Después hay una tercera en discordia que si bien está algo por debajo de los dos ases neoclásicos, también tiene su aquél y sus cualidades. Y nadie puede negar que es una neoclásica icónica. Se trata de la Bonneville T100 (versión 865 cc de aire).
La Bonneville apunta más a la Nine T que a la Z900RS. Su motor tiene similitudes con el boxer, aunque es más pequeño y más limitado. Pero también tiene los medios como gran fortaleza y también vibra aunque de una forma más agradable. Pero claro, empuja menos y no tiene mala leche, tiene un empuje constante y progresivo sin "catapulta" ni sorpresas, muy predecible y controlado. Sin embargo, para una conducción de turismo, incluso de turismo rápido, es suficiente.
La gran diferencia entre la Bonneville y la Nine T (al margen de la distancia en prestaciones de motor) está en el ciclo. La Bonneville de aire de serie entrega un ciclo de juguete que en mi opinión no está a la altura del motor que tiene. Es decir, s
u motor extiende cheques que su ciclo no puede pagar. Eso para mí es un defecto descalificante de la moto que obliga sí o sí a reformar. Porque el 865 de Triumph es un buen motor. Son más de 60 CV y sobre los 70 Nm con un funcionamiento suave y progresivo de pocas vibraciones, y las que tiene agradables. Pero la horquilla es muy blanda, los amortiguadores secos y la pinza delantera de dos pistones insuficiente. Si comparamos con la R Nine T... un mundo.
Yo lo hice, reformé la moto de arriba abajo sin tocar esa estética arrebatadora que regala Triumph y mi unidad, sin estar a la altura de una Nine T, tiene una eficacia decente. Se puede rutear con ella de forma cómoda y más segura. Toqué hasta el asiento. Pero claro, la Nine T es otra dimensión que estaría cerca o a la altura de las naked de Ducati. Y realmente lo notas, no hace falta ir a fuego para ver que la Nine T es más cómoda de suspensiones y más solvente en frenos y chasis. Vas más tranquilo porque con ese ciclo tienes crédito de sobras.
Otra gran diferencia de la T100 con la Nine T (y también con la Z900RS) es la estabilidad. No soy ingeniero mecánico, pero no sé si por la configuración antigua del chasis, por el reparto de pesos, por las suspensiones tan simples, etc. la Triumph no es un prodigio de estabilidad en curva. Los pequeños o grandes bamboleos en las curvas y los cambios de dirección están a la orden del día. Suelen desaparecer o disminuir en aceleración. Te acostumbras y los asumes. Gas y para alante. No son alarmantes, pero están ahí. Esto no ocurre ni en la BMW ni en la Kawa, que son prodigios de estabilidad a cualquier velocidad. Estas motos no se descomponen ante cualquier bache, es absorbido y siguen la trazada con bastante exactitud. Ahí está la diferencia entre tener un buen ciclo y un chasis moderno, y no tenerlo. Y esta diferencia es insalvable. Solo puede uno lidiar con ella.
Los cambios de dirección en curvas enlazadas también cuestan un poco más con la Bonneville por su rueda delantera de 19". No es algo preocupante ni un gran inconveniente fuera de un circuito. En carretera abierta tampoco vamos a reventar el crono. Solo hay que saberlo y acostumbrarse. Para enlazar curvas de forma ligera hay que trabajar un poco más.
Resumiendo, la T100 está un escalón por debajo de RS y Nine T por motor y ciclo. No por belleza, en mi opinión. Pero sobre todo su chasis y su ciclo te dicen claramente que estás comprando una máquina inferior y por eso pagas menos. Lógica de mercado de toda la vida.
Por lo demás, la Triumph es otra máquina clasicona y esencial de las que a mí me van. Una vez reformada a mi gusto es una moto que me hace disfrutar y que uso bastante. Dos veces la he intentado vender y dos veces me he arrepentido. Finalmente he decidido gastarla yo mismo porque para regalarla siempre estoy a tiempo. La he disfrazado de turismo (de juguete

) y si no se tuerce nada este septiembre me voy a recorrer todo el norte con ella.
Viva la simplicidad.