A
ankor
Invitado
Desde el pasado 29 de Noviembre, día de infausto recuerdo, no había podido volver a disfrutar de la conducción de mi Gs.
Tras varias semanas en el taller para la reparación de todas las heridas sufridas en el arrastrón, mi Gs volvió a mi garaje allá por primeros de año. Sin embargo, el Abs no funcionaba, permanecía desconectado una vez arracando el motor. :-/ :-/
Así que hubo alguna escapadita pero con el mal rollo de no tener el Abs y es que basta que no lo tengas para echarlo de menos. De verás que para mi se ha hecho imprescindible, ya que me da mucha seguridad saber que tengo ese recurso en caso de necesidad.
Finalmente lo del Abs era una bobería que se solventó sin más. Luego vinieron las defensas H&B encargadas en boxertodo.com y por último la Dainese Atlas adquirida en el Autoservicio del Motorista en Madrid aprovechando un viaje de un colega.
De forma que cuando los colegas dijeron de salir el sábado, no me lo pensé dos veces.
Mañanita temprano para desayunar con Baloo antes de acudir al lugar de cita con los demás. Mi Gs está reluciente, diría que me gusta mucho más que antes, y el día está perfecto aunque llovizno un poquito al comienzo.
Reunión y tras presentaciones, saludos y los cafetitos de turno partimos en dirección sur por la carretera general. Durante algunos kilómetros marcho de mitad para detrás de la caravana. Mi vista se resiste a buscar la salida de la curva empeñada en mirar delante de la rueda delantera buscando "la mancha".
Paulatinamente intento quitarme ese miedo del subsconsiente y buscar el feeling de mi moto, perdiendo el miedo a acercar los cilindros al asfalto en cada tumbada y a adelantar el momento de abrir gas en cada salida.
La carretera tiene algo de tierrilla en ciertas curvas y eso no ayuda mucho que digamos. Pero lo sigo intentando. En mi retrovisor, la imagen de Baloo y su hermosa R1200Gs disfrutando en cada curva.
Una paradita para tomar café. Remolino de moteros, cascos y chaquetas. Momento para comentar algunas sensaciones y hablar de nuestras máquinas. En ese ambiente el más feliz es Baloo, sin duda. Su flamante R1200Gs llama la atención de todos, de los fans de la marca y de los RR´s, como si la estética de su moto no distinguiera de estilos. Me comenta como vive cada curva, como entra su Gs y que lejos le quedan aquellos tiempos de la Transalp. Me gusta un montón sentirme culpable, en cierta medida, de su felicidad motera, tras mi ardua labor de convencimiento.
Seguimos por la carretera general hasta el sur bajo un cálido sol primaveral con un paisaje inusualmente teñido de verde.
Ahi me voy encontrando calentito. Voy encontrando mi posición sobre la moto y voy comenzando a trazar como es debido. Los que llevan la cabeza imponen un ritmo altito al que me voy sumando con algún adelantamiento que otro hasta alcanzar a un par de Hornets que abren camino.
El hambre aprieta y se hace necesario decidir un lugar para reponer fuerzas. No hizo falta mucha discusión para encontrar un sitio perfecto donde comernos un escaldón de gofio y unos platitos de conejo encebollado. Un ambiente estupendo, motos y amigos....que más se puede pedir. Risas, comentarios y repetición de las mejores jugadas.
Salimos en dirección a las Cañadas por la subida de Vilaflor. Carretera abierta, curveada, ancha y con un asfalto estupendo. Directamente me decido a salir con los que han estado tirando antes.
El ritmo es alto (al menos para mi). Mi Gs se comporta como una reina, es como si nos volviéramos a encontrar los dos. Frenada, tumbada y aceleración......adrenalina a tope, el temor ha desaparecido de mi subsconciente y me encuentro cómodo. Ni un sólo error, trazadas perfectas y aprovechando la aceleración de salida de curva para ponérselo difícil a las Hornets y alguna Varadero que a pesar de sacarme más de 20 cv no consigue seguir mi ritmo subiendo.
Entramos en el Circo de las Cañadas, donde el Teide nos recibe cubierto aún de nieves bajo un cielo completamente celeste y brillante. Contraste de materiales volcánicos de tonos negrizos y grises. Aqui ya no vale acelerar, el paisaje aunque mil veces visto merece una observación completa a un ritmo pausado.
Me tengo que separar del grupo, ya que me toca turno de noche. Despedidas, estrechones de mano y el convencimiento que quedaremos para la próxima.
Me acompaña una R1150Gs, descendemos por la Carretera dorsal, que a su paso por Izaña aún conserva algo de nieve en sus márgenes sombríos.
Más curvas, más diversión. Me siento como liberado, como si hubiera perdido un peso que me impedia disfrutar de mi moto y su conducción. Desciendo por la carretera de Los Loros, ya sin compañía. Sólo el rugido de mi escape y yo. Suavito, dejándonos llevar, bailando con las últimas curvas que nos llevan nuevamente hasta casa.
