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Invitado
Me han vuelto a dejar una BMW, esta vez, ni más ni menos que una flamante K1200R de mi segundo color favorito (prefiero la de depósito negro y chasis plata).
La moto tenía los siguientes accesorios: Llantas deportivas, es decir trasera de 6”; puños calefactables ¿?; sistema ESA de ajuste electrónico de suspensión; asiento bajo, cúpula y, por supuesto, ABS.
He dispuesto de ella una semana, lo que me ha permitido probarla como ‘moto para todo’, usándola como uso mi moto. Incluso he podido aprovechar un fugaz viaje que tenía que hacer a Alcaraz (Albacete) para comprobar sus cualidades ruteras en distancias medias (600 kilómetros ida y vuelta).
Lo que mas me interesaba comprobar era si es una moto aceptable para la vida diaria de quien, como yo, la utiliza como vehículo utilitario además de como elemento de diversión.
Ya se que os estáis pudriendo de envidia, para evitaros un largo sufrimiento me meteré en faena.
Primeras Impresiones:
Al subirme a ella me pareció baja de asiento, se llega muy bién al suelo y con todo en su sitio, el sonido del motor al ralentí me sonó tosco al girar alto de vueltas (unas 1.500), me imagino que habrá un motivo para que lo regulen así. La estética a los mandos es muy agradable, el cuadro de relojes es práctico y la tija de alumínio muy bién resuelta. Al meter primera un ligero clack, pero nada alarmante, al soltar el gas ‘mamma mía’ en primera me sacude como a un pelele, creo que la relación del cambio es la misma que la de la K1200S, pero el desarrollo se ha acortado al tratarse de una ‘naked’ (debe de conformarse con unos modestos 260 por hora), la combinación de los 160 caballos con una marcha tan corta me hizo sentir incómodo e ir con mucho tiento. Al meter segunda este efecto se minimiza, de hecho durante los 2 primeros días en los atascos, metía primera e inmediatamente segunda, sin esperar a ganar mucha velocidad, a veces incluso arranqué en segunda, cosa perfectamente posible sin hacer sufrir al embrague lo más mínimo.
Si tenéis la enorme paciencia de leeros esto al completo, veréis como la moto se fue dulcificando a lo largo de la semana ¿o fuí yo acostumbrandome a ella?.
Quién se la compre que se tome con calma los primeros días y se ruede él a la vez que rueda la moto.
Por ciudad:
La moto permite llegar muy bién al suelo, es ágil, tiene un motor con tremendos bajos (y medios, y altos), no es muy ancha, el manillar permite un buen control y no te echa el calor del radiador encima (problema que algunos compañeros achacan a la S). Sin ser la moto ideal, se desenvuelve bastante bién, una vez que le has cogido el tacto al acelerador.
Esperaba notar la sensación de imprecisión a muy baja velocidad que noté en la S y que he leido en alguna prueba en revistas del sector, pero, bién sea por el mayor control que da el manillar, bién por falta de sensibilidad por mi parte, no lo he percibido.
Los retrovisores pasan por encima de los de los coches y sólo compiten por el espacio con los de furgonetas y todo terrenos.
Además haces amistad con otros motoristas que te preguntan por ella y, si llevan un casco jet, te la babean un poco.
En los atascos de M-XX y carreteras de entrada a Madrid, se circula fácil por agilidad, aceleración y control del manillar.
Respondiendo a una pregunta de FernandoGS sobre si se puede llevar en ciudad, debo decir que sí, sin que la moto sufra más que el dueño por ello. Un scooter es mejor, pero una R1200RT, por citar una de la misma marca, es peor.
Respecto al tema del calor, criticado en la K1200S, en la R está magníficamente resuelto ya que el aire que procede del radiador, sale, por los laterales, hacia abajo y hacia afuera. En ningún momento me ha molestado a pesar de que el electroventilador ha entrado varias veces en funcionamiento.
Salidas por la sierra:
Obviamente lo mejor de todo ha sido salir con amigos, alguno de los cuales ha colaborado a la prueba con su inestimable y experta opinión, a hacer curvas por la sierra de Madrid, Ávila y Segovia. En concreto: Las Rozas, Galapagar, Villalba, Miraflores, La Morcuera, Cotos, Navacerrada, Cruz Verde, Robledo, San Martín de Valdeiglesias, Cebreros y algunas carreteras más que nos enseñó Usuario.
