Trobin_de_los_Bosq
Allá vamos
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- 13 Mar 2003
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La mañana era un poco más cálida que la de los días anteriores. El lunes hizo un frío bastante considerable y el resto de la semana había ido templando su despertar. El otoño había llegado y como las lluvias de la semana pasada fueron importantes y no le dejaron disfrutar de su montura, esta semana se estaba desquitando.
Arrancó su RT y se dirijió a la salida del pueblo. Empezaba de nuevo un recorrido conocido, el de todos los días, pero no por eso tenía menos ganas de disfrutarlo. La noche anterior incluso, había soñado en disfrutar del viaje hacia el trabajo, había deseado montarse en su moto y viajar, aunque fuera a la oficina…
Ahora se desplazaba suavemente por el conjunto de curvas de la carretera que va a dar al Complejo Comercial y de Ocio Xanadú dejando que el bicilíndrico boxer fuera tomando la temperatura adecuada al igual que los neumáticos. El sonido del aire sobrepasando la protección de la cúpula de su máquina se mezclaba con el sonido de la música que emitía la emisora de radio sintonizada en su canal favorito y con la “música” del motor subiendo de revoluciones. Era algo espectacular y lo estaba disfrutando como el que más.
Mientras atendía a los instrumentos, por el retrovisor creyó ver el reflejo de una luz de moto… “a lo mejor es la K1200LT que viste el otro día”, piensa. Si, puede que lo sea, pero ahora ya no ve el reflejo y tiene que concentrarse en cada una de las curvas de la carretera. Mientras lo hace va pensando que hace mucho que ve una K1100LT azul, con alguien que la pilota bastante rápido y que en los últimos meses le ha pasado varias veces y nunca ha podido saber quien es el dueño. Recuerda que siempre llevaba la radio puesta y que a él, montado en su Scarver, le daba siempre mucha envidia y le parecía majestuoso en su postura de conducción y siempre intentaba seguirle pero, a pesar de la mayor anchura de la moto por las maletas, siempre terminaba por escaparse.
Un par de veces había conseguido verle al final del recorrido diario por lo que sabía que, al menos desde Arroyomolinos hasta casi la misma puerta de su oficina, compartían ruta. Esto le generaba cierta inquietud y hasta alguna vez había pensado poner un mensaje en la web de bmwmotos.com para intentar averiguar si este motero era del foro, aunque al final había desestimado la idea en beneficio de intentar un acercamiento “en directo” alguna otra mañana.
Recordaba estas cosas y asumía que la idea de llevar una radio en la RT se había forjado en su mente al encontrarse con esta persona… mientras todo esto pasa por su mente se encuentra con la primera retención en la autovía y decide ir por la vía de servicio para evitar ir por el arcén. Cuando se va a incorporar de nuevo a la caravana de coches, por la izquierda le pasa la K1200LT… efectivamente, como siempre venía desde Arryomolinos detrás de él y como siempre le pasa y se marcha… debe ser la misma persona que ha debido cambiar de modelo, porque el casco es azul y la chupa negra como el otro… y la manera de pilotar también… si, debe ser el mismo… y se va… pero ahora no lleva una Scarver, lleva una RT y “el otro” no debería ser tan capaz de dejarle atrás… se ajusta al asiento y acelera para ponerse justo detrás de él… lo consigue… lo tiene a unos cuatro metros y ahora se dedica a seguirle mansamente manteniendo la distancia por seguridad, acompañándolo en el recorrido, como si fuera una Kedada, disfrutando al sentirse compañero del otro, como si fuera una ruta de fin de semana, curveando y sorteando a los cohes como coreografiando el pilotaje… de pronto la Guardia Civil que está en el arcén y el otro que se desvía hacia los dos carriles de la autovía, en cambio la RT sigue la ruta inical y coge otro trozo de vía de servicio que está libre de tráfico y termina adelantando la posición de la K1200LT. Es bonito este juego, ahora la RT abre el tráfico y va separando a los coches para que, a unos cien metros, la LT se mueva más majestuosa por el mismo camino.
Lo sigue por el retrovisor mientras avanza con cuidado entre el matinal tráfico madrileño, sabiendo que su recorrido es común y que es probable que vuelvan a juntarse. Antes de llegar a Plaza de España, en la subida a la Cuesta de San Vicente, siente un zumbido y le pasa como una exalación su “compañero de viaje”. Otra vez le sigue, convencido esta vez de llegar a un punto común y poder saludarlo, le dirá que le gusta su moto, el otro le contestará que la suya también es bonita… es posible incluso que puedan hablar de Arroyomolinos, quizá viva allí… en esto el semáforo cambia, el otro sigue ruta, la RT continúa la persecución, callejean juntos, uno detrás de otro, pasando coches, buscando escapatorias… hasta que, por fin, en un semáforo el otro se para y las dos motos quedan paralelas… es el momento… le mira… le observa… espera que el otro que tiene a la fuerza que haber visto su moto, delante, detrás, ahora al lado, manillar con manillar, le devuelva la mirada, un gesto de complicidad… … … pero nada sucede, o mejor dicho, el otro hace por no mirar, le desprecia en su amistad, en su compañerismo, en sus inquietudes… el otro sólo mira al frente y hace como que no existe, el otro no quiere compañeros de viaje, el otro, quizá, se siente superior y no concede “minutos” a los que no son de “su raza”… … … el otro hace honor al refrán que dice que la montura no hace al caballero, el otro decepciona al ilusionado MOTERO que está a su lado y que nunca más intentará “hacer ruta imaginaria” con él.
