ovejanegra
Curveando
Hace poco escribí que dentro de la mecánica amateur (o "pastelera" para los amigos), el tiempo de sobras es fundamental para llegar a buen puerto y obtener resultados satisfactorios. Hacer las cosas sin prisas ni presión por el tiempo disponible. Es uno de los pocos lujos que tenemos los mecánicos amateurs. No hay fecha de entrega ni cliente al que satisfacer más que a uno mismo.
Pero claro, el tiempo no deja de ser un bien muy preciado y finito. No es cuestión de perderlo tontamente. Y aquí entran en juego los temidos "ladrones de tiempo" que nos acechan y de vez en cuando convierten el día en una pequeña pesadilla en la que uno se pregunta si debió levantarse de la cama.
Yo tengo localizados unos cuantos, pero seguro que hay más:
Estos son los ladrones que yo tengo localizados, pero seguro que hay más acechando. Un trabajo satisfactorio y una vida sana en el taller depende de que uno luche y se prevenga de estos ladronzuelos bastardos.
Pero claro, el tiempo no deja de ser un bien muy preciado y finito. No es cuestión de perderlo tontamente. Y aquí entran en juego los temidos "ladrones de tiempo" que nos acechan y de vez en cuando convierten el día en una pequeña pesadilla en la que uno se pregunta si debió levantarse de la cama.
Yo tengo localizados unos cuantos, pero seguro que hay más:
- ¿Dónde he dejado la llave del 12? Perder una herramienta en medio de un trabajo es una jodienda. Parece una tontería, pero te hace malgastar tiempo, te cabrea, te desconcentra y puede ser la causa de otros errores encadenados. Yo a este ladrón lo combato con el orden y concentrando todas las herramientas que uso en un momento determinado en el mismo sitio: bandeja de plástico, carrito o similar. También intento ir guardando las que no uso en un trabajo concreto para evitar tener muchas herramientas desperdigadas alrededor de la moto.
- El tornillo o la tuerca que se cuela por la moto. Pesadilla del quince. Uno está intentando colocar una tuerca o un tornillo en un sitio de difícil acceso, normalmente en las entrañas de la moto. De repente tus dedos fallan de forma torpe y se oye un tintineo, con suerte. Y ya tienes el sudor frío. Si no has visto donde ha caído entras en pánico: ¿se habrá colado en el motor?? ¿bloqueará algún mando, los frenos, la rueda...??, ¿causará un cortocircuito...??
Llegas a la conclusión de que tienes que encontrar la pieza antes de hacer nada más. Y empieza una labor de detective. Lo que más me ha funcionado en estos casos es seguir el recorrido hipotético de la pieza pensando dónde puede rebotar y cuál fue su trayectoria, a veces tirando otra pieza desde el mismo sitio. Para prevenir desgracias suelo tapar con trapos huecos estratégicos del motor donde de colarse algo, te colgarías de la viga del garaje. Este ladrón es muy jodido y muy estresante. Además puede tenerte mucho tiempo dando vueltas.
- ¡He pedido el recambio equivocado!. Este es muy puñetero, porque además de tiempo te puede hacer perder dinero. Estás en el taller el día D a la hora H con todo el material y las herramientas dispuestas y ordenadas. ¡Pan comido!, piensas. Y entonces aquel retén que no entra, aquel tornillo que no cabe o es demasiado largo, aquella junta que no tiene la misma forma... ¡joder, qué rabia!!
Los recambios tardan días y la cabeza te funciona a mil para encontrar una solución de emergencia. Normalmente no la hay y ya puedes claudicar, cerrar la persiana y encargar el recambio correcto. Este ladrón es noqueante, te deja en la lona y te expulsa del taller sin compasión hasta otro día. Repasar dos veces o más la lista de la compra ayuda a evitarlo.
- Limpiar o preparar superficies. Te lees el manual de taller y simplemente lo despacha con: "retirar junta usada y colocar la nueva". Así, sin más. Y los cojones. Luego te das cuenta de que una frase en el manual de taller puede suponer un trabajo de horas o incluso días. Una junta vieja fosilizada en el motor te puede dar la semana. ¿Cómo retirar trozos incrustados sin rayar la superficie ni dañar zonas pintadas del motor? Esa es la cuestión que no te explica ningún manual de taller. Prueba y error: limpia frenos, WD40, alcohol, acetona, disolvente, cutter con mucho cuidado, lija fina... o todos a la vez. Es un trabajo farragoso, pesado, desagradecido y malnacido. Simplemente paciencia, tesón, cuidado y buena música. No he encontrado otra receta. Y unas horas no te las quita nadie.
Estos son los ladrones que yo tengo localizados, pero seguro que hay más acechando. Un trabajo satisfactorio y una vida sana en el taller depende de que uno luche y se prevenga de estos ladronzuelos bastardos.
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