En estas circunstancias la K expresa lo mejor de si misma, es ágil, muy muy potente, cómoda de postura, con profundos bajos y, a ritmo lógico, no cansa.
Reconozco que los primeros kilómetros, por Morcuera y Cotos, iba con cuidado de no acelerar demasiado pronto, pero después, sólo con aprovechar sus bajos en marchas largas, me dí cuenta de que no necesitaba tanta precaución. La moto se comporta muy noblemente. Estas carreteras me sirvieron para probar el ESA, subiendo Morcuera iba en posición 'Normal', al empezar la bajada, mucho mas bacheada, cambié a 'Confort' con solo dos toques de botón (el primero te indica en que posición vas y los siguientes van cambiando a Sport, Confort y Normal). El sistema es cómodo para viajes por firmes muy cambiantes, pero no sé si yo compraría esta opción en vez de tocar un par de clicks el amortiguador trasero. Lo cierto es que la posición intermedia va bastante bien en casi todos los terrenos. Yo pondría 'Sport' en autovías de buen firme y cursillos en circuito, 'Confort' en carreteras muy bacheadas y 'Normal' para el resto de circunstancias.
A los ritmos que se llevan por estas carreteras, el carenado no se hecha en falta, al menos en verano, tal vez en invierno el frío nos haga pensar distinto.
Como en todas las motos con retrovisores en el manillar, hay que apartar la vista de la carretera para ver lo que tenemos detrás y en varias ocasiones la imagen se tornaba borrosa a causa de las vibraciones que, si bien no molestan en manos y pies, si se hacen patentes en los retrovisores al cortar gas ligeramente.
El cambio que, al meter primera y segunda en ciudad, me parecía algo brusco, en estas circunstancias me gustó mucho más, lo cierto es que en toda la semana no he fallado un cambio, ni encontrado un falso punto muerto y eso que, a veces, soy un poco patoso.
En estas circunstancias el consumo fué de 6,1 litros a los 100.
En las pruebas de las revistas he leído que es delicada al frenar hasta dentro de la curva con la moto inclinada, pero a mi me ha dado la impresión contraria, me ha parecido tan noble como mi R1100S en esas circunstancias, quizás un problema de ritmo.
Lo cierto es que al finalizar la jornada, ya me había olvidado de las sensaciones negativas del primer día y ya no me parecía ni brusca ni tan 'salvaje', me imagino que ya le había cogido el tacto.
Lo siento pero........... continúa.
He dispuesto de ella una semana, lo que me ha permitido probarla como ‘moto para todo’, usándola como uso mi moto. Incluso he podido aprovechar un fugaz viaje que tenía que hacer a Alcaraz (Albacete) para comprobar sus cualidades ruteras en distancias medias (600 kilómetros ida y vuelta).
Lo que mas me interesaba comprobar era si es una moto aceptable para la vida diaria de quien, como yo, la utiliza como vehículo utilitario además de como elemento de diversión.
Ya se que os estáis pudriendo de envidia, para evitaros un largo sufrimiento me meteré en faena.
Primeras Impresiones:
Al subirme a ella me pareció baja de asiento, se llega muy bién al suelo y con todo en su sitio, el sonido del motor al ralentí me sonó tosco al girar alto de vueltas (unas 1.500), me imagino que habrá un motivo para que lo regulen así. La estética a los mandos es muy agradable, el cuadro de relojes es práctico y la tija de alumínio muy bién resuelta. Al meter primera un ligero clack, pero nada alarmante, al soltar el gas ‘mamma mía’ en primera me sacude como a un pelele, creo que la relación del cambio es la misma que la de la K1200S, pero el desarrollo se ha acortado al tratarse de una ‘naked’ (debe de conformarse con unos modestos 260 por hora), la combinación de los 160 caballos con una marcha tan corta me hizo sentir incómodo e ir con mucho tiento. Al meter segunda este efecto se minimiza, de hecho durante los 2 primeros días en los atascos, metía primera e inmediatamente segunda, sin esperar a ganar mucha velocidad, a veces incluso arranqué en segunda, cosa perfectamente posible sin hacer sufrir al embrague lo más mínimo.
Si tenéis la enorme paciencia de leeros esto al completo, veréis como la moto se fue dulcificando a lo largo de la semana ¿o fuí yo acostumbrandome a ella?.
Quién se la compre que se tome con calma los primeros días y se ruede él a la vez que rueda la moto.
