Y ahora un apunte sobre el
cuarto de hora de oro.
Se da con cualquier moto, pero tiene mucho que ver con las neoclásicas porque hay algunas, como la 48, que son "para un rato". Y aquí es esencial encontrar ese
cuarto de hora.
En la mayoría de las rutas hay un momento que puede durar diez, quince, o con mucha suerte treinta minutos, que uno recuerda siempre al final del día cuando está a punto de dormirse en la cama. Es aquel momento en que los astros se alinean, te encuentras cómodo con la moto y la carretera, el motor está en su temperatura y suena de maravilla, y tú has calentado y te has quitado todo el óxido de un plumazo. Entonces ocurre. Creo que todos me entendéis.
Hace dos años hice con amigos mi primer y único viaje largo por Europa. Soy de tiradas largas, pero un nefasto viajero. Sí, yo tampoco lo entiendo mucho. El caso es que en el grupo venía el amigo de la Street Cup que he mencionado varias veces a Katz. Este hombre conduce para todo una moto que podríamos calificar
"para un rato" por ergonomía, ciclo y estética. Tampoco va sobrada de prestaciones, 55 CV y 80 Nm a bajas vueltas. Pero mi amigo la conduce muy bien y se ha acoplado a ella de maravilla. Usa la técnica de frenar lo menos posible y su paso por curva es muy bueno.
La cosa es que muchas veces va de cabeza de grupo y de guía. Normalmente yo con la RS puedo seguirle en curva, pero durante un momento, creo que fue por Francia, en una carretera en bajada de curvas amplias y buen asfalto, yo iba detrás y él empezó a tirar. Yo me distraje dos segundos y cuando lo observé, ya me había sacado un buen trozo. Él iba lanzado e intenté recuperar, pero me di cuenta de que para superar su ritmo tendría que arriesgar más de lo que me gusta y le dejé ir.
A los pocos minutos lo encontré parado. Nos bajamos de la moto.
- Joder, vaya tramo. He disfrutado como un enano trazando. Ya tengo para todo el viaje. Solo por esto ya ha valido la pena.
Yo asentí en silencio. Fue el
cuarto de hora de oro de mi amigo.
Durante el resto del viaje tengo grabados varios de esos momentos mágicos que en otras ocasiones yo experimenté. Tienen especial brillo porque eran lejos de casa y en carreteras nuevas para mí, con estupendos paisajes. Pero lo cierto es que más cerca de casa los vivo a menudo y no hace falta ir muy lejos, sin embargo creo que contra más kilómetros haces en una ruta, más probabilidad tienes de encontrar
ese o
esos ratos de oro.