No, nunca más….
Arrancó su RT y se dirijió a la salida del pueblo. Empezaba de nuevo un recorrido conocido, el de todos los días, pero no por eso tenía menos ganas de disfrutarlo. La noche anterior incluso, había soñado en disfrutar del viaje hacia el trabajo, había deseado montarse en su moto y viajar, aunque fuera a la oficina…
Ahora se desplazaba suavemente por el conjunto de curvas de la carretera que va a dar al Complejo Comercial y de Ocio Xanadú dejando que el bicilíndrico boxer fuera tomando la temperatura adecuada al igual que los neumáticos. El sonido del aire sobrepasando la protección de la cúpula de su máquina se mezclaba con el sonido de la música que emitía la emisora de radio sintonizada en su canal favorito y con la “música” del motor subiendo de revoluciones. Era algo espectacular y lo estaba disfrutando como el que más.
Mientras atendía a los instrumentos, por el retrovisor creyó ver el reflejo de una luz de moto… “a lo mejor es la K1200LT que viste el otro día”, piensa. Si, puede que lo sea, pero ahora ya no ve el reflejo y tiene que concentrarse en cada una de las curvas de la carretera. Mientras lo hace va pensando que hace mucho que ve una K1100LT azul, con alguien que la pilota bastante rápido y que en los últimos meses le ha pasado varias veces y nunca ha podido saber quien es el dueño. Recuerda que siempre llevaba la radio puesta y que a él, montado en su Scarver, le daba siempre mucha envidia y le parecía majestuoso en su postura de conducción y siempre intentaba seguirle pero, a pesar de la mayor anchura de la moto por las maletas, siempre terminaba por escaparse.
Un par de veces había conseguido verle al final del recorrido diario por lo que sabía que, al menos desde Arroyomolinos hasta casi la misma puerta de su oficina, compartían ruta. Esto le generaba cierta inquietud y hasta alguna vez había pensado poner un mensaje en la web de bmwmotos.com para intentar averiguar si este motero era del foro, aunque al final había desestimado la idea en beneficio de intentar un acercamiento “en directo” alguna otra mañana.
Recordaba estas cosas y asumía que la idea de llevar una radio en la RT se había forjado en su mente al encontrarse con esta persona… mientras todo esto pasa por su mente se encuentra con la primera retención en la autovía y decide ir por la vía de servicio para evitar ir por el arcén. Cuando se va a incorporar de nuevo a la caravana de coches, por la izquierda le pasa la K1200LT… efectivamente, como siempre venía desde Arryomolinos detrás de él y como siempre le pasa y se marcha… debe ser la misma persona que ha debido cambiar de modelo, porque el casco es azul y la chupa negra como el otro… y la manera de pilotar también… si, debe ser el mismo… y se va… pero ahora no lleva una Scarver, lleva una RT y “el otro” no debería ser tan capaz de dejarle atrás… se ajusta al asiento y acelera para ponerse justo detrás de él… lo consigue… lo tiene a unos cuatro metros y ahora se dedica a seguirle mansamente manteniendo la distancia por seguridad, acompañándolo en el recorrido, como si fuera una Kedada, disfrutando al sentirse compañero del otro, como si fuera una ruta de fin de semana, curveando y sorteando a los cohes como coreografiando el pilotaje… de pronto la Guardia Civil que está en el arcén y el otro que se desvía hacia los dos carriles de la autovía, en cambio la RT sigue la ruta inical y coge otro trozo de vía de servicio que está libre de tráfico y termina adelantando la posición de la K1200LT. Es bonito este juego, ahora la RT abre el tráfico y va separando a los coches para que, a unos cien metros, la LT se mueva más majestuosa por el mismo camino.
Lo sigue por el retrovisor mientras avanza con cuidado entre el matinal tráfico madrileño, sabiendo que su recorrido es común y que es probable que vuelvan a juntarse. Antes de llegar a Plaza de España, en la subida a la Cuesta de San Vicente, siente un zumbido y le pasa como una exalación su “compañero de viaje”. Otra vez le sigue, convencido esta vez de llegar a un punto común y poder saludarlo, le dirá que le gusta su moto, el otro le contestará que la suya también es bonita… es posible incluso que puedan hablar de Arroyomolinos, quizá viva allí… en esto el semáforo cambia, el otro sigue ruta, la RT continúa la persecución, callejean juntos, uno detrás de otro, pasando coches, buscando escapatorias… hasta que, por fin, en un semáforo el otro se para y las dos motos quedan paralelas… es el momento… le mira… le observa… espera que el otro que tiene a la fuerza que haber visto su moto, delante, detrás, ahora al lado, manillar con manillar, le devuelva la mirada, un gesto de complicidad… … … pero nada sucede, o mejor dicho, el otro hace por no mirar, le desprecia en su amistad, en su compañerismo, en sus inquietudes… el otro sólo mira al frente y hace como que no existe, el otro no quiere compañeros de viaje, el otro, quizá, se siente superior y no concede “minutos” a los que no son de “su raza”… … … el otro hace honor al refrán que dice que la montura no hace al caballero, el otro decepciona al ilusionado MOTERO que está a su lado y que nunca más intentará “hacer ruta imaginaria” con él.
No, nunca más….