Cádiz. Por lo que viajecito tenia un aliciente extra.
A las 9:30, después de las explicaciones oportunas, salimos de Lucena dirección Antequera. Despacito, buena letra, curvitas suaves, y ella sin decir ni “mu”.
En la recta de Antequera, nos cruzamos con un par de motos, cuando levanto la mano para el saludo de rigor, noto un zigzag en la moto. Cosa rara, pienso yo.
En Antequera, paramos en el restaurante el Faro, desayunamos, ella bien, que si el casco pesa, que si mueve mucho la ropa, que si esta muy tranquila, etc.
Al salir del restaurante, un matrimonio con un chiquillo (Ignacio) se nos acercan, con la excusa de que al niño le gustan mucho las motos. Al final terminamos con el padre y el niño subidos en la RT, haciéndoles una fotos.
Ya con las chaquetas puestas, hacen su entrada un grupito de costums, también hay el saludo de rigor y unas fotitos para el recuerdo. Y ha esto, que ella me pregunta, - ¿de que conoces a estos tipos?
-Yo: pues de nada. Solo que por el hecho de ser moteros y coincidir en cualquier lugar, ya es una excusa para entablar conversación.
Nada, salimos hacia Campillo, por si nos cruzamos con los de La Rioja y aquí empieza la odisea. Ella, que va perdiendo el miedo, yo despacito, y una cantidad de motos que subían que era impresionante.
Yo que empiezo a mosquearme, cada vez que me cruzo con una moto, zigzag. Y yo pensado … será posible que el aire de las motos que vienen de cara muevan las mía, y los coches no me afectan …
Cuestión, que no me cruzo con los coleguitas y decido seguir hasta Benalmadena.
En un momento dado, al cruzarnos con otra moto, veo por el espejo, que mi señora lanza un efusivo saludo al coleguita, palma de la mano abierta, mostrando los cinco dedos, brazo extendido y agitándolo, vamos el adiós típico (solo le faltaba el pañuelo en la mano)., y claro, el aire que se lleva para atrás el brazo, ella que se medio gira y zigzag. (Y yo pensado, esta es mas basta que un arado).
Cuestión, que le digo que salude levantando un dedo, y de forma más discreta y con menos efusión. (Cuando llegué a casa me entere que ponía la mano con el tipo saludo americano de pistola en mano. Sinceramente, no que pensarían los colegas al verla, pero espero que la disculpen.
Llegada a Bedalmadena, cervecita de rigor, paseo por el puerto y ella calladita (creo que estaba meditando las sensaciones recibidas.) Y yo pensando, esta tan callada que es mala señal.
Vuelta a Lucena por la autopista, 120 -130 , en Antequera paramos de nuevo a comer, y después de la visita obligatoria al lavabo, se sienta en la mesa y me arrolla con un discurso sobre lo mucho que le ha gustado, lo bien que se lo ha pasado que no ha tenido miedo, etc. Y yo pensado, espera a llegar a casa no sea que cambie de opinión.
Y llegamos a casa, ducha, siestecita y dale que te pego, parece una chiquilla con la moto, que el próximo viaje a Huelva a Ayamonte.
Se queja de que la RT es algo incomoda, que el cuello, por el peso del casco, etc, lo normal.
Pero todo este asunto , ya que como algunos sabéis, tengo la intención de cambiar la RT por la LT, tiene un final doblemente feliz: A mi señora le ha gustado la moto y se abren de par en par las puertas para el deseado cambio. Por supuesto el argumento para la compra de la LT, es la envidiable comodidad con la que viaja el pasajero, (ya no es paquete), que si tiene altavoces traseros, mandos de audio, calefacción, etc. Siempre de media moto para atrás.
Pues eso, que para mi ha sido un fin de semana muy importante. He conseguido que la mujer que amo con todo mi corazón sea capaz de compartir mi principal afición, después de 17 años. Ahora ya sueño con la LT, circulando por carreteras llenas de sombras de grandes árboles, y con Mari Carmen detrás. ¿Qué más se le puede pedir a un fin de semana?
Ah, por si no lo sabéis, la quiero con locura, y agradezco el enorme esfuerzo que ha supuesto para ella iniciarse en la moto.
Gracias al que sea capaz de leerse este tostón, pero hoy tengo la vena literaria subida.
Saludos y Vssssss