Una jornada redonda en compañía de buenos amigos en un paisaje precioso y con el culo sentado en una magnífica moto. ;D ;D ;D ;D
Como muestra un botón:
Tras varias semanas en el taller para la reparación de todas las heridas sufridas en el arrastrón, mi Gs volvió a mi garaje allá por primeros de año. Sin embargo, el Abs no funcionaba, permanecía desconectado una vez arracando el motor. :-/ :-/
Así que hubo alguna escapadita pero con el mal rollo de no tener el Abs y es que basta que no lo tengas para echarlo de menos. De verás que para mi se ha hecho imprescindible, ya que me da mucha seguridad saber que tengo ese recurso en caso de necesidad.
Finalmente lo del Abs era una bobería que se solventó sin más. Luego vinieron las defensas H&B encargadas en boxertodo.com y por último la Dainese Atlas adquirida en el Autoservicio del Motorista en Madrid aprovechando un viaje de un colega.
De forma que cuando los colegas dijeron de salir el sábado, no me lo pensé dos veces.
Mañanita temprano para desayunar con Baloo antes de acudir al lugar de cita con los demás. Mi Gs está reluciente, diría que me gusta mucho más que antes, y el día está perfecto aunque llovizno un poquito al comienzo.
Reunión y tras presentaciones, saludos y los cafetitos de turno partimos en dirección sur por la carretera general. Durante algunos kilómetros marcho de mitad para detrás de la caravana. Mi vista se resiste a buscar la salida de la curva empeñada en mirar delante de la rueda delantera buscando "la mancha".
Paulatinamente intento quitarme ese miedo del subsconsiente y buscar el feeling de mi moto, perdiendo el miedo a acercar los cilindros al asfalto en cada tumbada y a adelantar el momento de abrir gas en cada salida.
La carretera tiene algo de tierrilla en ciertas curvas y eso no ayuda mucho que digamos. Pero lo sigo intentando. En mi retrovisor, la imagen de Baloo y su hermosa R1200Gs disfrutando en cada curva.
Una paradita para tomar café. Remolino de moteros, cascos y chaquetas. Momento para comentar algunas sensaciones y hablar de nuestras máquinas. En ese ambiente el más feliz es Baloo, sin duda. Su flamante R1200Gs llama la atención de todos, de los fans de la marca y de los RR´s, como si la estética de su moto no distinguiera de estilos. Me comenta como vive cada curva, como entra su Gs y que lejos le quedan aquellos tiempos de la Transalp. Me gusta un montón sentirme culpable, en cierta medida, de su felicidad motera, tras mi ardua labor de convencimiento.
Seguimos por la carretera general hasta el sur bajo un cálido sol primaveral con un paisaje inusualmente teñido de verde.
Ahi me voy encontrando calentito. Voy encontrando mi posición sobre la moto y voy comenzando a trazar como es debido. Los que llevan la cabeza imponen un ritmo altito al que me voy sumando con algún adelantamiento que otro hasta alcanzar a un par de Hornets que abren camino.
El hambre aprieta y se hace necesario decidir un lugar para reponer fuerzas. No hizo falta mucha discusión para encontrar un sitio perfecto donde comernos un escaldón de gofio y unos platitos de conejo encebollado. Un ambiente estupendo, motos y amigos....que más se puede pedir. Risas, comentarios y repetición de las mejores jugadas.
Salimos en dirección a las Cañadas por la subida de Vilaflor. Carretera abierta, curveada, ancha y con un asfalto estupendo. Directamente me decido a salir con los que han estado tirando antes.
El ritmo es alto (al menos para mi). Mi Gs se comporta como una reina, es como si nos volviéramos a encontrar los dos. Frenada, tumbada y aceleración......adrenalina a tope, el temor ha desaparecido de mi subsconciente y me encuentro cómodo. Ni un sólo error, trazadas perfectas y aprovechando la aceleración de salida de curva para ponérselo difícil a las Hornets y alguna Varadero que a pesar de sacarme más de 20 cv no consigue seguir mi ritmo subiendo.
Entramos en el Circo de las Cañadas, donde el Teide nos recibe cubierto aún de nieves bajo un cielo completamente celeste y brillante. Contraste de materiales volcánicos de tonos negrizos y grises. Aqui ya no vale acelerar, el paisaje aunque mil veces visto merece una observación completa a un ritmo pausado.
Me tengo que separar del grupo, ya que me toca turno de noche. Despedidas, estrechones de mano y el convencimiento que quedaremos para la próxima.
Me acompaña una R1150Gs, descendemos por la Carretera dorsal, que a su paso por Izaña aún conserva algo de nieve en sus márgenes sombríos.
Más curvas, más diversión. Me siento como liberado, como si hubiera perdido un peso que me impedia disfrutar de mi moto y su conducción. Desciendo por la carretera de Los Loros, ya sin compañía. Sólo el rugido de mi escape y yo. Suavito, dejándonos llevar, bailando con las últimas curvas que nos llevan nuevamente hasta casa.
Una jornada redonda en compañía de buenos amigos en un paisaje precioso y con el culo sentado en una magnífica moto. ;D ;D ;D ;D
Como muestra un botón:
Parece la carátula de Dos Tontos muy Tontos III.....sobre todo Baloo. ;D ;D ;D ;D
Teide y R1100Gs.