Martes 12:15 horas, tramo de carretera entre Lugo y Sarria (Prov: Lugo).
Carretera con doble carril (Tramo para lentos) con subida.
Estoy por el de la izquierda subiendo y adelantando a unos 100/110 Km/h, cuando al tomar una larga curva de izquierdas, bien peraltada pero sin ver la salida, me encuentro al final de la misma, conque mi carril se encuentra lleno de coches parados, porque a un maldito tractor se le ocurre adelantar a un transporte especial.
El caso es que me entra la flojera en la entrepierna y un gran peso en la garganta, porque la distancia que me separa al culo del primer coche parado, que para más inri era un furgón es de apenas media docena de metros.
Se me pasa por la cabeza invadir el carril de la izquierda (Raya continua), con tal de esquivar el furgón y evitar el guarrazo, pero mala suerte viene de frente un monovolumen con su conductor mirandome fijamente y media mandibula desencajada, porque el buen señor vé lo mismo que yó, que nos vamos a dar un beso frontal de dos pares de .......
En milesimas de segundo vuelvo a meter la moto a mi carril y decido tirar de frenos a muerte y que sea lo que Dios quiera ,no me dió tiempo a bajar una miserable marcha, os juro que pensé que la palmaba en ese momento y que era mejor que impactara contra el culo del furgón a que me empotrara contra el del monovolumen que venia de frente, máxime cuando este llevaba más gente en su interior (Creo que algún niño) y que el resultado de victimas fuera mayor.
Me entró el ABS delantero, el Trasero, San Glas, San Santiago y puedo decir que todos los Santos en procesión, pero la moto paró, no sé como paró, pero el caso es que paró casi sacandome por "Orejas" a menos de metro y medio del furgón y medio escorado.
Estoooooooooooooooo, doy por amortizado los 1150 € que pagué por el ABS cuando compré la moto.
Tambien quiero decir que a parte del ABS, doy gracias por llevar servofreno, porque estoy seguro que sin él, me hubiese sido imposible frenar con la brutalidad y contundencia con la que frené, en otra moto o simplemente con mi coche (Citroen Berlingo) el hostión hubiese sido inevitable.
El caso es que después de 24 horas, aún me cuesta creer que esté escribiendo esto tan tranquilamente sentado en mi casa, despues de repertir y repetir no menos de mil veces lo anteayer vivido.
Puedo decir que despues de 23 años conduciendo, tanto coches como motos,
NUNCA he visto la muerte tan de cerca en la carretera.
Un saludo afectuso y tener mucho cuidado ahí fuera.