A mi me cuesta mucho dar mi sincera opinión sin entrar en contradicciones íntimas.
Por un lado abogo por el civismo y como alguno ha dicho, lo acabamos pagando todos cualquier acto vandálico sobre los radares.
Pero si descendemos al plano terrenal, todos sabemos de la inutilidad de los radares señalizados ( los otros es otro tema). Todos vemos la señal, cortamos y una vez superado volvemos a nuestra velocidad habitual.
Y como súbditos del estado post medieval, que es lo que somos, puedo entender el cabreo habitual del que lo tiene a la salida de su pueblo y pasa ocho veces al día, hasta que un día va distraído pensando en el capullo del influencer que se trajina a su hija y lo cazan.
O el campesino/ganadero que todos sus puñeteros días coge el radar de tramo en una recta infinita por Castilla de 12 km a 80 km/h cuando visita a sus gorrinos o su cebada ver crecer.
Si me pongo en su lugar, se me ocurren infinitas maneras de vengarme.
Y como me dijo un amigo aragonés, a cabezón difícilmente se les gana, “a mí me harán fotos, pero con el spray que tengo serán más tirando a negro y a ver quién puede más”.
Certero, muy certero como siempre.
Ahí está 'el kit'-como dicen algunos-de la cuestión. En las contradicciones.
La lucha entre lo que suponemos legal y la lógica popular. Porque nosotros queremos creer, que las leyes y demás disposiciones legales, dimanan de la voluntad del pueblo ...llevada a la práctica por nuestros representantes, los políticos...elegidos por nuestro voto.
Pero cuando se comprueba de facto, que no elegimos directamente a las personas más capacitadas para estas labores...sino que estas a su vez son designadas a dedo por sus superiores jerárquicos; que estas personas asignadas a las tareas de decidir lo que nos conviene como sociedad...la mayoría de las veces carecen de la formación y experiencia adecuadas.
Entonces, uno se puede dar cuenta de que el bien común no sólo no prima en absoluto, sino que se prioriza la supervivencia del grupo de poder-de la tendencia que sea-por encima de las necesidades de los electores que sufragan errores, abusos e ideas en muchos casos peregrinas.
Si nuestro sistema fuera el suizo-por ejemplo-para ejercer directamente nuestros derechos los ciudadanos podrían recoger a nivel federal-todo el pais-50.000 firmas en los siguientes 100 días después de promulgarse una ley...y entonces convocar un referéndum para bloquear la ley.
Si es a nivel cantonal-no federal de todo el país-el número de firmas depende de de las disposiciones en cada cantón, por ejemplo de 10/12.000 en Bern.
Y si vamos a mayores, modificar la Constitución suiza necesita 100.000 votos recogidos en un plazo de 18 meses.
Así pues, podemos ver que hay diferentes formas de hacer las cosas...en Suiza, los encargados de 'gestionar' el país, de recaudar y utilizar los impuestos que pagan los ciudadanos, son personas de los que casi nadie conoce los nombres: van y vienen.
El dilema en nuestros pagos-va con segundas-es cómo reaccionar ante las decisiones claramente recaudatorias, escandalosamente recaudatorias a veces...cuando los que reciben nuestro dinero son insaciables y no acabamos de ver el esfuerzo de nuestro trabajo reflejado en una cierta calidad de vida.
Me refiero, al estado de nuestras infraestructuras...véase vías de comunicación, lógica del trazado, calidad del firme, reparaciones adecuadas en calidad y tiempo...señalizaciones útiles y legibles etc...tiempos efectivos en servicios de evacuación de caso de accidente, manera de hacer recuento de víctimas-durante accidente o una vez evacuado-y demás parámetros para evaluar mediante estadísticas serias y no políticas, la efectividad de las leyes.
Gestión...no hablemos ya del estado y mantenimiento de otras infraestructuras de transporte como vías y estaciones de tren, aeropuertos, zonas portuarias para el tráfico marítimo etc...gestión...ni hablemos tampoco de COVID, desastres naturales/Dana, apagón-1 año después- renovables etc...mejor no hablemos de nada...porque ¿Pa qué?.
Es lo que hay.
Volvamos: como decíamos...ante un radar instalado con clara intención de sacarnos aún más la pasta, un radar que es imposible cuestionar porque con nuestro sistema nos llevaría una eternidad ejercer el derecho a eliminarlo...pues entiendo que alguien o algunos lo destrocen.
Ya, es un perjuicio y va contra nuestro dinero; pero es que todo va contra nuestro dinero...empezando por la acumulación de deuda monstruosa que se hace, en nuestro nombre sin habernos pedido permiso para ello.
Tenemos la constante sensación de que nuestros gestores-que ganan una pasta gansa-dilapidan nuestro dinero. Y no podemos hacer nada, se van turnando en la dilapidación, no hay especialistas donde hace falta...sólo miles y miles de asesores a precio de oro.
Y no existen las auditorías de verdad independientes.
No sé si me explico.