Por ciudad:
La moto permite llegar muy bién al suelo, es ágil, tiene un motor con tremendos bajos (y medios, y altos), no es muy ancha, el manillar permite un buen control y no te echa el calor del radiador encima (problema que algunos compañeros achacan a la S). Sin ser la moto ideal, se desenvuelve bastante bién, una vez que le has cogido el tacto al acelerador.
Esperaba notar la sensación de imprecisión a muy baja velocidad que noté en la S y que he leido en alguna prueba en revistas del sector, pero, bién sea por el mayor control que da el manillar, bién por falta de sensibilidad por mi parte, no lo he percibido.
Los retrovisores pasan por encima de los de los coches y sólo compiten por el espacio con los de furgonetas y todo terrenos.
Además haces amistad con otros motoristas que te preguntan por ella y, si llevan un casco jet, te la babean un poco.
En los atascos de M-XX y carreteras de entrada a Madrid, se circula fácil por agilidad, aceleración y control del manillar.
Respondiendo a una pregunta de FernandoGS sobre si se puede llevar en ciudad, debo decir que sí, sin que la moto sufra más que el dueño por ello. Un scooter es mejor, pero una R1200RT, por citar una de la misma marca, es peor.
Respecto al tema del calor, criticado en la K1200S, en la R está magníficamente resuelto ya que el aire que procede del radiador, sale, por los laterales, hacia abajo y hacia afuera. En ningún momento me ha molestado a pesar de que el electroventilador ha entrado varias veces en funcionamiento.
Salidas por la sierra:
Obviamente lo mejor de todo ha sido salir con amigos, alguno de los cuales ha colaborado a la prueba con su inestimable y experta opinión, a hacer curvas por la sierra de Madrid, Ávila y Segovia. En concreto: Las Rozas, Galapagar, Villalba, Miraflores, La Morcuera, Cotos, Navacerrada, Cruz Verde, Robledo, San Martín de Valdeiglesias, Cebreros y algunas carreteras más que nos enseñó Usuario.
En estas circunstancias la K expresa lo mejor de si misma, es ágil, muy muy potente, cómoda de postura, con profundos bajos y, a ritmo lógico, no cansa.
Reconozco que los primeros kilómetros, por Morcuera y Cotos, iba con cuidado de no acelerar demasiado pronto, pero después, sólo con aprovechar sus bajos en marchas largas, me dí cuenta de que no necesitaba tanta precaución. La moto se comporta muy noblemente. Estas carreteras me sirvieron para probar el ESA, subiendo Morcuera iba en posición 'Normal', al empezar la bajada, mucho mas bacheada, cambié a 'Confort' con solo dos toques de botón (el primero te indica en que posición vas y los siguientes van cambiando a Sport, Confort y Normal). El sistema es cómodo para viajes por firmes muy cambiantes, pero no sé si yo compraría esta opción en vez de tocar un par de clicks el amortiguador trasero. Lo cierto es que la posición intermedia va bastante bien en casi todos los terrenos. Yo pondría 'Sport' en autovías de buen firme y cursillos en circuito, 'Confort' en carreteras muy bacheadas y 'Normal' para el resto de circunstancias.
A los ritmos que se llevan por estas carreteras, el carenado no se hecha en falta, al menos en verano, tal vez en invierno el frío nos haga pensar distinto.
Como en todas las motos con retrovisores en el manillar, hay que apartar la vista de la carretera para ver lo que tenemos detrás y en varias ocasiones la imagen se tornaba borrosa a causa de las vibraciones que, si bien no molestan en manos y pies, si se hacen patentes en los retrovisores al cortar gas ligeramente.
El cambio que, al meter primera y segunda en ciudad, me parecía algo brusco, en estas circunstancias me gustó mucho más, lo cierto es que en toda la semana no he fallado un cambio, ni encontrado un falso punto muerto y eso que, a veces, soy un poco patoso.
En estas circunstancias el consumo fué de 6,1 litros a los 100.
En las pruebas de las revistas he leído que es delicada al frenar hasta dentro de la curva con la moto inclinada, pero a mi me ha dado la impresión contraria, me ha parecido tan noble como mi R1100S en esas circunstancias, quizás un problema de ritmo.
Lo cierto es que al finalizar la jornada, ya me había olvidado de las sensaciones negativas del primer día y ya no me parecía ni brusca ni tan 'salvaje', me imagino que ya le había cogido el tacto.
Lo siento pero........... continúa.